Roxanne El Dominante vale tanto como su sumiso. Chavanel

Días, semanas, meses, Roxanne jugaba con fuego entre las sabanas de uno de los empleados de su esposo o como él mismo se hacía llamar “Independiente”. La manera en que la acariciaba, le hablaba, le miraba era tan distinto de su esposo, le agradaba, cada instante se sentía más cerca de tocar las nubes pero, había algo que faltaba en su vida. Pensando en eso, una tarde después de haber tenido un maratón sexual, decidió decírselo.

—Hace tiempo… fue una sumisa ¿Sabes qué es eso? —cuestionó mientras acariciaba su mejilla mirándose en el reflejo de sus ojos hazel. —Antes de eso, tenía una idea de quien era yo pero… al conocer ese mundo, descubrí que soy alguien más… quiero que tú descubras quien eres dentro de mi mundo ¿Te atreves a mirarte al espejo? —cuestionó al empujarlo lentamente a la cama, colocándose por encima de sus muslos, tomando sus manos, colocándolas por encima de su cabeza en la cómoda de la cama, apretando estas como si fueran un nudo mientras que su aliento delineaba sus labios—Quiero hacer de ti mi obra maestra…

Hiroyuki An 
Su vida daba vueltas como un peonza, la velocidad que la peonza alcanzaría o el lugar donde pararía nunca era predecible. Se había acostumbrado a aquella vida de vueltas y más vueltas. Cuando se acomodaba en un lugar por un tiempo se sorprendía a si mismo echando de menos la excitante vida de la venga de drogas o la prostitución. 

Era un adicto, adicto a que los demás le deseasen, por eso siempre que quería, gracias a su apariencia atractiva no le costaba encontrar compañaeros de juegos. Algunas veces, mientras penetraba con fuerza en un callejón a alguna muchacha medio borracha o recibía alguna mamada de algún viejo en una discoteca, pensaba: podría estar ganando dinero por eso. 

La peonza había girado una vez más. Desde hacía unos meses un exitoso empresarío se había fijado en él y le había convertido en algo así como su mano derecha para los negocios más turbios. Había alcanzado tal grado de confianza con él que le invitaba a asistir a la fiestas más glamurosas. 

Podría haber aprovechado aquello, codearse con las gentes más influyentes, hacer negocios disfrutar de aquella vida de lujos. Pero como siempre Hiroyuki se ponía piedras en el camino a si mismo. Echaba de menos la excitación de lo prohibido y durante semanas se sintió inquieto en aquella vida tan establecida, pero lo prohibido no tardo en aparecer frente a sus ojos. 

Roxanne, incluso su nombre le sonaba exótico y diferente. La esposa de su ahora jefe, posiblemente una de las mujeres más poderosas del mundo. Tan bella como misteriosa. Antes ni siquiera de pensarlo se acercó cuando la vió a solas. 

—Señora Rockefeller…

Aquello solo fue el inicio de semanas de encuentros furtivos y cada vez más extensos en el tiempo. Algunas veces se veían incluso por segundos si se cruzaban en algún ascensor de aquel rascacielos, segundos que llenaban de besos y caricias llenas de excitación. Otras veces, pasaban horas juntos en el apartamento de él. Hablaban lo justo y necesario, ambos preferían comunicarse con sus cuerpos. 

Aún respiraba agitado después de otra larga sesión de sexo. Los cuerpos de ambos estaban empapados en sudor sobre las sábanas de aquella gran cama. 

Cuando ella comenzó a hablar y explicarle sobre su pasado se sorprendió, no solo porque estaba hablando más de lo que solían hablar sino porque le estaba explicando algo íntimo, algo que él mismo imaginaba ni su marido podría saber. 

—¿Cree que podría dominarme de ese modo? —Sonreía observando sus grandes ojos gracias a la cercanía de sus cuerpos. No le temía al dolor pero sí a su caracter explosivo.— Si usted se atreve… yo me atrevo Sra. Rockefeller…

Roxanne Chavanel
 Al cuestionarla sobre su facultad de dominación, una pequeña sonrisa apareció, sabía que su imagen no parecía ser la de una mujer extremadamente fuerte o de carácter hostil, sin embargo, esa era una faceta parcialmente dormida que ahora quería despertar con él, quizás era el hecho de que eran cómplices en esa aventura clandestina y al mismo tiempo, era la necesidad de sentirse viva de nuevo, estaba muerta en vida desde que su Dominante desapareció de la tierra sin una nota de despedida al menos. 

Roxanne sintió su cálido aliento afirmando sus deseos. Sus labios comenzaron una lenta danza de arriba hacia abajo, atrapando su labio inferior, rasgándolo como si fuera un durazno, su pelvis se friccionó de tal forma que oprimía las caderas del mayor. Sus dedos se oprimían sobre sus manos como si apretara el nudo de una soga. —Haz dicho las palabras mágicas—indicó entre sonrisas triunfantes mientras crecía en ella la ansiedad de sentirse poseída por él de nuevo.

Horas más tarde.

—Lo primero que debemos hacer es visitar una tienda de juguetes sexuales… allí podremos elegir ciertas cosas que necesitaremos para la doma… así como también, podré conocer un poco más de tus fetiches, parafilias… y saber qué tipo de prácticas permitirás que hagamos… —mencionó al terminar de comer y hacer un ademán para que el mesero trajera la cuenta— Hay un abanico en el mundo BDSM… pero lo que sobresale son sus prácticas Sadomasoquistas y las prácticas vainilla, de las que yo soy más afine… —decía con naturalidad, el mesero llegó con una pequeña charola y ella dejó la tarjeta American Express Black de su esposo—Esto lo invita él —bromeó y al retirarse el mesero, Roxanne se acercó a su mayor delineando con su índice sus labios—tienes… un poco de salsa de tomate, aquí… —susurró acercándose a la comisura de sus labios.

Hiroyuki An 
Gimió suavemente al notar como sus labios le atrapaban y como sus manos causaban más presión en sus muñecas. Nunca había concoido una mujer igual, durante aquellas semanas de juegos había conocido el lado más erótico de ella, era directa y cuando quería hacer algo, no lo preguntaba, no lo proponía simplemente lo inciaba y eso era algo tan nuevo y refrescante en la vida sexual de él. Ahora sus palabras le proponían dar un paso más, algo que nadie le había propuesto pero que en ese momento le parecía la mejor decisión de su vida. 

—Llévame al país de las maravillas, Alicia… —sonreía travieso disfrutando de aquellos besos y de el peso de ella sobre sus caderas. 

Horas más tarde. 

Disfrutaban de una deliciosa comida en un restaurante de alto estanding, le sorprendía que a veces ella tomase esos riesgos por él, muchas veces por cumplirle sus caprichos. 

La escuchaba con atención como siempre hacía, como si sus labios le hipnotizasen conforme hablaba. 

—Perfecto… —había estado en tiendas de juguetes sexuales en otras ocasiones pero nunca con ese proposito, es posiblemetne que nunca se hubiera ni fijado en las secciones con ese tipo de artículos.

Bajo el mantel acariciaba las piernas de ella, adornadas por aquellas medias a mitad de muslo que tanto le excitaban y se acercaba obediente cuando ella buscaba rozar sus labios. 

—¿Me explicará allí cuales son sus prácticas favoritas? Estoy deseando aprender más… —sus manos apretaban los muslos carnosos de ella. Hablar de eso en un lugar público le había encendido un poco y le costaba ceder a sus instintos a veces.

Roxanne Chavanel
Mgh… —gimió bajo entre sus labios al sentir como sus largos dedos de pianista recorrían sus piernas como a una pieza musical—¿Por qué ha despertado el león tan tarde? —cuestionó mirándose en el reflejo de sus ojos claros y su mano fue disimuladamente por debajo del mantel, hasta el borde de su cinturón, descendió sus yemas acariciando el pronunciado bulto de su pantalón sastre, la tela se sentía tan caliente y rugosa—Te explicaré cada minúsculo detalle de mi mundo… te haré desnudarme el alma con lentitud—chupó su labio inferior con fuerza, ladeó su rostro ocultando su beso de la mirada de los comensales, mientras que debajo de la manta, con cierta travesura bajaba la cremallera de su pantalón, adentrándose a su bóxer, acariciando el grosor y largo del mismo hasta sentir su carnosa punta sobre sus yemas aun sobre la tela caliente —Una de las cosas que quiero enseñarte a dominar son tus emociones… estemos donde estemos, no puedes dejar que esto desquicie tu cordura—comenzó a friccionar lentamente su falo de arriba hacia abajo hasta ir jalando la tela, sacando su miembro dejándolo expuesto—debes controlar la palpitación de tu corazón, respira profundo, tu meta será resistir sin correrte en mi mano—susurró a su oído para después hundirle la cabeza en su propio cuello comenzando a decirle un poema en francés mientras su mano iba de arriba hacia abajo, apretando en ciertas áreas del largo del falo hasta cubrir con su palma su glande, simulando como si la penetrara—Mgh… estas tan carnoso—chupó el lóbulo de su oreja y miró por el rabillo del ojo a uno que otro hombre curioso, atento a la escena para después disimular prestar atención a sus acompañantes.

 

Hiroyuki An 
Agarró aún con más fuerza la piel de ella y gruñía bajo mirandola a los ojos. 

Le encantaba desquiciarle pero aquella vez quería ir más allá. Tragaba saliva a cada paso que ella daba para adentrarse en su pantalón buscando con toda normalidad su sexo en a quel lugar público. 

—Quiero saberlo todo… —recibió aquel lametón en sus labios mientras imaginaba como rasgaba la ropa interior de ella y la pentraba allí mismo delante de todo el mundo. Sobre la mesa, cargando todo su peso sobre ella disfrutando de aquella pálida piel que en ese momento solo quería lamer. Pero aquello no estba permitido, los juegos que ambos se proponian tenían ciertas normas y él no debía sobrepasarlas nunca. 

—No es fácil señora. —La grácil mano de ella tenía experiencia. Sabía como llevarle al límite solo con unos toques. Su mano traviesa se adelantaba queriendo agarrar la cintura de ella para sentirla más cerca pero no era capaz de concentrarse. Sentía un ligero mareo por la excitación. Sentía que si seguían jugando de ese modo se iba a correr en su mano sin poder remediarlo.

Podía ver como uno de los comensales que estaba solo en una de las mesas les miraba con una sonrisa traviesa, como si supiera excatamente qué estaba ocurriendo. 

—S-será mejor que paremos o… —su voz se entrecortaba y cerraba los ojos intentando no escuchar aquellas palabras tan dulces en ese idoma que desconocía, intentando no verla, porque su sola imagen era suficiente como para llevarle al límite.

 

Roxanne Chavanel
Sus propios muslos ardían por las presiones fuertes de sus dedos hundiéndose entre su tersa piel de porcelana. Por un instante sintió una de sus medias ligeramente menos apretada que la segunda pero poco le importaba. Verlo como un cachorro intentando ser un león le fascinaba. —Las caretas de la sociedad, tan llenos de doble moral…—murmuró apretando un poco más su glande y dar un par de tirones haciendo que su brazo se moviera por completo— Mírame… —ordenó tomándole del mentón de inmediato—cada expresión, cada pensamiento, cada movimiento de tu cuerpo… será por completo mío— musitó con cierta autoridad—toda tu sangre está concentrándose entre tus piernas ¿Podrás con el peso? —cuestionó llevando sus dedos un poco más abajo, acariciando sus testículos, estrujándolos, friccionándolos con anhelo —Voy a llevármelos a la boca como a un par de chocolates… quiero sentirlos calientes en mi boca— le dijo en voz baja y al volver el mesero con la tarjeta de su esposo, hizo una venia en agradecimiento. Su mano aún estaba debajo de la manta y eso lo notó el mesero quien tosió un poco, Roxanne sonrió brevemente y disimuladamente subió su bóxer— Debemos irnos ya —se levantó de su sitio colocándose por encima de él cubriéndole del exterior— Quien decide que se detiene o sigue soy yo… así que vayamos a un sitio antes de la tienda de juguetes, quiero comprarme nueva lencería—se quedó allí diez segundos, los suficientes para que arreglara su pantalón y después, siguió su camino.

 

Hiroyuki An 
“Mirame”. Sus ojos se abrieron instantáneamente, no lo había pensado, su cuerpo símplemente había reaccionado a su orden. Asintió a sus palabras. Él, el que siempre había llevado la dirección de su vida estaba aceptando darse al cien por cien a ella. En un estado mucho más profundo que el amor ya que se trataba de dominación, darse a ella en cuerpo y mente sin límites. 

Se forzaba a su mismo a mentener los ojos abiertos observando los labios de ella mientras seguía jugueteando con toda su erección y sus testículos. 

Suspiraba por sus palabras que hacían que su imginación volase pero no respondía, porque si respondía iba a oirlo todo el mundo. 

No se había percatado de la presencia del camarero por eso le sorprendió aquel parón repentino. Le miró de un modo descarado, molesto, porque había cortado los juegos con la señora y eso no se merecía el perdón de nadie. 

Escuchaba las palabras duras y a modo de orden que ella le regalaba. —Si señora, no lo volveré a hacer. 

Mientras se recolocaba como podía su erección dentro de aquel estrecho pantalón comprendió dónde se había metido. Aquello no era un juego, o quizás sí, peor uno de los más peligrosos. 

Más tarde. 

Conducía el coche como siempre que ella quería que la llevase a algún sitio, se dirigían a una tienda de ropa interior que él desconocía. Ambos viajaban en silencio pero él no podía evitar mirarla por el retrovisor. Cada vez sentía más curiosidad, había notado que ella le trataba con frialdad por momentos y por otros con toda la dulzura que nadie le había dado nunca. Pero sabía que era una trampa, solo quería que se confiase para poder llevarle después a lo más oscuro.

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Roxanne Déʟıcıευх Déʟıяε Chavanel

Se dice que las mujeres son como los caballos, impetuosos, libres, no cualquiera puede domar su espíritu y sólo el alma indicada puede lograr su sumisión. Roxanne bajó la mirada a su celular mirando aquella galería oculta, las fotografías de sus días al lado de su Daneepsul, recordó por un momento el diario que había escrito en la doma, todo volvía como un mar de recuerdos a su cabeza pero ya no era aquella joven de hace cuatro años, su ausencia la había arrastrado a las garras del mundo de Dominick.

< sms to Roxanne >

Los negocios se han prolongado, estaré aquí tres días más.

Trataré de hablarte en la noche mi amor, cuídate.

Su mensaje apareció de repente y alzó la vista, encontrándose con los expresivos ojos de su mayor por el retrovisor, pasó un mechón por detrás de su oreja en total serenidad. Hizo un cruce de piernas dejando por unos segundos la imagen de sus bragas de encaje azabache en su mente, se acomodó los pliegues de su vestido bermellón y se quitó la media rasgada aventándosela sobre el volante—Necesito nuevas medias… —musitó fingiendo cierta melancolía—Detén el automóvil—indicó. Se bajó segundos después para sentarse al lado del conductor, se colocó el cinturón y ordenó continuara manejando. A escasos metros del centro comercial en un semáforo amarillo, volteó a verle sonriéndose ladina— ¿Alguna vez has corrido carreras clandestinas?... Dominick es un amante de las carreras, por eso tenemos tantos automóviles deportivos en casa… lo acompañé un par de veces—relataba mientras su pie ascendía hasta lograr posarse sobre su bulto nuevamente, delicadas pinceladas de arriba hacia el lado donde mantenía su erección—Luce tan apetitoso que debería comerlo en este instante… caliente y frondoso… —hizo una pausa y mientras cambiaba de jugueteo a ahora su mano bajando de nuevo aquella bragueta continuó con su relato—Algo que he aprendido de ustedes… es el gusto por la adrenalina, por llegar al límite de la velocidad, sobrepasar las reglas.. les hace sentirse superiores, poderosos, como dioses del Olimpo pero ¿Qué mejor combinación que la incertidumbre y la adrenalina? Ese temor a ser capturado en el último segundo de la carrera…

—Quiero que conduzcas por la vía rápida hasta el final de esta… —dijo en tono imperativo bajando el resorte de su bóxer de un solo jalón. Se quitó el cinturón de seguridad y fue a su entrepierna jadeando su nombre sobre su miembro. Delineó con la punta de su nariz su largo, de su glande pasando por la rugosidad de su falo hasta su base, dejando un camino de purpura y escarlata hasta lamer su par testicular—Quiero que sientas el límite de la adrenalina…—dijo debajo de su miembro, tomándolo con su mano, comenzando aquel vaivén en compás de la velocidad que el automóvil manejaba mientras que sus labios succionaban con fuerza sus testículos, llevándolos de lado a lado dentro de sus mejillas, un festín acuoso dentro su boca.

Hiroyuki An

Seguía observándola distraido cuando escuchó el sonido de su telefóno. De modo instintivo arrugó la nariz, no le gustaba que su marido fuese tan insistente a veces, aunque por supuesto él no debía quedarse bajo ningún concepto. Algo le calmaba los celos y era la expresión de indiferencia que ella mostraba cada vez que él la contactaba incluso cuando le llamaba.

Escuchó la orden y se hizo a un lado para poder aparcar de un modo seguro. Iba a salir a abrirle la puerta cuando vio que ella misma salía para sentarse a su lado. Era la primera vez que lo hacía, era cercana con él cuando estaban a solas pero si estaban en público le trataba como lo que era, el trabajador de su marido.

—He estado presente en algunas, pero nunca he corrido en ningúna señora. —amaba la velocidad pero su vida de buscavidas no le había dado tantos beneficios económicos como para poder conducir un coche como el que estaba en ese momento entre sus manos.

Iba a continuar explicándole que en realidad amaba los coches pero no pudo, su espalda se irguió completamente en cuanto sintió sus caricias de nuevo en su paquete. Era joven y impetuoso, cuando algo le excitaba desde lo más profundo no necesitaba más que unos segundos para ponerse como una piedra y dispuesto a todo.

Escuchó atentamente su petición, no quería negarse pero aunque hubiese querido ya había comprendido que eso no era una opción.

—Sí señora… —condujo a toda velocidad mientras notaba primero sus caricias y después toda la humedad de su lengua. Debía esquivar algunos coches y en más de una ocasión pitaban a su paso. Era hábil y en más de una ocasión fue capaz de evitar algún accidente pero poco a poco le costaba más mantener la concentración. Ya era la segunda vez que le excitaba hasta ese punto y ahora sus testículos casi latían de dolor.

—Joder… —se le escapó de los labios al ver que faltaban 200 metros para la salida que debía tomar para llevarla a la tienda. Estaba a punto de explotar y no sabía qué debía hacer.

Roxanne Chavanel
El sonido de motor excitaba sus sentidos, su cuerpo se sentía comprimir con el aumento de la velocidad, el sonido de los cambios le hacían desearle más, quizá de una forma más retorcida y peligrosa. Soltó su par testicular al aire llevando sus labios por todo el grosor y largo de su miembro, sintiendo las marcadas y palpitantes venas entre sus labios—Allí tienes lo que me darás de beber antes de dormir… —murmuró mientras ascendía entre los pliegues de su falo hasta el borde de su glande, succionó este con lentitud como si fuera un helado hasta llegar a su orificio, pasando su lengua un par de veces tan sólo para provocarlo —¿Quieres alimentarme? —cuestionó con un dulce timbre de voz, tan sólo para provocarlo. Comenzó a llevarse su glande dentro de su boca un par de veces, de arriba hacia abajo, mojando la mitad de su falo hasta lograr adentrarlo casi por completo, una-dos-tres estocadas profundas y al sacarlo lentamente sus labios quedaron atrapados en su glande, succionándolo con fuerza como a un jugoso durazno. Podía sentirlo vibrante, ardiente, aumentando en grosor por la excitación.

Fue al escuchar su expresión que una sonrisa ladina se plasmó en su rostro, sintió un líquido pre-eyaculatorio pintar sus labios y de inmediato se separó, dejó que el líquido escurriera por en medio del gordillo de su labio inferior, sonrió mirándole con una inocencia disfrazada—Aun no puedes correrte…—indicó mirándose por el retrovisor, lamiéndose su néctar —¿Qué colores te gustan en lencería? —cuestionó respirando hondo mirando al frente.

Hiroyuki An
Respiró profundamente como nunca lo había hecho, necesitaba calmarse, no escuchar sus palabras, no escuchar que deseaba que llenase toda su boca de su caliente leche porque si lo escuchaba, lo pensaba, lo asumía se podría correr allí en ese instante.

—Sí, sí señora… —Asintió obediente pero de un modo frío, no quería dejarse llevar por sus instintos o no la alimentaría esa noche acabaría por alimentarla en ese preciso instante.— Aún no me correré.

Su voz volvía sonar dulce, volvía a utilizar su máscara de niña buena para tentarle, para hacer que cayese y después volver a dejarle en lo más profundo.

Suspiró aliviado al ver como se apartaba, había conseguido soportar y controlar su excitación pero sabía que no sería la última vez que le pondría a prueba y cada vez era más dificil. Temía que dejase de ser divertido para ella si no lo conseguía y de ese modo le abandonase.

La observaba de reojo podía ver como se relamía después de aquella espléndida mamada, disfrutaba de aquello tanto como él pero debía mantenerse impasible ya que su rol era dominar.

—Me gusta el rojo… —toda su erección, más inchada que nunca había quedado al aire después de los juegos de ella— también el negro… —Sintió curiosidad por la razón de la pregunta. A caso le dejaría escoger el color cuando llegasen a la tienda?

Justo a tiempo tomó la salida para entrar en la calle comercial, ya no podía correr tanto por el tráfico pero aún así intentó ir todo lo rápido que pudo y antes de darse cuenta estaban frente a la tienda.

Roxanne Chavanel
—Colores un tanto clichés, clásicos… eres un joven de gustos ¿Clásicos An? —cuestionó tomando su labial carmesí para retocarse los labios, dio un beso al aire y volteó a mirarle sabiendo habían llegado al centro comercial—Las compras serán muy divertidas esta vez… —el automóvil se detuvo y ella esperó a que él abriera la puerta. La quinta avenida, tenía en su haber las tiendas más exquisitas y costosas de todo el mundo, especialmente de la ciudad de la moda, Paris. Victoria ‘s secret estaba allí pero para Roxanne, su gusto era un tanto simple y sobre valorado, por lo que decidió ir a su propia boutique, debido a su inmersión en el mundo del BDSM había creado una línea de lencería y otra más, ropa exclusivamente para relaciones Dominante/ sumisa.

Parte de la tienda lucía de cristal, la primera planta exhibía las novedades mientras que la segunda planta, estaba oculta por los vidrios espejo, ocultando todo lo que sucediera en su interior, un toque minimalista y vintage, al mismo tiempo. Al entrar, sus empleados hicieron una reverencia, el manager se aproximó a ella con el rostro desencajado temía sucediera un percance pero ella, saludó con calidez musitando que por unas horas, la planta superior quedaba cerrada al público. Pidió no ser interrumpida y tan sólo atender a sus mensajes de texto. El supervisor quedó perplejo por sus órdenes pero asintió aliviado por una parte. Las mujeres observaban al acompañante de Roxanne, quizá por su porte, su toque exótico o porque algunas le conocían de las flamantes fiestas de la familia Rockefeller. Roxanne apretó el botón del elevador escuchando el fondo musical—Me agrada esa canción —hizo referencia adentrándose al elevador y al cerrarse las puertas volteó a ver su entrepierna, su mano se deslizó por su grosor palpándolo—luce exquisito, apetecible y poderoso… —Me probaré algunos conjuntos de lencería y quiero saber tu opinión de ellos —musitó serena y en un instante sus brazos rodearon su cuello, mirándole detenidamente, pasó sus dedos entre sus cabellos del frente—I’m into you… —tarareo la canción de Ariana Grande y al sonar la campana de que habían llegado, le soltó para avanzar por el piso.

Hiroyuki An
Comenzó a prepararse para salir mietras conversaban. —El ngegro y el rojo son los colores que más destacan en una piel pálida y suave, es mi humilde opinión señora. Después de todo, la lencería no dura mucho en los cuerpos.

Aunque Hiro se intentase submergir en esos mundos de lujos, conversaciones largas sobre temas culturales y demás cosas ajenas a su realidad, él era un chico sencillo de gustos sencillos. Después de todo era la primera vez que se planteaba algo así.

Corrió a abrir la puerta de ella y la siguió siempre un paso por detrás. Cuando estaban en púbico esa era su labor, cuidarla, vigilar su entorno y evitar cualquier problema, cuando estaban en privado todo cambiaba, era él que de estaba a su merced, a sus cuidados y a sus exigencias.

En la tienda todos se comportaron o intentaron comportarse con indiferencia pero él había aprendido a descifrar las miradas, algunas eran de envidia, otras de curiosidad y otra sin duda con malicia. Los rumores no tardarían en extenderse, sentía que su estancia con ella si todo se desvelaba tendría una caducidad así que se propuso disfrutarla al máximo.

En el ascensor se sintió más trnaquilo, seguía comportandose de un modo obediente pero ahora solo debia controlar sus acciones conforme a ella.

—Es una canción preciosa señora… —a él también le agradaba aquella melodía— Le daré mi más sincera opinión.

Respiraba agitado notando como comenzaba de nuevo sus juegos, no lo había pensado pero aquella erección ya le había durado por más de una hora.

Roxanne Chavanel
Un aroma a frutas y flores ambientaba el segundo piso. Los tonos eran entre Perla, Turquesa, algunas secciones en Fucsia, Dorado y una última en Azabache. Cada sección con un significado distinto. Tomó su mano atravesando líneas de prendas hasta llegar a un extremo en sección Fuscia. Miró detenidamente algunas prendas, tomó un par de ellas y musitó—Para algunos son simplemente telas que adornan el cuerpo de una mujer para después arrancarse o desaparecer pero… si las miras con atención, son accesorios de placer, sus texturas pueden ser suaves o rasposas, causando una sensación distinta sobre el acto sexual—afirmaba colocando una braga en tono pastel sobre su dorso, la tela era de algodón—Cierra los ojos—ordenó—la tela se sentía suave al tacto pero ahora… —colocó una tela de encaje sobre sus labios y la hizo frotar lentamente entre dos de sus dedos como si fuera su intimidad—está por el contrario es rugosa, dura pero… se siente de un modo especial al tacto indicado ¿Lo has notado? —cuestionó tomando sus manos, las colocó por encima de sus senos—abre los ojos… ahora quiero que me desnudes… me probaré todas las prendas que llamen tu atención.

Hiroyuki An
Tomó la mano de ella en cuanto entendió que esa era su intención. Observaba todo cuando a su alrededor, jamás había estado en una tienda de ropa interior y mucho menos en una con tanto lujo. Imaginaba que algunas de aquellas prendas, mcuhas decoradas con lo que amaginaba eran diamantes valían más que su propia vida.

Cerró los ojos experimentando los diferentes tactos tal y como ella los describía. REalmente eran muy distintos. —Es cierto señora, son muy distintos.

En cuanto notó los pechos de ella que se ajustaban a la perfección a sus manos abrió los ojos tal y como ella le pedía. Jugueteó un poco más son sus suaves senos antes de comenzar a desnudarlos, sentía una extraña atracción por ellos, algo ligeramente infantil pero sin duda más pervertido. Le gustaba verlos, tocarlos, lamerlos y si se lo permitía usarlos como un juguete más durante la masturbación. Pero en ese momento debía controlar de nuevo sus instintos.

Desnudó la parte superior de su cuerpo despacio, sus manos rozaban su piel de un modo tranquilo, casi casual pero él lo disfrutaba a cada centímetro. desabrochó la falda de ella y se entretuvo desnudando la parte interior. Se arrodillo frente a ella y bajó con cuidado la única media que le quedaba puesta, se tomó la licencía de besar uno de sus muslos por la cara interna de un modo suave antes de bajar su prenda de encaje y dejarla totalmente desnuda frente a él.

Se incorporó intentando no msotrar sus nervios, pero le podía su ímpetu.

—Con su permiso… —se alejó de ella, muy a desgana y se acercó a la zona con las prendas. Señaló una de color púrpura con un encaje negro. Le había llamado la atención porque la espalda estaba realizada con cintas metalicas doradas, aunque muy posiblemente serían de oro macizo.

Roxanne Chavanel
Al tentar sus senos, sus manos fueron por encima de las suyas, haciéndole estrujarlos entre sí para después soltarlos lentamente, apretarlos suavemente y entonces, bajar la tela que los cubría, tanto la blusa como el sostén, sus pezones como un par de gomitas suaves y firmes esperaban por sus labios pero no, aun no era el momento para algo así, tan sólo, le hizo delinear su pequeña circunferencia, un tono coral que ya antes había visto pero que ahora tan sólo era para apreciarse, como a una escultura griega.

Al tenerlo debajo suyo, sintió anhelo por sentir sus labios otorgándole un beso ruso pero tan sólo pasó sus dedos entre sus cabellos con ternura— Quizás pronto deba irme de viaje a Europa… debo revisar las nuevas telas para mi colección del siguiente año, los diseñadores trabajamos por años de antelación… Quiero llevarte conmigo, mi seguridad es primordial ¿cierto? —se cuestionó a sí misma ante lo obvio. Al alejarse, caminó en dirección opuesta a él, tomando así algunas prendas de encaje, otras de seda, unas más cómodas de algodón y nylon. Tonalidades desde turquesa, fucsia, dorado, blanco, amarillo hasta verde limón, tonos frescos para el verano y otros más recatados para eventos sociales. Tenía las manos llenas y al encontrarse con él sonrió dejando todas las prendas sobre una de las sillas blancas en estilo victoriano. —Ah, una elección interesante… —tomó las prendas dejándola sobre la silla. Con cierta agilidad comenzó a desnudarle, quitándole desde la camisa hasta el pantalón sastre, dejándole en calcetines sin sus mocasines—Ahora ya me siento… en confianza —jugueteó y descendió hasta su miembro erecto, estaba hinchado, rojizo, palpitante como si pidiera clemencia—¿Sabes por qué está así? —cuestionó alzando la vista a él aun entre sus piernas. Lo tomó y delineó sus labios con su punta musitando—porque la desobediencia tiene consecuencias… —dejó un delicado beso en su glande y levantó. Quitó el gancho de las prendas y entregó a él —colócamelas…

Hiroyuki An
La observaba desde su distancia, mientras escogía algunas prendas. Caminaba con toda naturalidad frente a él, no tenía pudor ni sabiá lo que era. Más bien se sentía más cómoda, más poderosa cuando estaba desnuda frente a él. Por que sin duda ella sabía lo causaba en su cuerpo y en su mente.

Sus pupilas se dilataron el escuchar que se marcharía, significaba eso que debía separarse de ella? Suspiró aliviado aunque intentó que no fuese perfecptible apra ella cuando escuchó que él la acompañría.

—Por supuesto señora, debo protegerla, más en un viaje tan largo.

La miraba con seriedad mientras le desnudaba, todavía no había conseguido desconectar lo suficiente como para que su erección bajase y por eso seguía tan o más duro que antes y sabía que ella lo aprovecharía. En cuanto notó sus labios de nuevo en su sexo notó un largo escalofrío desde lo más bajo de su espalda a su nuca.

—No volverá a ocurrir. Prometo ser obediente.

Cogió la prenda que esatba enla parte superior del montón que era lo que él había escogidó y con delicadeza la estudió para saber como debía colocarla se arrodillo y la ayudó a pasar las piernas por las cintas y la subió con cuidado, sabía que si la desgaraba o estropeaba su vida peligraba.

—Le queda preciosa… —sus manos ágiles colocaron la prenda rápido y ahora anudaba las cintas de oro que caían por su espalda tersa y fina.

Roxanne Chavanel
Trató de quedarse quieta por el lapso en que él trataba de colocarle la prenda pero en instantes ladeaba la cadera a un lado o al otro, meneaba la cintura en otro momento tratando de descontrolarlo. Al final, dejó que sus habiles manos hicieran su trabajo. Tomó su mano al tenerlo de frente suyo haciendole hundir su dedo indice entre sus labios mayores, le hizo friccionarlo de frente atrás sintiendo su yema tocar su clitoris, estaba excitada, húmeda, se sentía del mismo modo que lo hacía la entrepierna suya.

—La tela ¿Cómo se siente al tacto? —cuestionó e hizo la indicación de que se arrodillara a ella—Intentalo ahora con los labios y dime ¿Cómo se siente la tela?

Hiroyuki An
Consiguió como pudo colocar la tela ya que las nalgas de ella se rozaban de un modo “casual” contra la extensión de su erección.

—Es suave… —respiraba agitado pasando su dedo suavemente por el sexo de ella, sentía como la humedad le envolvía y sabía que en un gesto rápido podía penetrarla con su dedo, pero aún no, como ella decía, debía ser paciente.

Se arrodillo y la observó obediente desde aquella posición.

—Sí señora… —se acercó despacio y comenzó a besar y lamer su sexo aún cubierto por la suave tela— Realmente es muy suave… pero usted lo es más…

Se atrevió a lanzarle un ligero piropo mientras hundía aún más su boca contra el sexo de ella, ligeraente desesperado notaba como su nariz rozaba el clitoris de ella.


Roxanne Chavanel
La combinación de la seda y encaje en sus bordes, hacían de la prenda una confusión en quien tan sólo acariciaba la superficie. Por lo que, al descender y comenzar a deslizar sus labios y lengua con lentitud podía apreciar un poco más la diferencia. La tela de seda tan suave se volvía incomoda entre los labios porque terminaba como una capa protectora sobre la humeda intimidad. Rozanne sonrió con cierta malicia al sentir como en su desesperación intensificaba la manera de hundirse contra sus labios.


Ante sus bellas palabras, acarició su oreja en respuesta, sus caderas comenzaron a moverse lentamente, de derecha a izquierda, de frente a atrás, dentro-fuera, una danza caotica que comenzaba a hacer estragos, dejando escapar varios gemidos agudos que se difuminaban con la musica en aquel piso. Con cierta trampa, movió la tela a un costado quedando adherida a sólo uno de sus labios, sintiendo la calidez de su aliento y el aire de la atmosfera tomarle—Mgh—quería dejarse caer sobre el frío suelo ya que su cuerpo ardía pero tan sólo llevó una pierna por encima de su hombro empujandose una y otra vez, sintiendo la punta de su nariz penetrar su clitoris—Un poco más… ah-ah-mgh quiero sentir tus besos una vez más An…

Hiroyuki An

Seguía arrodillado entre sus piernas acariciando sus muslos con la excusa de un apoyo mientras lamía y degustaba su sexo. Le encantaba el sabor, una mezcla de dulce y salado a la que había mucho tiempo se había acostumbrado y que ahora solo desea volver a poder degustar una y mil veces más.

Una sonrisa traviesa se escapó al notar como se apartaba la tela y podía degustar por fin su piel desnuda.

Atrapó uno de sus labios mayores entre sus lbios y lo succionó notando como se inchaba ligeramente.

Movió la tela con su nariz dejando todo su sexo al aire y lo atacó con desesperación, lamiendo, succionado y rozandolo con toda la piel de sus labios, por último atrapó el clitoris de ella entre sus labios.

La conocía a la perfección, sabía como se erguía y se inchaba cuando se excitaba y ese momento no era una excepción.

Roxanne Chavanel
—¡Ah!—exclamó al instante que sintió como el filo de una navaja su blanca dentadura. Se impulsó de frente atrás sintiendo como el calor humedecía su cuerpo de apoco, se agitó su melena en todas direcciones y estiró sus brazos al techo como si quisiera tocar las estrellas. Un liquido caliente descendía por entre sus piernas, bañando los labios de su mayor. —Mgh tus labios son tan traviosos y carnosos…—susurró tomandole del hombro, alzando su mano para que esta ascendiera por su vientre hasta el borde de su seno, le hizo acariciarle, rasgarle el borde dejando sus uñas como rasguños gatunos sobre su porcelanica piel.

Segundos más tarde, le detuvo al jalarle de los cabellos sacando su cabeza de entre sus piernas—¡Espera! —exclamó agitada y retrocedió un par de pasos hasta la silla, tomando un conjunto de color turquesa, sólo tomó las bragas y se acercó a él levantandole del suelo. Ahora ella tomó su sitio, colocandole las bragas de encaje hasta subirlas a su cadera, le quedaban como si fuera una tanga, tan sólo cubriendo parte de su erecto falo. Le tomó de la mano colocandolo sobre un sillón y creó un camino de besos desde sus pantorrillas ascendiendo por el largo de una de sus piernas, hasta llegar a su entrepierna, succionandole con fuerza creando un moretón—Como bien dicen… es una prenda que tarda más en ponerse que quitarse pero… me gusta disfrutarla también… —susurró humedeciendose la boca para comenzar a mojar la tela entre succiones por el grosor de su miembro, sintiendo los relieves de la tela en su lengua—An… me encantas…

Hiroyuki An
Seguía lamiendo desesperado por saborear más, por oir aún más algo sus gmeidos. Poco a poco se hacía más posesivo y caprichoso en cuanto a ella.

Subió por su piel tal y como ella le ordenaba con sus acciones, besaba y lamía su vientre, aquella piel tan blanca y tersa le daban ganas de engancharse y succionar hasta marcarla pero sabía que eso no estaba permtido. El marido de ella podría matarles a los dos.

Se quedó quieto cuando ella se lo pidió y la miró con curiosidad, pronto comprendió que quería vestirle a él con la lencería. Por supuesto no se negó más bien le facilitó hacerlo. La imagen era un poco extraña, su erección estaba tan dura y erecta que la tela a penas la tapaba.

—Le gusta verme con lencería? —suspiraba pesado ante las atenciones de sus labios. Su dominante había comenzado con sus juegos, juegos a los que él no había tenido acceso jamás pero en aquel estado de semienamoramiento sentía que podía hacerlo todo por ella, algo como un síndrome de estocolmo eterno.

Roxanne Chavanel
—Demasiado…—respondió separándose para apreciarlo. Le parecía una pintura viviente, allí en medio de texturas y colores, un apuesto y varonil ser tendido en un sillón blanco con bordes dorados de estilo victoriano. Su piel, radiante como la luna, sus dedos un tanto huesudos, las venas salteadas de sus brazos, los marcados abdominales, su dulce rostro embustero, su melena caramelo de manera fresca, juguetona tratando de ocultar su sensual mirada y como cereza del pastel, su miembro grueso y erecto decorado por unas bragas de encaje turquesa.

Roxanne suspiró,acercó de nuevo sentándose entre sus piernas. delineó su quijada y acortó la distancia entre sus rostro con un tibio roce de sus labios, tomó sus manos entre caricias colocándolas sobre su sostén purpura, la otra mano rodeando su estrecha cintura. Lo disfrutaba, se sentía libre en su pequeño mundo.

Hiroyuki An
Sonrió satisfecho al oirle. Era la primera vez aue se ponía lencería femenina y sentía una ligera vegüenza por verse de ese modo pero la excitación y la emoción por satisfacerla a ella era muy superior.

Sus manos corrieron a acariciar sus muslos en cuanto ella se sentó encima de él. Su dominante era dura con él cuando le desobedecía pero por lo general le permitía ser relativamente cariñoso. Por eso, de tanto en tanto se atrevía a dejarse llevar, después de todo, fuese su dominante o no, Roxanne era la mujer más bella que había visto en toda su vida y su cuerpo reaccionaba por instinto, deseoso de sentir más de pdoer recorrer cada centímetro de su cuerpo tantas y tantas veces que solo con los ojos cerrados podía recordarlo entero.

Adoraba su voces autoritarias pero también dsifrutaba cuando ella guiaba sus acciones de un modo físico. El tomaba aquellos pequeños detalles como un permiso para avanzar.

Ahora sus manos recorrían la suave tela del sosten, que enmarcaba los pechos de ella a la perfección. Eran perfectos, grandes, tersos y suaves, no necesitaban ningún sujetador para mantenerse ergidos pero sin duda aquella prenda los convertía en una obra de arte. Sonreía travieso pasando su nariz por la suave piel de su escote y con un dedo, con todo el cuidado del mundo, retiró la tela lo suficiente como apra que sus pezón quedase al aire. Lo comenzó a lamer primero suaveemnte hasta sentir como crecía y se endureccía entre sus dientes pero poco a poco su propio caracter impetuoso hizo que lo succionase con ansiedad como si quisiera sacar de ellos una esencia dulce que nunca acababa de llegar.

Roxanne Chavanel
Dejó caer su cabeza por detrás de sus hombros mientras sentía sus manos tibias rrecorrer por encima de su sostén. Dejó escapar jadeos al sentir como sus senos eran liberados, volvió la vista a él mirando fijamente la lujuria en sus ojos, la misma mirada que había visto en aquellos ojos turquesa pero, que por el contrario no aborrecía y deseaba le mirara en esa y mil formas más. Sus dedos acariciaron sus labios entre abiertos hundiendo su dedo indice entre sus labios como si lo penetrara—Tus labios son perfectos… —una, dos, tres, cuatro, cinco veces hundió su dedo entre sus labios cerezas mientras sus caderas se meneban sobre su pelvis, sintiendo el choque de las telas de encaje, su duro y grueso falo apretado deseando explotarse en su interior—¿Puedes sentir la tortura de la ansiedad? ¿El corazón galopando a prisa queriendo huir de aquí? ¿Puedes sentir… la necesidad de mi alma por fundirme en tu sexo? —cuestionó entrecortada, dejando caer sus parpados, sus labios dejaban escapar pequeños gemidos y aquel liquido viscoso, transparente, caliente manchaba ambas telas, tomó titubeante uno de sus brazos, haciendole rodear su cintura, pidiendo la estrujara, inclinandose así al frente, jadeando ahora sobre sus labios, mientras su espalda se arqueaba y sus caderas se meneaban con soltura mirando su reflejo sobre sus ojos, ya no era ni la sombra de lo que algún día inició.

Una de sus manos fue a su cabeza haciendole hundir su rostro entre sus senos, le hizo sentirlos sobre sus mejillas. Con cierta malicia, su pezón delineó su perfil, la forma corazón de sus labios—¿El gatito quiere jugar? —musitó en un dulce tono de voz, haciendole la indicación de que sacara la lengua y así lamiera de nuevo su pezón—hazlo lentamente hasta que quede en tu memoria la forma de mi pezón en tu memoria… para que no puedas sacarme de allí ni en tus sueños…

Hiroyuki An
Iba a atrapar su pezón con ansia cuando notó su pequeño dedo rozar sus labios. La miró desde abajo, en aquella posición donde ella podía controlarle como quisiera y se limitó a abrir un poco más los labios para recibir aquel dedo.

No se limitó a quedarse estático, sus dientes rozaban su dedo, sus labios lo succionaban ligeramente conforme salía y entraba y su lengua lo empapaba poco a poco con su saliva.

Cuando ella comenzó a cuestionarle sonrió levemente, las palabras no alcanzarían a demostrarle lo mucho que comprendía y sentía lo que ambos estaban experimentando. Por eso, símplemente cogió la mano de ella y la llevó sobre su pecho, el corazón le latía a mil por hora y la excitación no era la única razón para ello.

Besó el dorso de su mano antes de volver a enredarse en aquellos abrazos que a veces no permitían saber donde acababa el cuerpo de uno y empezaba el del otro.

Cuando hundió su cabeza entre sus pechos inhaló su aroma, el sudor el perfume y su esencia natural se mezclaban llevandole a la locura.

—Miau… —esa fue su breve respuesta acompañada de una sonrisa antes de obedecer. Lamía despacio observando cada contorno y los cambios de color que se formaban en sus pechos. Ella quería que los memorizase peor eso hacía mucho que ya había ocurrido. Esos recuerdos que vivía en el cuerpo de ella era loq ue más le atormentaba cuando se debían separar.

Roxanne Chavanel
Sus dedos se movian en pequeños circulos alrededor de su pectoral y pudo percibir el palpitar acelerado de su corazón, alzó su vista encontrandose con la ajena, era como si un poema fuera escrito sobre sus yemas. Rasgó su pecho y su mano temblorosa por la excitación fue desviandose a su nuca.

Aquel dulce tono de voz derritió su interior, por un instante deseo mimarlo de la forma más infantil y juguetona posible pero entonces, escuchó el sonido de unas zapatillas. De inmediato se levantó de entre sus piernas y trató de ocultarle entre los cojines de terciopelo blancos, colocó como pudo el conjunto de telas y con un tono molesto de voz cuestionó quien la interrimpía. Una empleada nueva, se asomó con cierto temor, su tonó de voz era apenas audible, traía consigo un telefono—S-su padre… —al escucharle un aire helado erizó su piel, apretó los puños cuestionandose que sucedería. Tomó la llamada deseando no hacerlo, de pronto todo se convirtió en monosílabos, desviaba su vista al rascacielos de Nueva York, la tarde caía. Bajó su vista a su reloj y exhaló. Acabó la llamada asintiendo—Sí… estaré allí para cenar padre… nos vemos pronto.—dijo apenas y al colgar volteó hacia la empleada, le entregó el telefono y exigió saliera de allí.

Al ya no escuchar el sonido torpe de sus tacones, musitó—Quiere verme en la cena… tiene tiempo que no voy sola a verlos, casi siempre es con Dominick pero si quiere verme sin él… es porque algo trama, lo sé —pensó en voz alta y comenzó a quitar los cojines que le ocultaban—mejor escondite ni en la guerra de Vietman…—bromeó con él despeinandole entre sus cabellos, respiró el aroma a fresco de su cabellera, beso su cabeza y fue descendiendo sus labios por su frente, la punta de su nariz, acoplandose entre sus labios, chupandolos, jalandolos y estrujandolos contra los suyos mientras sus manos delineaban sus marcados brazos, seguían hacia las orillas de su espalda, hasta su cintura baja, acarició el relieve de las telas de encaje para después enredarlas entre sus dedos dando un tirón autoritario, liberando su miembro al instante. Bajó su vista a él notando como su glande estaba rojizo, hinchado, parecía punzar.

Se colocó entre sus piernas, acarició sus rodillas con lentitud y suavidad mientras sus labios cerrados se presionaban contra su orificio, trataba de estar sellada para otorgarle más placer, se empujó con fuerza contra su miembro aprentado sus labios, su interior húmedo y caliente, le daba la bienvenida con su lengua, delicados rasguños con el filo de sus dientes entre sus marcadas venas. De pronto, la habitación se transformó en una orquesta de acuosos sonidos de menor a mayor intensidad mientras sus manos apretaban el interior de sus muslos dejando sus dedos marcados—Mgh…

Hiroyuki An

Alargaba el cuello buscando un beso profundo con ella cuando vio que repentinamente se levantaba. Se preguntó por un segundo si había cometido un error pero pronto vio que le tapaba con los cojines blancos. Se quedó quieto estático, aunque no lo admitiría nunca sintió incluso miedo de que fuese su marido.

Suspiró aliviado cuando escuchó una voz femenina pero no se movió ni un centímetro. Escuchaba la llamada con detenimiento, no era capaz de saber qué es loq ue le decía hasta que escuchó que tenía un compromiso a la hora de cenar.

La escuchó mientras quitaba los cojines y sonrió como un pequeño cachorro cuando los apartó todos. —Solo se me ocurre un lugar mejor… mi reina —reía travieso observando entre sus muslos.

Recibió auqelos besos y caricias entre sonrisas de felicidadad, sus manos viajaban por la piel de su espalda y sus nalgas mientras que sus labios se entretenían con los de ella como en una guerra en la que nignuno iba a ganar.

Gruñó excitado al notar el tirón en la ropa inteiror y abrió más las piernas, casi elevando las rodillas ofreciéndose a ella por completo.

Cuando comenzó a lamer y succionar su intimidad elevó los brazos al aire entre gemidos, sentía como se desesperaba de nuevo, como los juegos de ella seguían torturándole con su placer infinito. Adoraba sentir como las suaves manos de ella que parecían tan tiernas y suaves podían en realiad agarrar su cuerpo del modo más posesivo que nadie había ejercido en él.

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Roxanne El mejor obsequio que he recibido Chavanel

Hiroyuki An
Buenos días mi reina

Roxanne Chavanel
Muy buenos días hermoso ¿Qué tal dormiste?

Hiroyuki An
Estas aquí! -corre a abrazarla y la eleva sobre sus caderas de un modo impetuoso- muy muy bien

Roxanne Chavanel
Que fuerte amaneciste -bromeó rodeandose sus piernas por su cadera mientras acariciaba su mejilla- Aquí estoy por un poco de tiempo más... después me llevará morfeo, una hora o dos tal vez -musitó mirandose en sus ojos- te tengo una sorpresa pero no puedo ponerla en nuestro grupo aun, tengo un día todavía de bloqueo... ah es una maldición(?).

Hiroyuki An
ow.... -suspria y niega para tranquilizarla- no pasa anda preciosa, ya lo pondras cuando puedas. me he despertado feliz de tener a mi dueña conmigo

Roxanne Chavanel
acarició la punta de su nariz con la propia en un dulce beso esquimal. beso su cuello repetidas veces con cierta alegría- Ah, me alegra que estes feliz... yo, estuve tomando un par de decisiones mientras no estabas. Mirando porno al más estilo... Hiroyuki An, hombre que dejas las bragas hechas un batido con tan sólo sonreirme... -dijo con cierta confianza agitandole entre sus cabellos- te extrañé...

Hiroyuki An
Le emocionaba oir esas palabras de ella. -nada me hace más feliz que sber que me echas de menos... yo te pienso siempre, y eres la dueña de mis sueños. -recibía cara beso y caricia con falicidad- qué decidiones a tomado mi reina? puedo saberlas?

Roxanne Chavanel
¿Ah sí, qué soñaste con tu dueña? -indagó curiosa para después respirar hondo escondiendo su rostro en su cuello- eso… era parte de la sorpresa que me ha arruinado el sistema- decía entre besos a su cuello acariciando su pecho- pero son decisiones para bien nuestro… no hubo minuto que no te pensará pero… sabes que tu bienestar es importante para mí, así que… horas de comida, de sueño, responsabilidades deben estar primero, eh? Sólo así podrás estar bien para mí, no quiero que te descuides-advirtió picandole la punta de la nariz y hacer pequeñas cosquillas.

Hiroyuki An
Siempre estás presente en mis sueños. Más bien, los diriges. -suspiró de placer al notar como su respiración chocaba contra la sensible piel de su cuello- prometo cuidarme, comer sano y ejercitarme para mantenerme en forma para ti, no te fallaré. tampoco faltaré a mis obligaciones con tu marido… -cuando le mencionó no pudo evitar mirar al sueño y apretar los puños de rabía, después de todo él era el único que podía robarle todo lo que había conseguido- prometo obedecerte mi reina…

Roxanne Chavanel
Las dulces palabras de su mayor enternecían su corazón, rodeó su cuello estrujandole con fuerza, pegandole a su pecho- Ay, llegas y me haces suspirar como colegiala ¿Quién te crees? -cuestionó arqueando una ceja al mirarle sin poder ocultar esa sonrisa dulce e infantil- Tenemos mucho por hacer, no imaginas cuanto deseo lleguemos a esa tienda de accesorios… así como hablar de los fetiches, parafilas, prácticas, ah… quiero tener la doma contigo ¡ya! -exclamó con cierta energía para despues reir- me encantas An… también, estuve viendo un par de peliculas sobre BDSM pero no, no eran lo esperado, me aburrieron a media cinta, me era más entretenido lo que hacíamos en la tarde…

Hiroyuki An
Soy tu mayor devoto, tu servidor, tu león… -sonreía feliz a cada respuesta y repartía besos por toda su cara conforme hablaba.- Yo también estoy deseando avanzar… quiero aprenderlo todo. Quiero devolverte todo lo que tú me estás dando. Recueda… -coge su mano y la acaricia suavemente mientras habla- antes de anda yo soy tu sumiso, esa es mi esencia si? aunque me enseñes a dominarte algún dia, en el fondo de mi corazón seguiré a tus pies- coge su mano yla besa suavemente sin dejar de mirar a sus ojos

Roxanne Chavanel
Guardó silencio escuchando, mirando la forma en que sus labios se presionaban, iban y venían entre palabras. acarició sus dedos en respuesta para después asentir con la cabeza- Así será… -jugaba con sus dedos sintiendo su suavidad, sus nudillos. Sin duda, aquel acto caballeroso hizo ruborizar sus mejillas, su mirada tenía gotas de ternura y al mismo tiempo de devoción, la mezcla perfecta- me gusta el calor de tus labios…

Hiroyuki An
Te gusta mi reina? -siguió jugueteando con su piel pero esta vez giro el brazo de ella y comenzó a besarlo desde la cara interna de la muñeca hasta la cara interna del codo, dejando un húmedo rastro de besos.
-Ahora mis labios tienen un propósito, crear esa preciosa sonrisa en los Tuyos y quizás robarte alguna risa si consigo hacerte cosquillas con ellos

Roxanne Chavanel
Tu reina esta muy complacida… -susurró guiñiendole. Al dejar un camino húmedo por su brazo, sintió una opresión en el pecho, su piel se erizó de inmediato y una timida sonrisa apareció ¿En qué momento habían cambiado los papeles? Pasó un mechón travieso detrás de su oreja tratando de calmarse pero de nuevo, una sonrisa involuntaria aparecia por lo que colocó su mano sobre su nuca, jalandole del cabello, mirando aquella travesura rondando sus ojos- Cuidado… no seas niño malo que podría reprenderte a nalgadas- advirtió en tono dulce, una treta que no fallaba.

Hiroyuki An
Mi señora… Tu piel tiene algo adictivo… No puedo contenerme. -levantó la cabeza mirándola a los ojos cuando le tiro del pelo y respiraba un poco más agitado- m-me contendré

Roxanne Chavanel
Sabía no sería así por mucho tiempo pero sí el suficiente para darle un giro, por lo que acarició su mejilla con su pulgar y acercó a sus labios dejando un tibio beso- sabes a frutas…-musitó ladeando su rostro para moverlos lentamente de arriba hacia abajo, entre lamidas y mordiscos- podría reventarte los labios todos los días… -decía con cierta ansiedad y empujó a la pared entrelazando sus dedos, llevandolos por encima de su cabeza y apretandolos con fuerza, jadeó en su boca y descendió a su cuello, tapizando así este, algunos chupetones habían perdido su tonalidad purpura, por lo que volvió a succionar sobre su piel de porcelana para buscar su manzana de adán, chupandola con fuerza, lamiendo por su curva hasta llegar a su clavicula- An… quiero tomarte… quiero probar el sabor de tus glúteos esta mañana…

Hiroyuki An
Suspiro aliviado al sentir como ella se acercaba a por sus labios, no soportaba la idea de que su dueña le tratase con indiferencia.
-He comido unas fresas… -sonreía travieso antes de recibir aquel beso profundo y lleno de deseo.
-márcame mi reina… Lléname de tus firmas para que pueda soñarte cuando no estés… -gemía profundamente al notar como sus benditos labios le recorrían-
-Tómame, ábreme y desgárrame como nadie lo ha hecho. Quiero sentirte en lo más profundo . Llenarme de ti
Tu boca será mi mayor penitencia y todo mi cielo

Roxanne Chavanel
Sus ojos se clavaron en los ajenos, un brillo los iluminó. De inmediato, le llevó de la mano por el pasillo y con cierta prisa llegó a la habitación más cercana. Lo llevó hasta la cama e hizo sentar esperandole. Fue a uno de los cajones para sacar una caja sin abrir, quitó el sello y volteó a verle musitando- ¿Recuerdas el árnes de cristal? -lo sacó de su estuche y fue por una botella de aceite de coco. volvió a la habitación y con una sonrisa traviesa se sentó sobre sus piernas- me haces muy feliz… -le acercó de la nuca en un lento beso acoplando sus labios en una danza hasta vertirla en un tango pasional, introduciendo su lengua en su boca- mgh… -comenzó a bajarle la cremallera del pantalón e hizo una pausa a su beso, quitandole la camisa pero dejandola sobre sus muñecas creando un nudo entre ellas, le giró recostandolo boca abajo sobre la cama.

Hiroyuki An
La siguió por el pasillo imaginando donde iban entre emocionado y excitado. Sabía que aquella práctica era una fantasía para ella al igual que lo había sido tantísimas veces para el y ahora que se iba a hacer realidad sentía como escalofríos recorrían toda su espalda
-Hacerte feliz es mi mayor meta… -acariciaba las suaves sabanas sentado en ellas y abrió los ojos sorprendido al ver el arnés de cristal.
sabía que era algo preciado, algo de tal valor que mucha gente no podría permitírselo y ella lo había conseguido para el, solo para el.
Permitió que le desnudase y le atase y se acomodó tal y como me pedía. Subía las nalgas arqueando la espalda para que se abriesen un poco y de ese modo incitar a su reina.
-Ha-hace mucho que no me penetra nadie. -era cierto, desde que ellos se habían conocido por el marido de ella no había tenido relaciones sexuales con nadie más y ya no recordaba la última vez que alguien me había penetrado

Roxanne Chavanel
Verle del torso desnudo, atado sobre la comoda hacía que sus labios vibraran, sentía sus labios hinchados, estaba mojada tan sólo de ver como su trasero se arqueaba en posición feina. Roxanne, se relamió los labios y fue detrás suyo, pasando las manos por las orillas del pantalón de mezclilla, lo retiró lentamente, no tenía prisa por poseerlo, era su fantasía sí, pero para ella era todo un ritual, una entrega especial.
Retiró sus zapatos, calcetines, pantalones, dejandole por momentos en boxers, se miraban tan pegados en aquel trasero carnoso. Caminó por la orilla de la cama hasta donde su rostro se encontraba, se sentó en la mesa de noche y comenzó a bajarse el cierre de lado del vestido rojo que usaba, un conjunto negro en encaje cubría su feminidad. Se deshizo de sus bragas y colocó sobre su cabeza quedando así su húmedad sobre sus labios. Se colocó el árnes mirandolo, tomó la botella de aceite y fue virtiendolo lentamente, el liquido escurría por el grosor y largo del mismo, su delicada mano comenzó a acariciar su carnoso miembro de cristal, se relamió los labios sintiendo un cosquilleo en su intimidad- An… -se acercó a su rostro y presionó sus labios sobre la tela húmeda contra sus labios, hundió su lengua movendo la tela a un costado, chupandola junto con sus labios cerezas- eres mío- dijo con autoridad y volvió con su lengua a colocar la tela sobre sus labios, caminando ahora detrás suyo.

Hiroyuki An
Solo mirándola de reojo supo que se había excitado mucho, su mirada brillaba y sus labios jugueteaban entre ellos como siempre que ella tramaba alguna travesura.
La observó co detenimiento no quería perderse nada, disfrutaba viendo como se desnudaba pero pronto la ligera prenda cayó tapando un poco sus ojos. Aspiró el aroma, ese aroma de su sexo húmedo que hubiera sabido distinguir entre mil aromas similares, porque era el aroma de su dueña.
Tragó saliva viendo como empapaba el duro miembro de cristal. Cada segundo que pasaba significaba un segundo menos para sentirlo dentro, empujado gracias a la fuerza de las caderas de ella.
-Tuyo… parala eternidad…. -recibía el beso húmedo a traves de la tela de la prenda de lencería y después directamente.-
Sus brazos comenzaban a entumecerse ligeramente pero su mriada de deseo no cesaba, la deseaba como nunca.

Roxanne Chavanel
Como las largas telas terciopelo de un telón, bajó su boxer para dar inicio a la función. Tomó la botella de aceite y fue virtiendola lentamente por sus glúteos, sus dedos fueron barnizando su piel hasta dejarla en el mismo tono glaseado. Se acercó a su ano e introdujó lentamente su lengua en su apretada entrada, una, dos, tres estocadas, después succionó su piel con fuerza mientras sus palmas nalgueaban sus costados, estrujando sus glúteos, pronunciandolos más sobre su rostro, sus dedos quedaban marcados en su piel, los agitaba, meneaba al compás de su boca chupando su ano, logrando contraerle en momentos.
Volvió a vertir el liquido sobre su ano ahora más complaciente y sujetó sus caderas, empujandole contra las sabanas y entonces la punta de su glande se fue adentrando lentamente quedando hasta su anillo, de frente-atrás, de arriba hacia abajo ritmicamente- God estas tan apretado… Mgh… -sus manos navegaron por su espalda baja apretandole con fuerza causando que su espalda se arqueara un poco más, una mano fue a su glúteo derecho en una nalgada fuerte y la otra abrazó su cintura firme, guiandole en vaiven introduciendolo así un poco más.

Hiroyuki An
Sintió como destapaba sus nalgas y giró la cabeza intentando ver algo, ver como las tiernasy sauves manos de ella le acaricaban.
Gimió por el frío cuando notó como el aciete caía sobre su piel y como ella lo esparcia con sus manos, le hubiese gustado ver como quedaban sus nalgas brillantes pero sus pensamientos se desbanecerieron cuando notó la lengua de ella sobre su intimidad, tan sensiblle y poco investigada.
-Ah…. -su excitante lengua le preparó lo justo y necesario pero un escalofrío le recorrió desde su ano a lo más alto de su cabeza cuando comenzó a presionar con el juguete.
-A-azotame… en las nalgas-nunca nadie lo había hecho pero sabía que aquellos azotes harían que el dolor profundo se convertiría en placer. el vaiven al que le tenía sometido ahora se le asemejaba a una hipnosis poco a poco perdía el control de su cuerpo y su alma y se deba completamente a ella

Roxanne Chavanel

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete estocadas dentro-fuera hicieron aparición con rápidez empujandole contra la comoda de la cama haciendola rechinar- Mgh… -apretó sus caderas al empujarle logrando tocar su huesito, ahora un choque de su pelvis contra sus glúteos causaba estruendosos sonidos, tomó el liquido virtiendolo de nuevo, lo quería jugoso, hecho un batido.
Jaló parte de las sabanas haciendo que se acolchonaran sobre su miembro-Quiero que me penetres muy duro… estoy hecha un batido por ti… dame muy duro An-indicó apretandole el miembro de su base, jalandole los testiculos y pegarse a su espalda entre jadeos- Quiero sentirme tuya… -con su otra mano, una nalgada debajo de su glúteo hizo aparición, quedando como una rafaga ardiente sólo para provocarle.

Hiroyuki An
El vaiven se hizo poco a poco más agresivo y veloz, ya no estaba seguro de si se estaba dilatando con sus estocadas o se había desgarrado pero poco le importaba, había recuperado la consciencia y quería disfrutar de su experiencia, saborear cada segundo.
Le ahbía abierto tanto que ahora la punta de cristal apretaba su prostata y la liberaba al salir un poco.
-Joder joder joder….. -a cada toque sentía que iba a correrse, su erección apretada contra el colchón estaba dura, jugosa y a punto de estallar.
Aguantó estoicamente y cuando escuchó que quería que la penetrase algo muy peligroso despertó dentro de él. Se aprtó en un gesto rápido, sacando el dilde de cristal de su ano y ahciendo que ella quedase a un lado en la cama y se avanlanzó sobre ella agarrando ahora sus muñecas.
-Mía… solo mía… -agarró su cintura dejandola sentada sobre sus piernas y la pentró de una sola vez, fue un poco brusco pero ella estaba tan mojada que entró con faciliadd gracais a la humedad.
Agarraba su brazos sobre la cabeza de ella y de ese modo sus pechos se irguieron imponentes. La penetraba como un animal desbocado, movian las caderas con fuerza y velocidad haciendo circulos para acariciar con su dura erección todo su interior de una vez.

Roxanne Chavanel
“Impredecible” es la palabra que describía a An. Fueron segundos fugacez cuando se desató del amarre, de ahí Roxanne tomaría nota de las esposas como mejor instrumento de obediencia. Pero no podía negarlo, su corazón se estrujó en placer y su miel descendió por sus piernas como manatial ante la forma imponente de actuar, era su fuerza, su virilidad la que podían colocarla entre sus piernas, cambiando los roles.
-Soy exclusivamente tuya-respondió mirandole, relamiendose los labios al notar el fuego en su mirada. Dejó la sentara de una estocada que arrancó un sonoro gemido haciendo vibrar los cristales de la habitación. Fue a sus labios tratando de callarse, chupandolos. Su vagina se contraía intentando no recibirle, causando un placer al atravesarla, abrazandose a sus húmedas paredes. Sus movimientos hacían que sus senos se agitaran de arriba hacia abajo, se empujó contra su rostro para que tratara de atraparlos. sentía como su hinchado y jugoso glande se presionaba contra el borde de su interior- Fuck, your cock is so juicy and big… Mgh An bit me, I want your mouth in my breast… -suplicó lamiendo sus labios creando un hilo transparente entre ellos.

Hiroyuki An
La pernda con la que había atado sus manos aún estaba medio enganchada a una de sus muñecas pero totalmente rasgada, ni la notaba le cegaba la visión de aquel dildo de cristal saltando sobre el vientre d eella cara vez que la penetraba.
-As you please… I’m all yours, here to serve you. -siguió penetrandola pero arqueó la espalda sobre el cuerpo d eella para atrapar uno de sus pechos con sus labios, lo succionaba llenandolo de marcas, lo lamía empapandolo en su saliva y lo mordía haciendo que su pezón se endureciese, mmientras con su otra mano masturbaba el dildo de cristal que ahora se sentía como otra parte más del cuerpo de ella.
-I want more… -soltó los brazos de ella y dejó de penetrarla desesperado por sentirla más. ella no se lo había ordenado, no le había dado permiso pero sentía que le iba a gustar.
Se sentó sobre las caderas de ella y agarró el dildo girando un poco su cuerpo se autopenetró d euna sola vez.
-Ahhhhh… mi reina…

Roxanne Chavanel

Era un deleite a sus sentidos, sentir su miembro de cristal friccionandose contra su vientre, sentía su garganta adormecerse por el placer. Continuaba con las manos sobre su cabeza, apretandolas entre sí, deseando un lazo fuerte marcando sus muñecas.
Movió sus hombros de lado a lado causando un jugueteo entre sus senos, abofeteando en momentos sus mejillas para después acariciar sus labios- Mgh An tu boca es tan… chupas muy rico amor -salió de sus labios excitada, escurriendo entre sus piernas, su dildo se llenaba de su liquido, sintiendolo más pesado “Fuck, quiero penetrarte” pensó al ver la expresión de agonía en su rostro. Al masturbar su miembro, colocó su mano encima de la suya sintiendo sus venas saltadas, su ansiedad al acariciarle, eran uno sólo, compartían cada anhelo y deseo oculto.
Al liberarla, una expresión de malestar apareció en su rostro, sus pezones estaban duros, rojizos, pidiendo a gritos su boca pero, al sentarse ahora él sobre su miembro de cristal, sintió su corazón palpitar a prisa, una de sus manos fue de inmediato a su cintura sujetandole mientras la otra iba a su miembro apretando sus testiculos, haciendolos chocar con la carnosidad de su miembro, frotandololos con él- Mgh mi gatito esta delicioso… voy a llenarte de miel amor-susurró dejando pequeños besos sobre sus pectorales yendo y viniendo sobre sus gluteos, aprentandole uno de ellos al bajar su mano del agarre que hacía.
ascendió su otra mano por el largo de su miembro, agitandolo de arriba hacia abajo, estrujandole el glande y en otros un vaiven como si la penetrara- Mgh me haces muy feliz An… -le recordó acercandolo a sus labios, besando con lentitud al compás de sus estocadas profundas, lentas hasta tocar su huesito y alli pequeños choques rápidos agitandose sus senos contra su pecho.

Hiroyuki An
Se acomodaba con cuiaddo sobre la cadera de ella, no quería cargar todo su pelo sobre ella y lastimarla. Sonreía satisfecho con el duro dildo en su interior y a su bella dueña sonriendo de excitación, con aquel brillo en sus ojos que tanto le fascinaba.
-Miau… -asentía sonriendo travieso, apoyaba sus manos sobre el vientre de ella y se impulsaba con las piernas para peentrarse y sacar el dildo una y otra vez.
Una sonrisa dulce apareció en su cara al oirle hablar de ese modo, le encantaba que le llamase gatito y era la primera vez que le llama amor. No necesitaba ser ruda ni agresiva para controlarle. sus mas dulces paalbras una simple mirada eran una orden para él.
Dejó caer su cuerpo contra el de ella, la mano de ella se entretenía acariciando su ínflamada y dura ereción y sus labios se unían en tiernos, humedos y necesitados besos.
-Mi felicidad…. eres tú… -la miraba a los ojos acariciando una de sus mejillas y volvía besarla entre gemidos de placer. Estaba sintiendo más placer del que había sentido en su vida.

Roxanne Chavanel
Todo su cuerpo era un deleite para Roxanne, mientras se fundia en sus labios, recordaba el momento en que sus miradas se cruzaron en aquel Yate. Las noches clandestinas en restaurantes de Hoteles, encuentros casuales en tiendas de diseñador y excusas de recados. Todo valía cada riesgo, su mirada tan transparente, su sonrisa dulce, sus alfareras manos moldeando su silueta, su varonil voz y aquel calor que la hacía sentirse viva, nadie había conseguido despertarla a ese grado.
Chupaba sus labios con denuedo, alimentandose de su saliva, sus manos fueron a sus glúteos en caricias, nalgadas, rasguños, las estrujaba de vez en cuando mientras su pelvis se movía en circulos sintiendo todo su interior conquistado, era suyo, no tenía ninguna duda de ello. Su mano ascendió a su miembro susurrando- Quiero que te corras en mi mano amor… -le tumbó a la cama quedando encima, llevó su melena a su lado izquierdo y sonrió divertida por como lucía a su merced- sujeta mi cintura- ordenó y elevó sus piernas para que se prensaran a sus caderas, ahora meneandose con más soltura en circulos oblicuos igual que su mano fue a su miembro apretandolo por su largo hasta su glande, rápidas y calientes fricciones. Lo empujaba con fuerza hasta la comoda de la cama- Mgh-mgh-ah-ah-ah voy a llenarte de miel, god!- exclamó sintiendo un choque electrico de su cabeza hasta sus caderas, sintiendo sus piernas adormecerse lentamente- Mgh, voy a venirme en ti… amor mgh quiero tu leche también -dijo en sus labios y con agilidad se desató el árnes aun teniendo en su interior, tomó su miembro y se lo introdujo a sí misma con una sonrisa perversa- dame muy duro hasta correrte amor… hazlo.

Hiroyuki An
Gemía cegado de placer sobre los labios de ella, su lengua salía a veces deseoso de rozar la de ella una vez más, pero no se dejó llevar del todo, seguía atento a las peticiones de su dueña.
Sintió como el dildo entraba de verdad completamente al cambiar de postura, ahora su espalda reposaba sobre el colchón y su ano se abría aún más esperando recibirla completamente.
-N-no tardaré… -se agarró a sus caderas atrapandolas con sus muslos, se abrazaba a su cuerpo como un niño necesitado de más.
Aquello le dio libertad de movimiento a ella y por eso el dildo entraba y salía completamente y volvía a entrar volviéndolo loco a cada segundo. Cuando desató el arnés este se quedó atrapado entre sus nalgas no se movío ni un centímetro por lo estrecho que esatba.
-Te daré mi leche, ven mi reina… -se abrazó al cuerpo de ella volviendo a pentrarla de una vez y apoyó la mejilla en los pechos de ella que rebotaban cada vez que ambos se movían deseosos de más placer. La penetró con fuerza aún sintiendo el dildo llenando su culo. Levantó la cabeza y observó su mirada llena de excitación, aquello era lo que necesitaba en su vida a ella y a su preciosa sonrisa.
Gruñó de placer y acabó derramando toda su leche en el interior de ella llenandola de su esencia caliente y húmeda.

Roxanne Chavanel
Recorrió sus brazos sintiendo como sus venas se tensaban pronunciandose más. Roxanne, dejó caer sus parpados jadeando su nombre, totalmente ida por las exquisitas embestidas-llename de tu leche mi rey… -susurró perdida en aquel mar de lujuria dónde él la había sumergido. Suspiro aferrandose a su pecho, su rostro calentaba sus senos y sus pezones celosos buscaban sus labios para ser atendidos.
Abrió los ojos al sentir un liquido recorrer su espina dorsal, comenzó a moverse en espasmos de frente atrás rebotando contra su pecho- Ah-ah-ah-mgh -su miel descendía de entre sus piernas escurriendo por su miembro y entonces, aquel liquido caliente y espeso se fundió con el propio, su adrenalina era total que dio un grito contrayendose por completo. Buscó su cuello acurrucandose en este, trataba de recuperar la cordura pero se sentía cansada, con lentitud fue descendiendo sus manos por la orilla de su espalda hasta dónde se encontraba el árnes, le elevó la cadera y fue retirandole lentamente su miembro. Lo sacó mojado y sus dedos comenzaron a masajearle el ano con delicadeza mientras su otra mano se abrazaba a él besando su pecho- An… gracias.- lo miró a los ojos y presionó sus labios con ternura- me has entregado algo muy valioso para mí…

Hiroyuki An
Cuando se corrió dentro de ella sintió como la humedad de ella se elevaba y perdió por un sgundo la cordura, el conocimiento, el pudor y todo lo que en algún momento de su vida le había frenado a ser quien era en realidad. Ahora ella se refugiaba en su pecho y en sus brazos y sentía que valía la pena estar vivo.
-Ahhhh…. -sintió un frío, un exrtaño frío en su ano cuando el jugeute salió pero propnto volvió su calidez. le acariciaba suavemente para calmarle, su ano estaba abierto completamente, ligeramente desgarrado pero no dolía, ya nada dolia a su lado:
-Gracias a ti por aceptarme, por acorgerme como tuyo… ha sido una expriencia genial… -pasaba una de sus piernas sober las de ella para que pudiera seguir acariciando su ano pero el ahora quería entretenerse entre sus labios en un dulce beso.- My queen…

 

 

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Roxanne Entre burbujas de fresa y vainilla Chavanel

Roxanne Chavanel

—Sí, debemos darnos un rico baño en la tina... —le encantaba consentirlo. Llevaba su mano en caricias por el largo de su espalda y a sus palabras un rubor más notorio atacó sus mejillas ¿Cómo podía hacerla sentir tan avergonzada? Era el único hombre que conseguía volverla una adolescente.

Al salir de ella, hizo un gesto de desagrado, le miró debajo notando como su miembro caía entre sus piernas, le acarició y al decirle de su culo, giró sobre sí, quedando expuesta a él—Mucho... ¿Quieres ponerme aceite, amor?—dijo con picardía, meneandose de derecha a izquierda aun con el dildo puesto. Le miró por encima del hombro mandandole un beso fugaz—besitos... eso ocupo también...

Hiroyuki An

—Nos daremos uno bien calentito ahora... —sus labios se perdían en su cuello tan largo y suave.

—A ver... —recogió el aceite que había caido al suelo y comenzó a echarse un poco en los dedos. untaba su anillo suavemente con el aceite esperando que le calmase la hirritación inevitable que causaba el sexo anal.

en cuanto dejó caer el aceite y este se coló en su interior el dildó resvaló saliendo de ella con suavidad. La escena era inmejorable, ni en las mejores películas porno que ellos compartían. Su ano estaba totalmente abierto y rosado por dentro.

Se untó un dedo bien de aceite y lo introdujo para pasar el acite también por el interior.

—¿Te calma preciosa?

Roxanne Chavanel

Ladeó su rostro sintiendo las calidas e incitantes acciones contra su cuello. Amaba la forma en que la tocaba, la provocaba.—Uno muy delicioso… dónde me aferres a tu pecho, me acaricies los senos, la cintura, te cueles entre mis labios… mejor baño no podría tener—decía perdida en la caricia de sus labios por el largo de su cuello jadeando en momentos.

Sus glúteos se contrajeron al sentir sus dedos, estrujó las sabanas sintiendo su piel erizarse, sus pies quedaban en punta como una balerina. Le miró de lado notando su rostro, sus gestos, su cuerpo. Era tan hermoso, servicial, dedicado, más allá de su acción como un sumiso, era la acción de un hombre enamorado, algo que hacía más especial su trato dentro de su mundo, había amor entre ellos, algo que no todos pueden vivir ni dentro ni fuera de su mundo.

El aire se colocó entre sus glúteos ante la liberación, ardiente que en vez de refrescar, incomodaba. Pero, al introducir su mojado dedo, se mordió el labio, le miró por encima del hombro asintiendo—mejor amor…—suspiró sintiendo como el liquido lubricaba su interior.

Hiroyuki An

Vio como todo su cuerpo reaccionaba a la peequeña intromisión y se agachó a besar su espalda para calmarla un poquito.

—Mi preciosa… vamos a darnos ese baño. —La abrazó por la cintura girándola y con un brazo tiró de sus cadera hacia arriba para que se subiese en su cuerpo.— Me llevo mi juguetito favorito a la bañera!!!

Sonreía como un niño pequeño y mordisqueaba su cuello caminando al baño. La dejó con cuidado sobre el lavamanos y besó sus labios.

—Amor, a tu lado hay alguna bomba de esas de espuma de diferentes olores. Escoge una que te gsute…

Abrió el agua caliente y reguló la temperatura para ir llenando la bañera.

Roxanne Chavanel

Sus besos eran tan delicados como tocarle con el petalo de una rosa. Como una muñeca de porcelana, giraba y acoplaba perfectamente entre sus brazos y cadera. Río al escuchar su expresión y esa mirada atolondrada apareció, el como se comportaba y mordía le hacían sentirse muy amada. Presionó sus labios con cariño escuchandole. Desvió su vista a ellos y entonces tomó una por una, oliendo las distintas fragancias de lavanda hasta vainilla pero en especial la de fresas llamó su atención—Esta… —dijo separandola de las otras—aunque quizá podamos combinarla con esta otra…—dijo tomando una con aroma a rosas— Me he acordado del video de la pareja sobre petalos, muy romántico de filmar… ¿Sabes que me gusta de ellos? Que de cierta forma siento que él no quiere exponerla, porque siempre cubre o ve la manera de que no aparezca su rostro bien en la imagen, eso es bonito… —respondió al desviar su vista al agua notando como fluía por la tina, jugó un poco mojandose los dedos y al verle cerca, le salpicó un poco.

Hiroyuki An

Llenó la bañera y se acercó a coger las bolas de espuma que había escogido y las olió.

—Buena elección cariño. —las lanzó dentro del agua y en seguida comenzaron a soltar toda la espuma llenando el baño de un olor intenso y dulce.

—ah si preciosa? no me había fijado en eso, tendré que volver a verlo. crees que serán pareja de verdad?

Le ofreció su mano y la ayudó a bajar del lavamanos para ir entrando en la bañera.

—Si la cuida tant de ese modo es posible que se amen.

—Traviesa… —notó como le mojaba y rió abraznadola por la espalda haicneod ligeras cosquillas en su vientre.

Roxanne Chavanel

Entró con cuidado a la bañera, el agua era calida no tan caliente para quemarle la piel, lo suficiente para relajarla. Al abrazarla, rodeó su cuello pegandose a su pecho, aunque al hacerle cosquillas trató de alejarse, se retorcía entre cosquillas bajandose hasta el agua tratando de ocultarse como una sirena—¡Ah! Tiburón—dijo pataleando sobre el agua tratando de evitar sus cosquillas.

Hiroyuki An

Soltó una risa al ver como pataleaba y se arrodillo en la bañera. Tiraba de uno de sus tobillos, gracias al agua su cuerpo se deslizaba por la bañera y no tenía que hacer gran presión para atraparla de nuevo.

Sus caderas quedaron justo enfrentadas a la suyas y sus piernas se posaban sobre sus muslos qeudando sus lindos pies cerca de su cuerpo.

—No huyas, este tiburón solo quiere un besito.

Roxanne Chavanel

El agua salpicaba por toda la tina, suicidandose sobre el mosaico. Roxanne, de pronto se sintió exhausta, sus senos iban y venían con sus pataletas y parte de su melena se había mojado, gotas de agua escurrían por sus facciones. Sonrió mirandole con cierta coquetería—Hmm, el tiburón ¿Quiere darme un besito… dónde? —comenzó a cubrirse de espuma ocultando su figura de sus ojos.

Hiroyuki An

—Aquí… —se acercó sonriendo ligeramente y dejó un beso suave en su nariz— y aquí… —se movíad espacio, sus ojos seguían a los de ella que le miraba curioso— dejó otro beso bien sonoro en su mejilla.

—¿Le parecen buenos besos a la gatita en remojo?

Roxanne Chavanel

Funció la nariz sintiendo sus labios y una sonrisa dulce apareció. Atenta, miraba como se deslizaba por su mejilla, su sonoro beso retumbó en la húmeda habitación, Roxanne río bajito enroscando sus dedos entre sus hilos caramellos—Mucho… aunque, mis hombros se han encelado por eso—dijo tomando parte de su espuma colocandola en su cabeza, sopló un poco de espuma sobre la punta de su nariz entre risas y se fue deslizando por el borde de la tina hacia el lado contrario, como si jugaran al gato y al ratón.

Hiroyuki An

—Celosos… esos hombros tan pequeñitos y suaves… —sería viendo como jugaba con la espuma y cuando se apartó arrugó la nariz como un gatito juguetón.

—No te escapes… —Rió elevando la cadera, gateaba hacía ella y cuando estuvo cerca dejó un beso suave en su clavícula hsta su hombro.

Sus manos se abrazaban a la cintura de ella, todo su cuerpo estaba submergido en el agua y era agradable. La piel de los dos se sentía aún más dulce en el roce, gracias al agua y a los aceites de las bolas de espuma.

—Abrázame amor

Roxanne Chavanel

Las caricias eran distintas, su cuerpo resbalaba entre el suyo. Al tomarle de la cintura, se elevó sujetandose de sus hombros para descender lentamente sobre su pecho, envolviendo sus piernas a su alrededor, encajó sobre su cuerpo.

Delineó el largo de su espina dorsal hasta donde comenzaban sus caderas—Te sientes tan… rico—susurró entre sus labios y absorbió sus carnosos labios cerezas, chupando su néctar, friccionando su pelvis sobre su miembro.

Hiroyuki An

—Soy tuyo… —la ayudaba con sus manos conforme se colocaba sobre él para estar cómoda.

El agua les envolvía y sus cuerpos desnudos se rozaban suavemente con el vaiven. Su sexo aún blanco pero ligeramente inflamado se apoyaba sobre el suyo con facilidad. Era como si sus cuerpos se hubieran acostumbrado a estar juntos tanto como ellos mismo.

Roxanne Chavanel

Deslizó sus dedos entre los cabellos de su nuca en caricias, de arriba hacia abajo y viceversa. Sus labios rozarón los suyos sólo provocandole, sintiendo su aliento, dandole el mismo. Pero de pronto sintió la necesidad de que le apretara la cadera—Estrujame la piel…—pidió escapando un jadeo caliente. Sentir su miembro dormido entre sus piernas le hacía desear despertarlo con fiereza, por lo que, comenzó a moverse de frente atrás sintiendo como sus labios acariciaban su manta, friccionandola, llevandola de arriba hacia abajo, sintiendo en momentos su cabeza adormilada—Mgh… voy a despertar a mi rey…—susurró mirandose en sus ojos con cierta perversión.

Hiroyuki An

Escuchó aquella orden que en parte sonaba a suplica y se agarró a su cadera con decisión. Sus grandes manos hacían que su cuerpo aún se viese más menudo y tierno, sentía que podía lastimarla y por eos siempre intentaba ser suave.

—Quieres sentirme? —Se frotaba contra su sexo despacio, gracias al agua y metió una mano bajo el agua. Abrió los labios mayores de ella en una caricia y pusó su ya creciente erección entre ellos, conforme se frotaba toda la extensión de su erección rozaba los labios menores y el clítoris de ella.

—Quiero oirlo amor… ¿qué sientes? —Mientras se frotaba miraba a sus dulces ojos buscando respuestas.

Roxanne Chavanel

—Mucho…—pudo decir entre jadeos sintiendo el corazón estrujarsele, el como apretaba su piel, la hacía estremecer. Por un momento, sintió el agua tratando de seducirla pero entonces, él, sus dedos eran exquisitos en todas las formas, su acompañante se abrió paso entre sus pliegues y estos, le recibían en calientes abrazos y besos. Su clitoris, un tanto pronunciado y sensible, se estremeció al sentir su glande suave tocarle, no lo dudo y dio un dulce beso de piquito pero sus celosos labios menores buscaban su atención entre succiones a su piel y entonces, su vagina reclamó su presencia deslizando su calido liquido por sus testiculos. —Todo mi ser te desea…—musitó Roxanne tomando su otra mano haciendole apretar su seno para después, acomodarle sus dedos sobre este, haciendo que su pezon quedara entre ellos, para dar pequeños tirones.—Mi vagina reclama a su rey… quiere sus besos, quiere su desbordante leche en ella, tiene mucha hambre…

Hiroyuki An

—Sabes… —creo que mi rey y tu reina se han enamorado también… —sonreía un poco avergonzado por la ocurrencia pero sus dedos traviesos ya comenzaban a pellizcar ese pezón rosado. Lo trataba con cuidado como una pequeña flor, lo acariciaba y cuando se ponía duro tiraba de él suavemente para después volver a acaricairlo. Lo mimaba como si fuese la cosa más preciada del mundo.

—Te deseo… —en uno de los roces su erección frenó justo en el centro de su dulce sexo. ya no quería rozarse más solo quería penetarla, hacerla suya. Entró con facilidad, el cuerpo de ella estaba tan acsotumbrado a él que le recibía sin dificultad.— Se pondrá celoso su clítoris…

Dejó de pellizcar su pezón para atanderlo con sus labios y utilizó su mano par realizar las mismas acciones con su clítoris. Lo acariciaba con las yemas de sus dedos y cuando se inflamaba lo pellizcaba y frotaba .

Roxanne Chavanel

—Mhg sí… se siente tan delicioso An— por un instante su cuerpo se relajó tanto que estuvo a punto de dejarse caer pero entonces, el rey llegó a su trono tomando a su reina con celo—Ah Fuck—su vagina comenzó a contraerse, recibiendole entre apretados abrazos, llenandolo de besos una y otra vez, al compás que sus caderas se movían de frente-atrás, en circulos oblicuos, de arriba hacia abajo. Sus manos fueron a sus hombros apretandole, soltandole, rasgandole entre cada embestida de menor a mayor intensidad—Oh god—el agua salpicaba perdiendose entre los acuosos sonidos de su interior.

Hiroyuki An

—Así preciosa así…. —disfrutaba como un loco viendo como se derretía como un helado entre sus brazos.—Arañame… márcame como tuyo amor.

Se agarró al borde de la bañera y tensó los musculos de sus brazos y de su abdomen que quedaban fuera del agua.

Comenzó a penetrarla más rápido, más rudo. El agua chapoteaba y se salía de la bañera empapando todo el suelo pero en ese momento nada importaba. Solo ellos dos, el amor y el placer.

Roxanne Chavanel

Los choques eran directos, dentro-saca repetidas veces, sentía sus pelvis golpetearse, sus testiculos rebotar sobre su vagina. Los cosquilleos daban paso a descargas electricas, haciendole sentirse colapsar en cualquier momento—Mmm Fuck me fuck me harder baby ah-ah-ah-uh-mgh-like that just fuck me like this—decía entrecortada entre estocadas. sus senos brincaban y golpeteaban contra su pecho al aferrarse a sus hombros, pegando su frente a la suya—An… I love you so much baby—susurraba mirandose en sus ojos, empujandose y jalandose de las caderas una y otra vez. nada importaba, tan sólo la deliciosa sensación de él friccionando su pene en sus paredes, y ella en respuesta, dejaba descender sus calientes liquidos, bañandole. Chupó sus labios cambiando su beso de pasional a dulce, sintiendo la necesidad de que la sujetara fuerte de la cintura, sentía se desmayaría del placer.

Hiroyuki An

—I love you darling… —sonreía disfrutando como un niño. su erección estaba completamente dura y tersa, su piel rozaba completamente la de ella que le abrazaba de un modo cálido y dulce.

—Gírate preciosa… —Salió de ella con cuidado y la ayudó a ponerse a cuatro patas apoyada en el borde de la bañera.— Quiero masturbarte bien rico también.

No tardo en peentrarla de nuevo, su rey ya echaba de menos a reina. entró de nuevo con faciliad gracias a la postura. La imagen era una maravilla, su cuerpo mojado lleno de espuma que se fundía con el blanco de su piel.

Pasó una mano al frente y comenzó a acariciar su clitoris con más comodidad. en esa postura podía satisfacerla completamente.

Roxanne Chavanel

Obediente, se giró hacia el borde de la tina, sujetandose de esta. Arqueó su espalda quedando en posición felina, el agua y espuma resbalaban como cascada por sus nalgas.

Al sentir la punta de su miembro rozar su entrada vagina, pegó su frente al borde de la tina, llamandolo con sus caderas, moviendose delante-atrás con lentitud, como si le diera un delicado beso en su glande—Mmm sí… quiero a mi rey en su trono de nuevo… —al penetrarla y tocar su clitoris gimió alto dejando caer su cabeza por detrás de sus hombros mirando al techo. se empujó repetidas veces alcanzandose a escuchar el sonido de sus lentos aplausos. Se introducía el miembro hasta su base y soltaba hasta su glande para después apretar sus musculos internos succionandole el glande, moviendose en circulos sintiendole punzar en su entrada—Oh shit… fucking good mgh spank me An…—pidió respirando entrecortado, la habitación estaba hirviendo, su corazón salía de su pecho por la excitación y de nuevo suplico—nalgueame fuerte amor, quiero sentirte muy duro, ah…

Hiroyuki An

Suspiraba de placer al notar como la espalda de ella reposaba en su pecho, sabía qeu estaba disfrutando muchísimo. Desde esa postura podía ver como sus pechos se elevaban cada vez que la peentraba y suspiraba de placer.

—Lo quieres duro amor… Cógete bien a la bañera.

El mismo cogió las manos d eella y la llevó al borde colocó bien su cuerpo para que se sostuviese cómodamente y no pudiera lastimarse resbalando.

Sacó la erección casi completamente, solo su punta jugueteaba con los primeros centímetros de su interior, los más sensibles. Sus manos fuertes y grandes comenzaron a amasar sus nalgas, abriendolas moviéndolas de un lado a otro, estrujándolas.

Respiró pausado y comenzó a darle nalgadas, cad vez que lo hacía sus carnosas nalgas se movían y rebotaban. Comenzó a ahcerlo en un ritmo más rápido, en el baño se oía alto como chocaba su mano con su suave piel y gracias al agua rebotaba el sonido haciéndolo más excitante.

—Así preciosa? o más fuerte? —comenzó a moverse ligeramente no quería penetrarla duro aún, quería hacerlo cuando sus nalgas estuvieran a cien.

Roxanne Chavanel

Sus palabras la habían excitado aun más, por un momento, imagino sus palabras y comenzó a mover sus piernas contrayendolas y alejandolas hasta tocar los bordes de la bañera, tratando de bajar hasta tocar el piso de la misma—Mgh fuck… voy a cogerme muy rico la bañera, ah-ah-ah-mgh—movió sus glúteos en circulos largos, cortos sintiendo un placer indescriptible, una de sus manos fue a su monte encontrandose con la mano de su mayor, colocó sus dedos por encima de los suyos, guiandole haciendole hundirse en su clitoris y labios, unas veces rozandolo, otras friccionandolos, otras más estrujandolos, jalandoles, soltandoles y hacerles vibrar de derecha a izquierda. Eso junto con lo que hacía detrás suyo, la desquiciaba, sus senos golpeteban contra el borde de la tina extasiadas, le ardía cuando se friccionaban con el marmól pero valía la pena. Sentía sus caderas tensas, sus musculos contraerse al imaginar que literalmente cogía debajo suyo—Mmm baby vamos a dejar seca esta bañera ah-ah-ah-mgh vamos bebé dame muy rico, quiero rebotar sobre ella, ah-ah-ah-mgh fuck me fuck me please…—pedía deseando estrujar el marmól entre sus dedos, sus caderas rebotaban una y otra vez sobre la pelvis de su mayor.

Hiroyuki An

Cesó las nalgadas y se abrazó a todo su cuerpo con necesidad de sentirlo.

Ahora su cuerpo caía sobre la epsalda de ella, ambos en aquella postura a cuatro patas. De ese modo podía penetrarla lo duro que ella le pedía y también susurrarle al oido.

—Te amo… te amo Roxanne… —Su voz sonaba ronca por el esfuerzo y entrecortada.

Pasó su antebrazos sobre los pechos de ella los sostenía como si fuese un sosten de este modo cada vez que la penetraba rebotaban sobre su piel. Le encantaba esa sensación sobre todo por los sonidos de chapoteo que creaban.

COmenzaba a gemir cada vez más alto, sin duda ella le estaba dejando seco totalmente, los movimientos de sus caderas eran tan hipnóticos que no djeaba de observar como sus nalgas se apretaban contra sus caderas.

—Me correré si lo haces tan rico..

Roxanne Chavanel

—Ah-ah-ah-ah-ah-uuuh-mgh-yeah…—Sus nalgas aplaudían sobre su base y muslos de forma estruendosa. sus caderas lucían anchas mientras que su espalda lucía pequeña al retorcerse de placer. Al tomarle de los senos sintió un liquido caliente descendiendo por su interior.

Sentirle sobre su espalda, gimiendo ronco sobre su oido, su calor, su sudor, era delicioso, empujó sus nalgas hacia arriba como si quisiera bajarlo de encima. De nuevo, volvía a mover las piernas contrayendolas y expandiendolas—Mgh mgh mgh así-ah-ah-ah-así bebé rompeme el coñito… ah-ah-ah—se sentía totalmente apretada de las caderas y pecho, esa presión era exquisita entre roces, no quería le soltara, quería sentirse apretada sin movilidad.

—Correte amor, llename el coñito de leche, ah-ah-mgh lo tienes tan rico fuck An!—gritó sintiendo un choque electrico de su cabeza a la punta de sus pies, aumentó la rápidez de sus caderas comenzando a pandearse de derecha a izquierda con rápidez sintiendo como su miembro se apretaba en su vagina que chupaba con fuerza no deseando dejarle salir. Los roces ardían entre acuosos besos.

Hiroyuki An

Jadea más y más alto sobre su oído.

—Roxanne… tu coñito es tan delicioso… dame todos tu jugos, son solo míos preciosa. tu eres solo mía… —succioba su lóbulo y la apretaba aún más contra él.

Ahora su brazos quedaba bajo los pechos de ella elevándolos de un modo posesivo, mientras la penetraba más y más apoyó la barbilla en su hombro y dejó caer un pco de saliva que se perdió en lo más profundo de su escote.

Aquella imagen unida al creciente calor de su sexo que le atrapaba de forma tan delicosa fue suficiente como para llevarle al cllimax.

Se corrió abundantemente, pero sin dejar de penetrarla y cada vez que la sacaba parte de su leche caía al agua mezclandose con ella.

—Ahhhhhhhhh joder joder joder

Roxanne Chavanel

—Sacame la miel…—refutó excitada, ronroneando al sentirle jadear en su oido. meneó su cintura, tratando de respirar hondo. sus senos apretados se agradaban con su acción para después contraerse al lograr exhalar. Aquel chorrito de saliva había refrescado sus senos por unos momentos, sus labios sentían envida de ellos.

De pronto, su cuerpo se tensó quedandose quieta en un grito profundo, sus calientes chisguetes se estampaban en su interior hasta desbordarse por sus glúteos—Aaaah! An! —pequeños espasmos impulsaban su cuerpo de frente-atrás pero sintió sus piernas flaquear, alzó su cabeza pegandola a su cuello chupandole y rasgandole este complacida—Mi coñito… An…. mgh—sus caderas continuaron meneandose deseando absorber hasta su última gota—Aun… no hemos acabado—advirtió excitada sintiendo como su liquido avanzaba segundos después bañando su miembro que golpeteaba en su interior, había punzado tan delicioso que aun sentia sus carcias.

Hiroyuki An

Seguía abrazado a ella, se movía más lento pero no sacaba su erección, que a pesar de no estar tan dura no acababa de ablandarse.

—¿Queire más mi preciosa? —Gemía por como estimulaba su cuello y alevó una mano acariciando su mejilla para que no se girase aún y besó sus labios del modo más húmedo y sexual. Su saliva recorría completamente los albios y la lengua de ella.

Respiraba más tranquilo, aún dentro de ella pero penetrándola con movimientos más tranquilos y amorosos.

—¿Qué desea mi dueña? Se lo concederé todo.

Roxanne Chavanel

Sus brazos eran fuertes, firmes, su pequeña silueta cabía perfectamente entre ellos.—Mucho más…—decía caliente, entre jadeos a su cuello y posó su mano sobre la suya al acariciarle mejilla—Te amo An… mucho.—susurró aprentado los ojos al sentir esas estocadas lentas que la empujaban al frente. Al bañar sus labios en su saliva, sintió de nuevo un cosquilleo. sus labios y lengua se desplazaron con soltura por su boca, atrapandola e introduciendo su lengua, enrosacandola con al ajena.

—Quiero…—susurró entre estocadas y con lentitud fue girando con él, quedando ahora ella boca arriba, dejó caer su cabeza en su hombro, tomó sus manos y meneó de frente atrás mientras se acomodaba a lo largo de la tina—Quiero que me bañes mi culito… que me dejes exhausta—susurró besando su manzana de adán, chupandole la quijada y volviendo a su boca, mientras se empujaba de arriba hacia abajo rebotando sobre él—Estoy tan caliente…

Hiroyuki An

—Mi pequeña leona insaciable… —se acercaba a sus labios, sus pechos sobresalían entre el agua y la espuma. se veían como dos deliciosos dulces envueltos en nata—.

Sacó su ereción despacio del todo y llevó su mano dentro del agua para acariciar su ano despacio. Estaba blandito pero cerrado, gracias a las practicas sexuales de los últimos días los anos de los dos se habían destensado y estaban siempre dispuestos a jugar.

—Qué le gusta más a mi reina? Mis deditos.. o a su rey? —Agarraba sus nalgas y la acercaba un poco más para poder penetrarla pidiese como pidiese.

Roxanne Chavanel

Frunció el ceño al salir de su interior pero una sonrisa se dibujó sintiendo como sus dedos rozaban enmedio de sus glúteos. —Todos….—decía meneandose contra su pelvis—Quiero recibir a mi rey muy dentro hasta que toque mi huesito mientras tus manos me sujetan los muslos impidiendome mover, quiero sentir esa sensación de desesperación mientras me coges rico por el ano amor, damelo… por

favor—pidió con anhelo lamiendo su cuello, chupandole, rasgandole la piel.

Hiroyuki An

Una preciosa mujer, tierna y excitante estaba antre sus brazos, dándole mimos para convencerle de que la penetrase analmente. ¿Acaso era un sueño? Por un momento sonrió, pensando en todos esos hombres que se desesperaban por tener mujeres calladas y pasivas en el sexo mientras que él tenía a una leona, una leona que sabía conseguir de él lo que quería con las mejorese artes.

—Mira… —la punta de su erección sobresalía en el agua— tu rey se ha despertado de nuevo.

Apuntó con su glande a su ano y la penetró despacio solo metiendo el principio de su erección. Con su mano abría las nalgas de ella y masajeaba con sus dedos el aro exterior para que se dilatase sin problemas. Comenzaba a mover la cadera suavemente todavía sin llegar a penetrarla del todo.

Roxanne Chavanel

Su largo y grueso miembro se abrió paso entre sus piernas, se miraba tan impetuoso, viril, sin duda sus piernas flaquearon y por instantes le abrazaron entre gemidos.—Es tan grueso, jugoso… lo quiero en mi culo amor, te quiero pegandote duro en mi culito…—dijo pasando sus manos por detrás de la nuca de él estirandose, gimiendo en su cuello—Te quiero llenandome el culo de lechita caliente….

Sus glúteos se contraían y expandían con los roces de sus manos, sentía estrujarlas, masajearlas entre ellas y de pronto, sintió su punta redonda delinear por su piel enroscada. como si introduciera un anillo, le sintió abriendola quedando su cabeza atrapado en su ano. Roxanne, gimió alto por la sensación de ardor, dió un tiron a su cabello y estrujó estos entre sus dedos. Segundos después, este se liberó en aquel apretar y soltar natural que sentía.

Meneó sus caderas en circulos pequeños buscando su boca, le besó acoplando sus labios de su barbilla a su labio inferior—Mgh…

Hiroyuki An

Besó sus labios suavemente, no podía evitar sonreir al verla tan desesperada por el placer.

—Lo quieres bien profundo de verdad amor? -Estiró el brazo y tiró del tapón que mantenia la bañera llena de agua y de este modo la bañera comenzó a vaciarse, dejó unos centímetros de los justos para que ella pudiera sentir aún el calor.— Así, vas a tenerla más dentro que nunca.

La tumbó completamente en la bañera y cogió las piernas de ella poniéndolas sobre uno de los hombros de él. Su mano acariciaba los suaves pies de ella mientras que la otra la audaba a acomodaarse en aquella psotura nueva.

—Lista amor? —sonrió llevando su cuerpo hacia delante, era una postura incómoda para mujer muejres pero sabía que ella era muy flexible. en aquella postura su cuerpo y sus piernas se unían gracias al peso de él y su culo quedaba más expuesto que nunca.

La penetró suavemente hasta el fondo pero de una estocada, sus testículos rozaban con el suelo de la bañera y sus labios se fundían con los de ella en un delicioso beso.

Le hubiese gustado poder ver su coñito en ese momento, seguro se veía tan apretado, pero la postura se lo impedía

 

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Roxanne La bella durmiente quiere huir del dragón Chavanel

Roxanne Chavanel

Hay un excelso buffet esperandote.

Hiroyuki An

Me va a costar tanto contenerme

me tientas demasiado

Roxanne Chavanel

Y eso mi querido saltamontes, es lo hermoso de ser sumiso, cuando cumplas todas tus misiones te sentirás un nivel más allá de lo común. Lo que tengo entre mis manos es mi devoción por hacer de ti, una escultura, inmortalizar tu varonil espíritu.

Hiroyuki An

Más bien espero que estés preparada para recibir mi devoción por ti.

Roxanne Chavanel

Sabré corresponder a tu devoción en más de una y mil maneras.

Hiroyuki An

Me haces muy feliz entonces. Aunque no sé si eso es algo que tengo permitido.

Roxanne Chavanel

A diferencia de otros Dominantes, tu bienestar físico y emocional es una de mis principales inquietudes, siendo tú dichoso me haces sentir a mí extasiada, no lo olvides, estamos inmersos el uno en el otro, como el reflejo en el espejo.

Hiroyuki An

-He tenido la mejor suerte de encontrar una dominante como tú. -coge su mano y la besa muy suavemente sin dejar de mirarla

Roxanne Chavanel

Hasta el más hermoso diamante posee defectos que lo hacen especial... la relación Dominante/sumiso va de eso, conocer cada capa de tu alma la parte brillante y opaca de la misma, transformando todo lo que hasta hoy dabas por conocido—musitó con calidez sintiendo la ternura y calidez de sus labios sobre su dorso—Me halaga tan caballeroso hombre—agregó y acercó a su frente dejando un delicado beso—No creo en las casualidades sino en lo inevitable ¿tú?

Hiroyuki An

Sé que descubriré mucho sobre mi. -la abrazaba estrechándola entre sus brazos y besaba su cuello suavemente- pero no te voy a mentir, ahora tengo mucha curiosidad por ti. -la estrechaba entre sus brazos y escuchaba su voz aclamada-no sé si el destino existe pero de forma egoísta prefiero pensar que he venido a ti porque me esperabas

Roxanne Chavanel

Su cuerpo se sintió atraído como imán a su pecho, alzo la vista respirando el aroma de sus cabellos para ladear su rostro dejando su delicado lienzo a su merced sintiendo sus labios bermellón como tinta marcándose sobre su piel–Es como haber encontrado una nueva galaxia en este universo…–susurró a su oído acariciandole entre sus cabellos caramelo detrás de su oreja–del mismo modo que lo hizo la bella durmiente…

Hiroyuki An

Que hizo la bella durmiente? -le observaba curioso pero le podía la impaciencia. Se acercaba despacio a sus labios mientras sus dedos jugueteaban en su nuca entre su pelo. Terminó por besarla profundamente casi de un modo posesivo

Roxanne Chavanel

Por un par de segundos dejó caer sus párpados mientras sus palabras salían con un canto de cuna de sus labios. Dejaba que sus sentidos quedaran atrapadas en la telaraña de su fragancia, su aliento, la sensación de su calor. Sus hilos azabaches cayeron por detrás de sus hombros, algunos más caían como cortina ocultando sus ojos que trataban de verle por unos momentos—La bella durmiente estuvo enclaustrada en la prisión de un temible dragón hasta que…— sus palabras quedaron selladas en su aliento a frutillas y el furor de su pasión. Como si se tratara de un tango, su sinhueso buscaba a su acompañante en un vaivén erótico—Toda tu ausencia se derrama entre mis labios–decía entre cortada y succionó su lengua un par de veces como si le poseyera—mgh.

Hiroyuki An

Movió las manos cogiendo sus mejillas para besarle aún con más furor. Quería sentirla tan cerca como si se fundieran. —Qué pasó con el dragon…? —sus palabras sonaron entre algunos besos.

Sus manos volvieron a su nuca, la acariciaban suavemente recorriendo cada centímetro con delicadeza.

Roxanne Chavanel

Colocó sus manos por encima de la ajenas sintió su piel, sus nudillos marcados. Las manos masculinas eran una de sus más grandes debilidades, podía sentir su fuerza y poder—E-él se ha ido de viaje creyendo que la princesa aun esta bajo el embrujo de morfeo pero… volverá uno de—decía entre jadeos apretando los ojos por la sensación de ardor sobre su pecho, una de sus manos fue a sus pectorales rasgandole la camiseta, sabía podía terminar a su merced—el lobo puede intentar hipnotizar a caperucita pero—susurró entre sus labios succionandole el labio superior, rasgandole, atrapando ahora ambos labios, succionandolos y soltandolos con lentitud disfrutando de su néctar hasta la última gota—la inocencia de caperucita es igual a su astucia—agregó dando un giro con él empujandole a la pared blanca, tomando sus manos con firmeza, entrelazandolas sobre su cabeza—paciencia…—indicó agitada entre sus labios.

Hiroyuki An

Se dejó llevar, olvidando su posición en cuanto a ella. La veía tan excitada y emocional que sabía podía aprovecharlo, aunque fuesen unos segundos. Cuando ella rasgó su camiseta bajó las manos agarrando las nalgas de ella con fuerza para apretarla contra él iba a bajar la cabeza lo suficiente como para meter toda su cara entre sus epchos cuando notó el tirón en sus brazos.

Se quedó mirandola aún gruñiendo de excitación y rabía por no poder seguir.

—Paciencia… —suspiraba sin quitar la vista de sus pechos.

Roxanne Chavanel

Sentía que en cualquier instante se volvería ceniza ante el calor abrasador de sus manos. Como si fueran un par de bombones el mayor los estrujaba causando un cosquilleo en su cadera descendiendo a sus labios, vibrantes y húmedos.

Poco faltó para que la miel descendiera de entre sus piernas pero he ahí el poder del autocontrol. Respiró hondo sin desviar su vista de la ajena, ese toque infantil, berrinchudo al no conseguir lo anhelado llamó su atención—el niño tendrá su helado después de hacer los deberes—bromeó dándole un beso esquimal—No falta mucho…

Hiroyuki An

“Mala…” pensó mirandola a los ojos pero solo asintió. Sabía que adoraba verle obediente y de tanto en tanto le daba ese gusto como dueña de su destino.

Se quedó en aquella posición con ella agarrando sus brazos sin dejar de mirarla pero se le ocurrió una travesura.

Aprovechó la abertura de las piernas de ella y subió su rodilla de modo que pasaba por la cara interna de sus muslos hasta alcanzar rozar su ropa interior bajo la falda.

Roxanne Chavanel

Si algo había aprendido Roxanne durante estos años era la fuerza de voluntad. Él era más alto que ella pero sus zapatillas de charol ayudaban a quedar levemente debajo de su mirada cazadora. Fue ante su expresión infantil que flaqueó por un momento descendiendo su mano derecha por la curvatura de su mejilla, sentía su tersa piel entre sus yemas, se acercó a su cuello delineando su vena con sus sedosos labios. Un sonido escapó de su boca al sentirle urgando entre sus muslos como un pirata al cofre del tesoro. Una parte de ella quiso detenerle pero otra parte tan sólo se impulso más, sintiendo la rugosa tela humedeciendose al tacto con sus bragas, un tono rosáceo pinceló sus mejillas e hundió su rostro en su cuello chupandolo hasta decorarlo de purpura. Llevó sus manos a su cadera indicándole—Estrujame de forma que no pueda moverme…—jadeos se unían a la pieza musical de succiones.

Hiroyuki An

Escuchó aquella orden, aunque en ese momento le pareció más una petición y corrió a aprovechar antes de que ella le frenase.

La agarró por la cintura levantandola y se giró esta vez dejándola a ella contra la pared con sus muslos rodeando la cadera de él.

Si quería que la atrapase, él sabía muy bien como hacerlo. Todo su cuerpo se cargaba contra el de ella, dejandola pegada a la pared y sus amnos agarraban las nalgas de ella con fuerza con la excusa de sostenerla.

Roxanne Chavanel

De pronto, Roxanne se transformaba en una delicada muñeca de cristal. Sus fuertes y viriles manos sujetando su cadera, acariciando de manera “accidental” sus glúteos causaban un mar de sensaciones en su interior. Dejó caer su melena por detrás de sus hombros, su vista quedó al cielo por unos segundos mientras el cuerpo de su mayor se empujaba al frente haciéndole sentir apretada—Ah—exclamó y sus manos descendieron a su espalda rasgandole por encima de la camisa. Su aliento estampandose una y otra vez a su cuello hacían que sintiera sed. Tomó su mentón y lamió su labio inferior—dame el néctar de tus labios…

Hiroyuki An

La agarraba con cuidado de no lastimarla pero con seguridad, no era un chico exceisvamente musculado pero sin duda era potente y fuerte.

Dejó que ella jugase a su merced sobre su piel y sus labios y asintió obediente.

Atrapó unas gotas de saliva entre sus albios y se acercó despacio, dejando que su saliva cayese lentamente sobre los labios de ella antes de besarla profundamente, buscando rozar más su lengua con la suya.​


Roxanne Chavanel

Como si fuera el oasis en su desierto, su humedad refrescaba algo más que su garganta, se adueñan de su vientre hasta volverse una exigencia en su intimidad. Sus manos fueron por detrás de su cuello rasgandole entre sus hilos castaños pasando estos hacia el frente, enredandolos entre sus dedos, gimiendo y jadeando su nombre sintiendo como sus pinceladas coral se erguían ante su placer. Un cosquilleo danzaba entre sus largas y tersas piernas de porcelana, la ropa comenzaba a quemarle la piel—La bella durmiente quiere huir del dragón—susurró entre sus labios succionando su lengua un par de veces al compás de su pelvis contra él.

Hiroyuki An

Bajó su cabeza de nuevo dispuesto a enterrarla entre sus pechos, dispuesto a perderse en ellos todo lo que ella le permitiese.—Qué necesita la bella durmiente para poder huir? —Su voz sonaba acallada ya que hablaba mientras sus labios recorrían su suave piel. Su lengua se entretenía ocultándose entre sus pechos. Le encataba esa mezcla de olor a perfume y sudor que el cuerpo de ella desprendía en ese momento.


Roxanne Chavanel
Su húmeda lengua mojaba la redondes de su seno derecho, un par de sonidos acuosos, su pincelada coral se erguía hasta arder, tomó su cabeza haciendole hundir su pezón en su boca, quería le succionara el alma por completo. Sus manos temblorosas bajaban a sus glúteos estrujandolos, empujandolos contra sí, causando que sus gemidos se estamparan en los cristales de la habitación—arrancame el vestido—gimió a su oido llevando sus manos por detrás de su cabeza comenzando un vaiven aun por encima de la ropa, deseando su bulto friccionandose sobre sus bragas humedas.


Hiroyuki An

Lamía su pezón despacio pero prontó notó como le aptretaba contra ella. Lo succionó con fuerza, poniéndolo bien y duro. Lo lamía y apretaba tanto entre sus labios que sospechaba debía doler ligeramente, pero a su dominante a veces le gustaba jugar duro. Asintió como siempre mirandola a los ojos y llevó sus manos a la zona del escote, estiró de la tela con fuerza hasta que notó que se rasgaba entre sus dedos. Lo partió lo suficiente como para que de otro tirón un tanto bruscó la tela cayese al suelo. No soportaba oirla gemir de ese modo, le causaba tantas emociones que no era capaz de concentrarse en qué debía, o mejor dicho podía hacer.


Roxanne Chavanel
Como un niño hambriento y sediento, le miraba saciarse de sus delicados senos. La manera en que la besaba, la acariciaba era tan distinta de su esposo que la hacia sentirse desbordante entre sus piernas—An…— volvió a gemir, sus senos iban como la marea de frente a atrás. Cada tirón de su vestido le hacía excitarse más, tomó un pedazo de tela envolviéndose las manos como si estuviera atada, sus senos quedaban a su deleite. Su respiración agitada hacia que su cuerpo fuera en vaivén. Las telas quedaron atascasas por unos segundos sobre sus caderas hasta que un poco más de fuerza le arrancó otro gemido sintiendo como su virilidad se empujaba sobre sus bragas—Haz que la princesa huya del castillo…—pidió con dulzura mientras sus muslos se aferraban a su cadera friccionandose sobre su pantalón.


Hiroyuki An
Bajó las manos nervioso y consiguió deshacerse de su pantalón y ropa interior que quedaron a la altura de sus rodillas al caer. —Mi princesa… —lo dijo sin pensar, llevado por la excitación el placer y el cariño qeu poco a poco crecía en él. Agarró las manos de ella ahora envueltas en aquella tela. Las atrapó como ella le había enseñado, como ella haciá con las suyas propias en otras ocasiones. Ahora era su sexo, ya libre de toda opresión el que frotaba contra la ropa interior de ella. Su presemen comenzaba a mojar la tela y en un movimiento ágil bajo una mano y con uno de sus dedos deslizó la prenda de ella aun lado. No sabía cuando podría aprovechar ese momento de baja guardía por parte de ella así que la penetró rápidamente, no fue un movimeinto brusco pero sí rápido, entró de una sola estocada gracias a la humedad del sexo de ella que le envolvía.


Roxanne Chavanel
La tenía embriagada de su aroma, sus palabras y acciones. Estaba hechizada por la mirada seductora y penetrante del mayor. Roxanne se liberaba de los listones de seda invisibles que ataban todo su cuerpo y mente. Al ver su torso desnudo, inclinó sus labios a su hombro rasgando este con anhelo—eres… exquisito—susurró entrecortada por la excitación. Al sujetarle con fuerza de las manos, se miró en su reflejo volviendo años atrás cuando era una sumisa, las palabras de él retumbaron en su mente por unos instantes pero volvió a su presente ante la húmeda caricia de aquel mástil. Su cuerpo reaccionó impulsándose al frente ante la primera estocada, buscó sus labios ansiosa meneandose en pequeños círculos, disfrutando el como su miembro entraba en su apretado interior, bañándose de sus fluidos—Mgh… rasgame las caderas.


Hiroyuki An

—Usted si que lo es… —respiraba su aroma que ahora se mezclaba con el de él, creando aquel ambiente húmedo y un poco pesado. La pentraba con fuerza, agarrando las nalgas de ella con fuerza, sus dedos se clavaban la piel blanca y tierna de ella, no lo pensó en ese momento pero quizás eso dejaría uans leves marcas en su piel, lo que significaba el consiguiente castigo para él. Pero Hiro no era un hombre reflexivo sin duda, actuaba por impuslsos y más cuando se trataba de ella. Salía el animal de su interior y solo podía dejarse guiar por su instinto hasta que ella le frenaba y le guiaba.


Roxanne Chavanel
Si algo admiraba de la anatomía masculina, era ese vigor y poder. Sus dedos quedaban marcados sobre su lienzo, huellas que parecía serían difíciles de borrar. Al impulsarse al frente, sus cabellos húmedos acariciaron su nariz, Roxanne inhaló su aroma natural sintiendo su corazón estrujarse, su vientre se contrajo ante la sensación de pudor que intentaba atacarla pero, con cada vaivén sus labios menores se estremecían, intentando succionar parte de su carnoso falo. Roxanne llevó sus labios a uno de sus pectorales delineando su tetilla con su lengua, succionó su botón carmesí al tiempo que sus manos delineaban las marcadas líneas de sus omoplatos, descendiendo por su espalda baja hasta el nacimiento de sus glúteos. Acarició alrededor de estos sintiendo como se contraían al penetrarla—Oh An… me encanta como te mueves—susurró sobre su piel, rasgandole ahora la tetilla al sentirle estocarla con su espada. Clavó sus uñas en sus glúteos haciéndoles menearse en círculos disfrutando de su carnosa punta tocando una y otra vez sus paredes vaginales, gimió su nombre sintiendo como sus fluidos calientes descendían bañandole. Bajó su mano entre sus piernas mojandose su dedo medio e índice, el líquido escurría entre sus dedos y entonces, llevó su mano por entre sus glúteos creando un camino de su líquido, la punta de su medio entró en su ano con lentitud, lo movió delicadamente de frente-atrás para después sacarlo, volvió a humedecer sus dedos y esta vez, introdujó ambos dedos abriendolos y cerrandolos de lento a más rápido al compás de sus penetraciones.

Hiroyuki An
Se desquiciaba en aquellos gemidos, la posición era excitante pero no lo suficientemente cómoda como para que sus manos pudieran recorrer la piel de ella tal y como deseaba. Los movimientos de la cadera de ella eran hipnotizantes y incluso a él, un joven vigoroso le costaba seguirle el ritmo. Sin duda era una fiera. Desesperad por ajustarse a su ritmo para que su dominante se sintiese completamente satisfecha agarraba sus caderas con fuerza, atrayéndola más a él, de un modo brusco. Sus cuerpos sudados chocaban y generaban ruidos húmedos. -Señora… -La miraba curioso al ver como comenzaba a estimularse el ano ella misma.Aquello le parecía una de las escenas más excitantes que había visto en su vida. Ella se empeñaba en demostrarle lo libre que era, en el fondo no le necesitaba para sentir placer, ella misma se bastaba y se sobraba, pero eso solo hacía que el hecho de que le mantuviese a su lado fuese más valioso. Alargó su brazo, ahora cargando todo el peso de ella en un solo brazo, la postura era dura pero él podría soportarla lo suficiente como para llevarla al extasis. Ahora con su mano libre acariciaba las nalgas de ella rozando ahora sí sus dedos. Sus dedos que entraban y salían de su ano a un ritmo rápido. Acarició con la llema de sus dedos los de ella, estaban empapados en los jugos de ella y por eso podían entrar y salir con tanta facilidad. Sin dejar de penetrarla, hizo presión con su propio dedo y con un poco de traza consiguió meterlo hasta la mitad junto a los de ella. Ahora sí su e estrecho ano se ajustaba completamente a los dedos de ambos.


Roxanne Chavanel
Acuosos aplausos se creaban al choque de sus pieles húmedas, sus testiculos palpaban una y otra vez parte de su intimidad—Un poco más fuerte… —indicó al agarre sobre su cintura. Sus piernas se enrozcaban con fuerza a su cadera, sintiendo su piel friccionarse una y otra vez contra la de su mayor. Sus senos brincaban una y otra vez contra sus pectorales, sintiendo el roce de sus tetillas y sus pezones—Ah-ah-mgh—alzó su cabeza hacia el techo mientras que al sentir como le estocaba imitaba su acto detrás suyo con más intensidad, metía y sacaba su dedo medio una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, perdía la cuenta de las veces, ya no tenía razón de sus actos, tan sólo sentía el placer al lograr tocar su huesito, un exquisito ardor se apoderaba de su ano, la contracción del deseo, introdujó un segundo dedo, indice, volviendo a su acto abriendo y cerrando los mismos como si fueran unas tijeras, rasgandose con el filo de sus uñas, gritó y gimió, ambos difuminandose entre calientes jadeos sobre el techo. Pero el acto tuvo un invitado sorpresa, sus glúteos temblaron de placer al sentir como las largas y gruesas manos de su mayor amasaban su piel, acompañando la escena. Su rostro descendió hasta lograr quedar de nuevo sobre el ajeno, sus labios buscaron los suyos, gimiendo, jadeando su nombre entre caricias y de pronto, presionó sus labios contra los suyos con un quejido, su otra mano fue detrás suyo, acariciando con cierta torpeza sus dedos, dejó caer los parpados por la sensación de electricidad de su mente a su vagina, apretó sus nudillos e hizo hundir su dedo medio hasta llegar a su huesito—Así…—mencionó abriendo los ojos, mirando su propio deseo dibujado en los ojos avellana de su amante, de su guardespaldas, de su complice, de su sumiso y dominante.Comenzó a menearse al contrario de sus movimientos para provocarse más al tiempo que chupaba y rasgaba sus labios con cierta fuerza, el exquisito ardor en su ano la motivaba a transformarse en una leona. De dentro-.fuera, de lado a lado, arriba hacia abajo, no había centimetro que no fuera penetrado ni recorrido por aquel mástil mientras qué, detrás suyo aquello se tornaba una lasciva danza, sus dedos acomodaban el suyo entre ellos como si fueran un trio—Quiero tu boca en mis senos…


Hiroyuki An
—Necesitamos un dildo…. —gemía entre los labios de ella y suspiraba cada vez sintiendo como se cansaba un poco más por la postura y por la terrible excitación de estar explorando el precioso ano de su dueña.— Me encantaría poder hacerte dobles penetraciones… Sacó su dedo del ano con cuidado dejando que ella siguiese jugueteando y la volvió a cargar con sus dos brazos. Sus musculos y sus venas se marcaban completamente y sus dedos estrechaban la suave piel de las nalgas de ella a cada embestida. Se fundió en un dulce y húmedo beso, sentía como le ardían los labios de los mordiscos de ella pero adoraba esa sensación. Poco a poco bajo, lamiendo y mordisqueando su barbilla y su cuello hasta alcanzar sus pechos de nuevo. Los lamía y amasaba con su boca, succionanado y arañándolos suavemente con sus dedos.


Roxanne Chavanel
Sus gemidos causaban que su clitoris se tensara y su deseo al final hizo que su vagina se contrajera. Un gesto de dolor apareció al retirarse de su ano, este parecía clamar su carne con cierto ruego. Pasó sus brazos por sus hombros desviando su vista a la vena que saltaba de su cuello por el esfuerzo, fue a ella chupandola, como si deseara absorverla por completo.—Ah-ah-uhm más rápido, más….— pedía sintiendose ligera entre sus brazos, su par de manzanas golpeteaban contra su par testicular repetidas veces, sentía desquiciarse por su fuerza. Acarició su lengua al recibirla en su boca, succionaba su saliva con desesperación alimentandose de él. Para después rasgarle los labios al punto de hacerle sangrar por el gordillo de ambos labios— Mgh… mis cerezas -gimió alto sintiendo su carnosa punta llegar al borde de su húmeda pared vaginal, dejó caer sus brazos detrás de su nuca disfrutandolo—En el cajón-hizo una pausa acariciando sus cabellos, hundiendo su rostro entre sus pechos— debe haber más de los juguetes… busca el dildo en color purpura— su aliento caliente quedaba atascado entre sus hilos caramelo y su otra mano bajó a su glúteo nalgueandole— Quiero menear tu culito, amor…


Hiroyuki An
Asintió en cuanto escuchó que ella pedía más. Apoyó la espalda de ella contra la pared y con un poco más de fuerza elevó sus nalgas aún más. En esa posición podía apoyarse bien en sus talones y mover su cadera a una velocidad más rapida, toda su erección entraba y salía, los húmedos ruidos parecían aún más altos ahora. Ambos podían oir el choque de sus testículos con facilidad. Se relamió los labios y notó ese característico sabor metálico, estaaba sangrando ligeramente pero si no hubiese sido por el sabor jamás se hubiese dado cuenta, estaba totalmente inmerso en el placer que quería darle y que recibía de ella. —En el cajón? —pasó uno de sus brazos por la cintura de ella y la puso de pie sobre el colchón— ahora mismo lo busco. Sonreía y se giraba a mirarle coqueto mientras buscaba el dildo, movía su cadera de un lado a otro para que ella se fijase en sus nalgas. —Este culito te pertenece preciosa… —encontró el dildo y se acercó pasandolo por sus propios labios y su lengua— dime preciosa… —se sentó en el borde de la cama, ella seguía de pie en el colchón y por eso estban en la posición perfecta para que el besase sus muslos con suavidad. —Me quieres a mí por delante o por detras?

Roxanne Chavanel
Sus senos estaban duros, sus pezones sobresalían firmes y carnosos como un par de caramelos macizos. Al verle de espaldas meneandose, sintió un caliente liquido escurriendo entre sus piernas, se miraba tan apetecible, podía sentir sus suaves gluteos chocando entre sus labios mayores. Se mordió gordillo del labio inferior y trató de desviar la vista pero, no podía, hizo añicos las sabanas tratando de calmarse pero al sacar el dildo del cajón, un cosquilleo recorrió su interior. Le vio acercarse, colocarse entre sus piernas. Abrió la boca hipnotizada al ver como delineaba tan deliciosa boca con el carnoso glande, despertando así su pequeña nuez que ardía por la excitación. Al cuestionarla, respiró hondo meditandolo por lo que fue por las almohadas colocandolas al borde de la cama—Primero… será sintiendo nuestros glúteos… finalizaremos contigo penetrandome doble, no quiero que pierdas ni un orgasmo mío ni yo quiero perderme tus gestos… —le mencionó acariciandole la mejilla con ternura. Fue a la mesita de noche por el aceite de coco y entonces le tomó de la mano recostandole boca abajo pero en posición felina, su pecho quedaba pegado a las almohada pero sus gluteós sobresalidos, tomó el aceite virtiendolo sobre sus manos con suficiente cantidad, dió dos nalgadas fuertes saltando algo de liquido, comenzó a masajearle los glúteos—Tus nalgas son tan ricas amor… son suaves y firmes, como si mordiera un par de bombones… deliciosas como un par de manzanas… —susurró sobre su mojado culo, lamiendo este y dejando un par de mordiscos a su paso.

Hiroyuki An

Conocía sus sentimientos, sabían traducir todos y cada uno de los gestos que realizaba y sabía que aquello le estaba excitando. Lamió un poco más el dildo y lo pasó cerca del clitoris de ella antes de acercar y dejar un suave y húmedo beso en él, solo uno, lo suficiente como para volverla loca. Le escuchó con atención y sonrió al recbir aquella caricia que le devolvió inmediatamente sobre la cadera de ella. Se colocó tal y como ella le indicaba, en aquella posición sus nalgas se abrian por si solas y todo su culo quedaba expuesto. Cerró los ojos suspirando excitado, podía notar como la punta de su erección rozaba su ombligo. -Ahhhh…. -arqueó la espalda suavemente al notar aquellas nalgadas, no le hbían solido peor el sonido, la humedad restante del líquido le habían puesto a cien. Comenzaba a excitarse tanto que perdía el control.- Más…Se morída los labios al sentir los lametones y los mordiscos en sus nalgas, como era posible que ella realizase siempre lo que a él más le excitaba en cada momento?-Este culo es tuyo preciosa… -movía las caderas de un lado a otro incitándola a hacer con él lo que desease, incluso apretaba los músculos para que se marcasen los musculos de su espalda y sus nalgas.


Roxanne Chavanel
Fuck!—exclamó dejando caer sus parpados, jadeando sobre sus musculos que se contraían una y otra vez como si penetrará, su saliva escurría de su boca por el anhelo, en realidad, no necesitaba el aceite, con lo que tenía entre sus piernas y sus labios, bastaba y sobraba para tener ese delicioso culo preparado para ella pero, gustaba de complacer hasta el más pequeño capricho visual suyo, después de todo era su dominante y uno de sus propósitos era hacer de cada experiencia mejor que la anterior. Fue a su ano, virtiendo más liquido sobre este, pero, al mismo tiempo colocando sus labios sobre él, chupando su carne, introduciendo su lengua, recorriendo todo su interior hasta morderle debajo, rasgarle y volverlo a chupar al tiempo que sus manos se iban debajo de sus glúteos por sus muslos, apretandolos, arañandolos y dejando un par de palmadas, empujó contra las almohadas sabiendo que su miembro friccionaría más contra su piel y sabanas, doble sensación. Comenzó a meter y sacer su lengua con rápidez sintiendo como su ano se contraía, como si jadeara—¿Quieres mi carnoso glande en tu culito, amor? —cuestionó mientras sus labios se presionaban por lo largo de su espalda hasta montarsele encima, volviendo a cuestionar ahora sobre su oido—¿Me quieres dentro de ti, An? —chupó su lobulo mientras sus manos apretaban las orillas de su cadera moviendole de frente atrás para que se friccionara entre las sabanas.

Hiroyuki An

Cada segundo de juegos le parecía una hora, todo era tan nuevo y excitante que sentía que podía memorizarlo completamente, cerrar los ojos y poder narrar como cada poro de su piel se erizaba solo con girar la cara un poco y ver la mirada de ella encendida de excitación. -Ah… -de nuevo el frío volvía a estremerce, se había colado en su ano, unas pequeñas gotas habían entrado con faciliad ya que ella le había penetrado unas horas antes. Abrió los ojos sorprendido al notar como su lengua comenzaba juguetear sobre el aro exterior de su ano, podía notar como su lengua humedecía cada pequeña parte y como por instinto su ano se iba abriendose por la excitación, preparandose para recibirla más profundo. -Ohhhh fuck…. -cayó contra el colchón con todo su cuerpo, en ese momento nada le excitaba más que sentir los grandes pechos de esa preciosa mujer contra su espalda, sentía que si en ese momento hubiese habido un espejo en la habitación y hubiese podido ver la escena se hubiese corrido mil y una veces. Giró la cara sientiendo y la miró excitado. -Sí, por favor mi reina… lléname de ti… -su voz sonaba entrecortada por su respiración tan agitada.- Necesito sentirte bien profundo. Movía las nalgas con desesperación necesitaba que se la metiese, ya. Su erección dura y roja de la presión se frotaba contra las sábans.

Roxanne Chavanel

El tono de su voz suplicante estremecía a sus labios vaginales. Le tomó de la barbilla y lamió sus labios un par de veces—Mi gatito quiere mucha leche escurriendo de su culito ¿verdad? Voy… a darte mucha lechita caliente —decía entre lamidas y mordisqueó el gordillo de su labio inferior, lo deseaba y anhelaba con ansiedad. Colocó sus manos por encima de las suyas, entrelazandolas, apretandolas contra las sabanas y sus caderas por incercia comenzaron a menearse de arriba-abajo, friccionandose sus labios húmedos por su espalda baja—Mgh voy a metertelo muy profundo amor, voy a hacerte gritar mi nombre una y otra vez…-susurró a su oido y chupó el lobulo de su oreja, su pelvis comenzó a elevarse y descender con ritmo haciendole rebotar sobre la cama, sabía debajo su miembro estaría al lmite, sintiendo cada roce, cada fricción sobre la sabana, una tortura.Sóltó sus manos y quitó de encima suyo. Fue por un par de listones de seda en uno de sus cajones y se colocó a su altura, de frente. Le ató las muñecas al borde de las columnas de la cama y una sonrisa lasciva se dibujó en su rostro. Suspiró mientras sus dedos peinaban sus cabellos rebeldes hacia atrás, admirando sus facciones, sus gestos, acarició su barbilla con su pulgar susurrandole—My special need…Colocó una silla de frente a él y fue por el dildo purpura, la botella de aceite y sentó de espaldas a él, arqueando su silueta, le miró por encima del hombro con cierta coquetería y delineó sus labios con la carnosa punta, sacó su lengua jugando con el orificio del glande, se llevó el glande a la boca succionandolo, pasandolo de una mejilla a otra, varias veces hasta sacarle con un hilo de saliva. Le miró con una falsa inocencia no perdiendo detalle de sus gestos—Y tú…. ¿Quieres darme de beber tu leche? ¿Quieres…—hizo una pausa, girando de frente a él, deslizando el dildo por el largo de su cuello de porcelana, delineandose la clavicula, pasandolo por su hombro, descendiendo al nacmiento de uno de sus senos, delineando la pincelada coral y el pequeño caramelo que sobresalía del mismo, repitió su acto con su seno derecho, descendió por su vientre, se delineó el ombligo y más abajo las cadera hacia su monte de venus, delineandose los labios. Con su otra mano, abrió sus labios mayores para que el mirara su pequeña nuez y debajo sus labios menores, un poco más abajo su intimidad, la cúal estaba húmeda, con el dildo, jaló su liquido hacia sus labios como si fuera un pincel, delineandolos dejando caer su cabeza por detrás de sus hombros y un gemido—An… —ascendio a su clitoris presionandolo como si fuera un botón con su carnoso glande—Mgh An… no imaginas cuanto ansio sentirme añicos entre tus brazos, entre tus piernas, sentir que me arrancas la vida y me otorgas una nueva, exclusivamente para ti—deliraba ante su excitación.Era un acto erótico, poetico, lascivo, prohubido. Pero como todo acto, debe haber un climax, por lo que Roxanne, se levantó de su asiento y acercó más la silla, escasos centimetros los separban. se sentó de nuevo, dandole la espalda y esta vez pronunció sus glúteos, sintiendo así su agitada respiración, ardiente, ansiosa. Continuó mirandole por encima del hombro y esa sonrisa complice apareció, vertió el liquido desde su espalda baja hasta sus nalgas, como una cascada descendiendo impetuosa entre sus pronunciadas montañas, bañando sus valles, pegó sus senos al respaldo de la silla y comenzó a menearse de derecha a izquierda, de frente-atrás, pequeños circulos oblicuos mientras el liquido continuaba cayendo, salpicando sus muslos, pantorrilas, manchando el piso de espesor.

Hiroyuki An

—M-mucha… por favor… —Recibía los besos entre jadeos y sus manos se agarraban a las sábanas arrugándolas entre sus dedos. Sentía la presión del cuerpo de ella sobre el suyo y se moría de placer. Su ligero peso, el calor que desprendía la piel de abmos todo era perfecto en aquel momento. Por momento pensó que aquello que iba a vivir se merecía una buena masturbación recordándolo pero su dueña no se lo permitía.— Métemela…. Sentía como su erección estaba a punto de estallar. Roja, dura y con los testículos palpitantes deseosos de expulsar toda la leche. Pero ya no era tan ingenuo, sabía que el placer de correr le iba a costar paciencia y control. Cuando vio que buscaba algo con lo que atarle a la cama recordó la vez que le intentó atar con una camiseta suya pero deshizo el nudo con facilidad y se avanlanzó contra ella. Ahora era ella la que había aprendido algo más, un león requiere mejor control. Notó como la tela se amarraba con fuerza a sus muñecas, no le dolía pero sabía que esta vez no podría desatarse aunque quisiera. —N-no… —suspiró al ver como se sentaba con el aceite y el dildo, le iba a torturar visualmente, le iba a msotrar todo lo que podría tener si no estuviera atado. —S-sí, sí… quiero darte toda mi leche… —sacaba la lengua totalmente excitado deseando lamer ese dildo con ella, lamer también sus nalgas que se veían tan excitantes en aquella posición. Cuando se giró se quedó en silencio observando embobado cada gesto y cada movimiento, todo estaba calculado, calculado para llevarle a la locura y a la desesperación. —Deseo tocarte… deseo lamerte… me vas a volver loco si sigo aquí amarrado. —Comenzaba a desesperarse y tiraba de las telas para liberarse pero cada vez que lo hacía se clavaban en su piel y le paralizaban en su intento de escapar. Abrió los ojos completamente excitado al ver como comenzaba a vertir el aciete. —Eso no… joder, joder… —Estiraba el cuello viendo como las gotas de aciete convertían su suave y tersa piel en un espejo, ahora reflejaba toda la luz y sentía que podía verse a si mismo en ellas, totalmente desesperado por poder tocarlas y lameras. Deseaba pasar sus grandes manos por ellas, estrecharlas entre sus dedos y llenar la habitación con el ruido de sus nalgadas. Pero eso no era posible ella lo tenía totalmente amarrado y solo podía soñar.— Quiero tocarlas… quiero morderlas, joder!

Roxanne Chavanel
Era un león encadenado, eso la complacía. Roxanne no era amante del sadomasoquismo literal, aquel que marcaba la piel, que hacía parecerte un mendigo pero sí, en el sadismo de controlar los sentidos, las emociones, tener control de la mente de su sumiso. Levantó de su asiento, y caminó en retroceso, un pie trás otro pie, sus glúteos parecían llegar a él en zoom. al lograr sentir su caliente y exasperado aliento chocar contra sus glúteos de porcelana, reclinó de modo que su nariz quedaba entre sus glúteos, movió de arriba hacia abajo haciendole hundir su nariz y boca en su vagina. —Mis glúteos son tuyos… haz lo que quieras con ellos— se quedó como una nuñeca sobre su rostro, tan sólo sesenta segundos.

Después, alejó con una sonrisa maliciosa, se subió a la cama con el dildo y el aceite. Sentó de frente a él, mojó el dildo y sostuvo en su boca dle otro extremo. Abrió sus frondosos glúteos por le medio mirando su ano, metió su lengua y chupó su piel un par de veces para después dar una nalgada caliente y estrujarle el glúteo derecho—Fuck pero que rico trasero tienes amor… ¿Cómo no quererte coger si es tan rico, dime?— cuestionó al abrazar su cadera pegando sus senos a su espalda mientras que la otra mano ya tenía el dildo listo—Pidemelo dentro de ti… ¿Qué tanto me quieres llenandote de leche? —cuestionó a su oido rasgandole el lobulo de la oreja y en un segundo, empujó su glande metiendolo entre sus nalgas, sin detenerse, hasta tocar fondo, mientras que aferraba a su brazo besando su cuello por detrás—Apretadito, mi culito rico….—jadeaba a su oido y colocó sus labios entre el falo y sus glúteos empujandose, de frente atrás, creando un espacio de aire para después darle el calor de sus pliegues vaginales—Te quiero An, demasiado… —susurraba besando su oreja, cuello y hombro balanceandose sobre su cuerpo, empujandolo contra las almohadas.

Hiroyuki An

Se deseperaba con aquella y cuando más se desesperaba más parecía que su chica se empeñaba en ser más y más sexy. Abrió los ojos emocionado al ver como se acercaba, se temió lo peor que se acercase y se volviese a alejar solo para torturarle más pero no… se quedó cerca… tan cerca que solo tenía que alargar la lengua y podía lamerla completamente. Y lo aprovecho, vaya si lo aprovechó. La habitación ahora se llenaba de sus gemidos por la excitación y el ansia de comerla entera. El sabor del aceite era bastante inoquo, por lo que no tapaba el delicioso sabor de la piel de ella y eso le encantó. Lamía su ano presionándolo con la lengua y mordisqueaba sus nalgas. Rozaba su nariz, sus mejillas y toda su boca contra la piel de sus gluteos. No eran excesivamente grandes pero eran carnosos y tiernos, justo deliciosos para ser mordidos y besados. Cuando se alejó no pudo evitar hacer un puchero de tristeza, quería más, lo quería todo. Pronto notó como jugueteaba con sus nalgas abriéndolas, estrujándolas y lamiendo su ano como a él tanto le gustaba. —Hm… —Soltó un ligero gemido de placer y expectación.— Mi culo es tuyo mi dueña, siempre lo tendrás listo para que lo penetres. —Te deseo tanto mi vida… —se intentaba girar la que le mirase a los ojos pero justo en ese momento sintió como se abría completamente. Sus brazos se pusieron en tensión por la intromisión repentina, más bien todo su cuerpo se puso como una piedra intentando soportar el dolor. Pero solo fue un segundo, relajó las nalgas y suspiró notando la intromisión de aquel gran dildo dentro de su cuerpo. Se sentía delicioso. —T-te quiero mi vida… —no solo la quería la adoraba, y en ese momento su mente se nublaba por el placer pero el amor no cesaba nunca—Notaba como ella se rozaba también, no quería perderse el placer, quería compartirlo con él. —¿Hm…? Se siente rico amor?

Roxanne Chavanel

Se empujaba con vigor, restregando sus labios entre el dildo y sus glúteos, sentía un cosquilleo invadendola de sus senos a su vagina, deseaba cogerlo, sentir sus muslos contrayendose, su pelvis empujandose, chocando, aquel rechinido complice entre ellos. Miró su gesto de agonía, tortuoso placer, dios no lo resistía, debía pero en el fondo deseaba tanto que la penetrara también. Una mano fue a su pecho, rasgandole las tetillas, bajó por sus abdominales tocando su punta, masajeandola al compás detrás suyo. De arriba hacia abajo, haciendole vibrar en su glande para después soltarle en las sabanas y de nuevo, el hipnotico movimiento de sus caderas, las alejó y de pronto las dejó caer como aplauso sobre los muslos de su mayor, agarrandole una de las nalgas con fuerza hasta enterrarle las uñas—Muy rico An—dijo en jadeo, sintiendo como el dildo se lubricaba con su propio liquido caliente que descendía apresurado entre sus muslos.Colocó sus labios por su nuca, creando un camino de besos, acariciando su espalda hasta descender a sus caderas y allí presionarle contra las sabanas para después alzarle,de nuevo bajarle de lento a más rápido—Metemelo rico An, aprieta las nalgas amor, me tienes debajo tuyo, tomame, deshazme entre las sabanas, Ah-ah-ah-mgh tu pene es tan grueso, entras rico, mgh, tomame, bebé no me dejes ir, jadea en mí…—tan sólo lo provocaba y dio otro par de nalgadas estruendosas marcandose sus manos en ellas, lamió sus manzanas y mordisqueó empujandole contra las almohadas, jalandole y de nuevo empujandole ritmicamente por unos minutos hasta que sintió la exigencia de sus glúteos, quería estar conectada a él en todos los sentidos.

Hiroyuki An

notaba como el dildo se movía de lado a ldo dentro de él, era ella rozándose completamente contra el jegute que estaba en su interior, se sentía como una extensión más del cuerpo de ella como si le penetrase en realidad. Cuando comenzó a acariciarle suspiró aliviado, ya no sentía dolor por la intrusión del dildo solo palcer y sus manos y sus labios hacían que el placer fuese mayor. Sobre todo cuando jugaba con sus tetillas, sentía como estás se ponían duras pidiendo más. —Ahhhhh… —gemía y apoyaba la frente contra el colchón aún totalmente amarrado.— Sus manos recorriendo su erección que estaba estallando y sus nalgas eran demasido en ese momento.— M-me correré… Suspiraba conteniendose, pero ella cad vez lo hacía más difícil. Cuando le presionó contra las sábans y le elevó de nuevo comprendió loq ue quería. Quería ver como se movía cuando la penetraba así que sonrió travieso. Comenzó a mover las caderas en circulos, bajaba y subía como si ella estuviese bajo su cuerpo y su erección entrase y saliese a toda velocidad. Su espalda se arqueaba y sus nalgas se elevaban con cada movimiento pero el dildo seguía atrapado entre sus carnes. —Quiero metértela… tan fondo… tan duro.

Roxanne Chavanel

—¡Ah!—exclamó sintiendo de sus piernas escurrir su liquido.—Más bebé, hazlo más rápido, ah-ah-ah-mgh te necesito chocandote contra mi pelvis, aprietame rico, no me sueltes, aferrame a ti— El vaiven se tornaba frenetico, desesperado. Le sujetó de la cintura con todas sus fuerzas evitandole poder moverse por lo que tendría que usar toda su energía—Vamos bebé, dame duro, quiero, por favor… meteme tu pene rico hasta el fondo, mgh-An!-quiero mojarte con mi miel, ah-ah!—decía entre gemidos por su espalda.Podía ver tan delicioso acto, sus musculos contrayendose, su piel tornandose carmesí, húmeda. Roxanne sentía su culo exigir lo mismo, por lo que soltó de la cintura, pegó sus glúteos a los suyos friccionandose con el dildo, haciendole meterse entre ellos—An! Ah-amor estas tan duro, tan grueso y carnoso… mi culito te quiere también… quiero escurrir de tu lechita también—decía entre gemidos abriendo sus piernas quedando en posición felina y entonces virtió aceite en la otra punta, mirandole por encima del hombro comenzó a rozarse las nalgas con la punta, delineandolas, se jaló una nalga dejando expuesto su ano, friccionó en vertical la punta sobre su piel y pegó su rostro a las sabanas sintiendo como con difícultad se introducía el dildo arrancandose un jadeo, un grito y un gemido al lograr meter su glande en su ano—Uuh- fuck me harder baby… An, mueveme amor… —pidió al mismo tiempo que se empujaba hacia los glúteos de él haciendo que el dildo avanzara, lo sentía llenarla con ardor y de pronto, sintió su pecho oprmirse al sentir un roce a su huesito, sus glúteos parecían darse un beso y entonces meneo de lado a lado acariciandolo, de arriba hacia abajo—Mgh bebé…dame duro…—suplicó meneando sus caderas en circulos oblicuos, resbalandose sobre los glúteos de su mayor.

Hiroyuki An

Podía notar lo desesperada que estaba ella también, comos siempre le explicaba aquello era una tortura para ella al igual que lo era para él. Por eso se esforzaba, en moverse más y mejor, en seducirla con sus movimientos de cadera para que disfrutase de aquella esperiencia tanto como él. —Cómo no voy a estar duro, me estás volviendo loco de placer. —Le ardía la erección y incluso los testículos se notaban más calientes de lo normal. Sabía que cuando se corriese iba a ser a lo grande. —Quiero metértela en el culito, bien apretado. Que aprites bien tus nalgas y sienta como te penetro centímetro a centímetro. Cerraba los ojos cegado de placer y de repente notó unos movimientos al final del dildo. giró su cuerpo como pudo y la vio a cuatro patas, rozando su culo con el suyo. —Omg…. omg…. —comprendió lo que iba a hacer y por un momento se arrepintió de no estar grabando esa escena—Comenzó a respirar agitado. Cada centímetro que ella se pentraba él lo notaba en lo más profundo. Se mantuvo quieto esperando a que se pentrase completamente para no lastimarla desgarrándola y cuando escuchó los gemidos de placer de ella sonrió travieso. —Lo quieres duro preciosa… —agarraba las cintas que le tenían amarrado con sus manos y tensaba todos los músculos. su cuerpo se movía a gran velocidad, el dildo salía de ella entrando más en él y al contrario a cada movimiento que realizaban.— Más, más!


Roxanne Chavanel
Sus palabras tenían poder, ya sentía un liquido frío recorriendo su espina dorsal, se contrajó entre gemidos, con sus nalgas pronunciadas contra las suyas, los roces calientes, pegagosos entre sus pieles—Oh sí An, duro, dame muy duro Ah-ah-ah-mgh ah—gritaba mientras su cuerpo se pandeaba de frente atrás con fuerza. De pronto le sintió más firme y se empujaba con fuerza contra sus glúteos, le miró por encima del hombro notando su técnica, se mordió el labio complacida y arqueó su espalda empujandose repetidas veces, chocando contra sus nalgas—Mgh A-a-a-an rompeme el culo amor, dejamelo lleno de tu lechita, quiero escurrir tu lechita, por favor—suplicó mientras sus caders se meneaban de derecha a izquierda y su espalda iba al lado contrario de sus caderas. Respiraba entrecortado, sintiendose sedienta. por lo que arqueó su espalda moviendose de arriba hacia abajo sobre sus glúteos.Clavó sus manos en sus nalgas, jalandolo contra ella, estocandose con fuerza, sintiendo como tocaba su huesito mojandose de inmediato—Fuck An, te mueves tan rico, ah-ah-ah- Amor —gritó entre embestidas rápidas de arriba hacia abajo sintiendose rebotar sobre su culo, apretandolo y rasgandolo con ansiedad, arqueó su espalda entre gemidos suplicantes por el orgasmo que atraveso, tensandose sus labios y clitoris, ese adormecimiento que le hacía no poderse controlar, moviendose una y otra vez, sintiendose en un trance—Amor, no me sueltes que siento des…—se quedó callada por unos sengundos sintiendose colapsar por un choque electrico, pequeños espasmos que contraían su cuerpo de frente atrás.—Mgh, te quiero… —susurró cayendo sobre las sabanas meneandose en circulos espaciados sintiendo su pene en todo su ano, moviendose con más soltura que antes, disfrutandole a cada centimetro, se metió un par de dedos en la vagina sacandose los dedos mojados, mojo sus labios y cltoris friccionandose contra las sabanas como si él la penetrara con sus labios—Rasgame rico, duro, mu-mu-mu-muy duro decía moviendose de arriba hacia abajo con rápidez, sitneindo sus glúteos contraerse, fricionandose con rápidez causando que la cama rechinara y sus cuerpos brincaran colandose el aire entre sus sexos.

Hiroyuki An

Hundió la cara en el colchón y los cojines que habían sobre la cama. —Oh no…. —sus piernas rozaban las de ella en aquella deliciosa postura y sonreía por le placer que le causaba poder compartir con ella aquel juguete y cumplir una de sus mayores fantasías.— Mi amor… ¿como puede sentirse tan rico? Hmmm…. Cuando notó como le agarraba y clavaba sus uñas en sus nalgas para que se acercase aún más gritó de placer, de dolor, de excitación y por todo lo que su cuerpo estaba viviendo en ese momento que era inexpicable. La conocía, conocía perfectamente como su respiración cambiaba antes de corrersel, se volvía más rápida, más jadeante y suplicante. Por eso comenzó a mover sus caderas aún más rápido, en la habitación solo se escuchaban los gmeidos y súplicas y ambos y sus nalgas palmeando la una con la otra cada vez que chocaban. —Te quiero mi amor… —Sintió como caía derrotada sobre el colchón después del orgasmo pero la conocía y sabía que seguía con ganas de más. Tragó saliva conteniendose, quería correrse quería llenarle el culo de su leche, sus pechos, su cara, su lengua, la quería empapada en su esencia pero estaba amarrado y cada minuto que pasaba hacía que la desesperación fuese mayor. —¿Así preciosa? —Movía la cadera con fuerza pero sus brazos ya comenzaban a doler más, estaban cansados por las ataduras y la postura. Le desesperaba no poder agarrarla y tocarla.

Roxanne Chavanel

Un trance mágico, como si su cuerpo se transformara en un arpa, sus pliegues de venus eran unas cuerdas y cada fricción era una nota músical. Se acariciaba los labios, delineandolos, rasgandolos con sus uñas, jalandolos y aprentandose todo su monte de venus para después hacerlo vibrar.Detrás suyo, las acciones de su mayor causaban que su cuerpo fuera y viniera sobre las sabanas, jadeando entre estas, sintiendo los senos tan duros como rocas que pesaban, sus pezones rojizos, hinchados, calientes pedían algo más que la tela, querían la húmedad de la boca de su hombre. Alzó la vista en un rayo de cordura y comó pudo sacó del cajón unas tijeras, fue hacia atrás pegandose a su espalda, cortó por el medio las cintas exhalando excitada, acomodó su rostro en su hombro besando su cuello—Te quiero encima… —decía con anhelo lamiendole el largo del cuello, cayó a la cama por unos momentos temblandole las caderas por la excitante sensación de su glande tocar su huesito. Como pudo fue girando lentamente sosteniendose el dildo, la sensación era dolorosa pero con algunos instantes de placer. Al quedar boca arriba, le jaló del brazo haciendole caer sobre sus senos.—Hazme el amor como un leon en celo, amor… destrocemos la cama…

Hiroyuki An

Seguía moviendose como un loco, no quería perder ni un segundo de placer, no quería perder ni un segundo de aquella fantasía tan deliciosa. Si cerraba los ojos podía escuchar con claridad los sonidos húmedos, se estaba masturbando del modo más rico, podía imaginar como su dedos lo recorrían todo. De repente sintió como se removía estaba cambiando de postura, no podía ver nada pero en un momento sus brazos cayeron a peso sobre el colchón, le había liberado y ahora besaba su cuello. —Hmmmm… —suspiraba de placer por el dildo pero también el palcer que le daba la liberación, ahora comprendía por qué a la gente la gusta la práctica de estar atados. Durante la atadura, es desesperante, tu mente te va engañando por momentos haciéndote creer que no podrás más pero soportas y soportar y conforme pasa el tiempo mayor es la excitación, cuando te liberan es como un orgasmo, todo tu cuerpo se relaja y la sangre comienza a fluir con normalidad inundando cada vena del cuerpo. Se agarró al brazo de ella y aunque agotado se dejó caer encima. los dos seguían pentrados por el dildo doble pero ahora sus sexos se rozaban con libertad gracias a la falta de ropa. —u-Un minuto… —se acomodo sobre ella y fue sintiendo como su cuerpo se reljaba y poco a poco iba recargándose de energía. Subía la mirada y podía ver lo excitaba que esatba, aquello era tan importante para ella como para él. —¿Cómo un león la quieres? —Agarró su erección y en un segundo sin darle timepo a poder responder ni pensar la penetró de una estocada. Sintió como su cuerpo vibraba debajo del suyo y como esta vez su erección esatba mucho más apretada, después de todo su culo estaba ocupado con un dildo grand eque también ejercía presión en el interior de ella.

Roxanne Chavanel

Roxanne, alzó sus brazos sujetandose de la comoda como si fuera ella quien ahora estaba atada, las necesitaba, vaya que necesitaba ser atada pero podía imaginarse así mientras tanto. Sus senos estaban erguidos, su respiración lenta les hacía ir como olas de frente atrás. Sus mejillas estaban sonrosadas, su piel con un ligero baño camarón. su melena azabache pegada a las orillas de su rostro, sus labios entre abiertos, suplicantes. Como una espada, le sintió embestirla arrancandole un gemido profundo, se contrajó por completo y de nuevo exhaló su cuerpo. Temblaba al sentir un cosquilleo de su mente a la planta de sus pies, estiró las piernas acariciandole las pantorrillas para después enroscarlas debajo de sus muslos. Se empujó con fuerza llevando su cabeza detrás de sí con su vista a la comoda—Ah-ah-ah-dios… dios se siente tan exquisito mgh, amor, sujetame de la cintura, no me dejes ir, ah-ah-ah—decía acortada, sedienta, dejando la boca abierta en algunos gemidos, apretando los ojos, manos, culo y vagina entre estocadas, sntiendole profundo, llegar hasta el borde de su piel, trascender a su alma—Te amo— lo dejo escapar sin importarle nada, la sensación le hacía tocar algo más que las estrellas. Se retorció de placer llevando su rostro a su brazo, mordendose por la adrenalina, mientras que sus caderas iban y venian sobre su pelvis, escuchandose ese choque acuoso, sus pieles aplaudiendo entre notas musicales.

Hiroyuki An

Ella tenía razón, pero exquisito se quedaba corto para loq eu era aquello en realidad, su erección completamente dnetro de ella, con su calor, su humedad y su presión y su ano completamente lleno gracias a aquel dildo que compartía con ella y les conectaba. Al penetrarla sonrió satisfecho. Había conseguido justo lo que desaeba, su chica se revolvía de placer, gimiendo y intentando hablar pero sin poder. Su cuerpo se había acostumbrado y había dejado el dolor, podía apoyar los antebrazos en el colchón penetrarla con fuerza y velocidad, como un léon tal y como ella le suplicaba. Cerraba los ojos y semordía los labios sabiendo que no tardaría en correrse pero algo hizo que su estómago diese un vuelvo y que su corazon se parase por un segundo. —Te amo… joder te amo. De verdad que sí. —Atrapó sus mejillas como pudo y comenzó a dale besos húmedos y tiernos mientras sus cuerpos seguían en aquella danza, aquella guerra que ambos adoraban.—Córrete conmigo preciosa, e-estoy a punto.

Roxanne Chavanel

—Mgh-mucho—dijo entrecortada abrazandole del cuello con todas sus fuerzas, tomando con la otra mano la suya, entrelazandolas, estaban unidos en cuerpo y alma. Un mete-saca intenso, repetitivo, veloz, sus piernas se presionaban contra sus muslos una y otra vez, sintiendole apretado en ambas entradas, moviendose con dificultad, lo que le daba más placer. Buscó su boca envolviendose en la húmedad de sus besos, bebiendose su néctar con anhelo refrescandose el alma, le hizo colocar su mano en su seno, estrujandole mientras la tomaba. Descendió su mano a sus nalgas estrujandole una con fuerza, clavandole las uñas, mientras su pelvis se movía de frente-atrás, sintiendo los huesos de su cadera friccionarse con los suyos—Es delicioso hacer el amor contigo… sólo contigo—dijo con dificultad por los gemidos que le arrancaba y abrazó a su cintura con fuerza asintiendo en su boca—llename amor, quiero sentirme escurrir de ti—chupó sus labios introduciendo su lengua, entrelazandola con la suya, chuparla un par de veces como si también penetrara su boca y entonces succionó sus labios, rasgandolos, soltandolos al llegar al climax—Ah! An… sí, sí…. tan espeso…—susurró en sus labios al sentir como se venía sobre sí.

Hiroyuki An

Sus cuerpos se frotaban el uno contra él otro con facilidad gracias al sudor que les empapaba, aquella sesión de sexo les iba a dejar agotados a los dos sin duda. Los gemidos de ambos inundaban la estancia, peor cada vez eran más y más altos. —Es lo más delicioso del mundo mi vida… —porque eso es lo que hacía, no importaba lo sucio que fuese, pervertido, rápido o tranquilo, cuando lo hacían siempre había amor, y eso se notaba hasta en las acciones más desesperadas de ambos. La besó apasionadamente, sus labios se inflamaban por el roce continuo y enrojecían por los ligeros mordiscos que ella le brindaba y él le devolvía. Sus lenguas luchaban y se rozaban sin parar haciendo aquel momento aún más húmedo y excitante. No pudo más, dildo de su ano resbaló saliéndose de él justo en el instante en que se corría dentró de ella. Seguía moviendo las caderas pero de un modo más suave, notando como el líquido caliente y blanco salía cada vez que lo hacía. —Joder… como te quiero… no te lo imaginas.


Roxanne Chavanel
Se sentía empujar contra la comoda. Esa última sensación de ser dominada por su hombre. Respiró hondo, contrayendo sus caderas—Ah! Mhm—aferró de los glúteos y el dildo rebotó en su mano, eso le causó un poco de gracia pero acarició sus glúteos mojados ascendiendo sus manos por su cintura, envolviendole con ambas manos. Sonrió al escucharle buscando sus labios—Demasiado… del modo que me haces correr cualquier riesgo, así te quiero An—acompletó su frase presionando sus labios con ternura, acarició su mejilla y agitó sus cabellos salpicandole su sudor—Estuviste delicioso amor—besó su hombro con cierta devoción mientras ascendía en caricias por su espalda y de nuevo descendía por sus glúteos, acariciando también por en medio de ellos, su ano y más abajo sus testiculos que se acurrucaban en su entrada vaginal—Te sientes tan rico y caliente dentro—lamió sus labios con cierta travesura.


Hiroyuki An
Su cuerpo cayó exhausto sobre el de ella pero no dejaba de sonreir. —Tus caricias… me están reviviendo… —y realmente era así, ahora que habían aprado sentía como su cuerpo se enfría y volvía el ligero dolor en los brazos y en su ano.— Creo que voy a necesitar un baño caliente después de esto… Reía al sentirse tan débil frente a ella pero no le importaba, ella le aceptaba en todos sus momentos. —Tú si que te sientes rica mi amor… —sus manos jugueteban por la piel de ella y cuando sintió que podía moverse. Sacó su erección despacio y vio que el dildo seguía dentro de ella. —Tu culito… pobrecito… tan abierto. —Sus dedos pasaban por el aro exterior, sabía que un buen masaje ayudaba a aliviar el dolor y por eso la masajeó antes de sacar el dildó y un poco después.

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Roxanne Visita al doctor Chavanel

Hiroyuki An
Amor... te quiero mucho lo sabes?

Roxanne Chavanel

-lo rodea por detrás recargando su mentón en su hombro- ¿shi, cuanto?

Hiroyuki An

Tanto que me duele el corazón si pienso que te puede ocurrir algo.

Roxanne Chavanel

-al oirle besó su hombro negando-no permitiré que nada malo nos pase a nosotros, pase lo que pase... siempre estaremos juntitos, además, siempre veré la manera de volver a ti ¿recuerdas?

Hiroyuki An

Lo recuerdo mi amor... —sonríe abrazándola estrechandola entre sus brazos—No me tengas en cuenta el momento de debildiad si?

Intenta olvidarlo

Roxanne Chavanel

—No, me gustan todos tus momentos, buenos y malos. De eso se construye una relación... en saber nuestras flaquezas y virtudes...

Hiroyuki An

—Pero esa es una flaqueza estúpida y fea. —Besa su mejilla y niega.— Da igual, hablemos de otra cosa. De lo mucho que me quieres?

De que eres fan de mis nalgas?

De que me miras mientras duermo?

Roxanne Chavanel

—No es tierna, dulce, significa que soy demasiado valiosa para ti, me gustan tus celitos(?)—le picó una mejilla y montó encima como caballito—Te amo desde el primer orgasmo que me provocaste.... amo tus nalguitas tan blancas, mordisqueables... y me fascina tu dulce rostro de pequeñito, cuando tengamos un bebé será muy parecido a ti...

Hiroyuki An

La escucha sorprendido por el repentino cambio de postura y por las palabras que le brindaba.

—Roxanne…. —La abraza con fuerza y acaricia su espalda intentando contener sus sentimientos en ese instante.— Ojalá…. ojalá algún día eso ocurra.

Roxanne Chavanel

Repartió pequeños besitos por su cara diciendo—tendremos muchos chiquitines, muchos An y Roxannitas—decía feliz imaginandolos—pero—detuvo—hasta que nos acabemos el mundo BDSM, tantrico, kamasutra, yoga en pareja, etc etc etc… porque como papas no tendremos tanta libertad sexual como ahora.

Hiroyuki An

Reía imaginándolo. —Sería un poco raro que papá y mamá tuvieran en casa una habitacíon donde no pudieran entrar.

—Primero disfrutemos de nosotros amor, lo demás vendrá por su solo. si?

Roxanne Chavanel

—Sí, mientras yo soy tu pequeñita—dijo aniñada pegandose a su pecho—podemos jugar al doctor—le guiño coqueta—me duele… el pecho—susurró bajandose el cuello de su blusa mostrandole el nacimiento de su seno.

Hiroyuki An

Reia negando, ya había vuelto la pequeña traviesa. —Duele? Mucho? Quizás es un resfriado… no vaya a ser qeu tengamos que darte un pinchazo en el cuelete…

Sonreía coqueteando asomándose dentro de su escote.

—Tendre que auscultarte… —sonríe y desabrocha todos los botones dejando su precioso sujetador al aire— Uy… parece grave.

Sus manos agarran sus pechos y los masajea suavemente, estrechandolos, juntandolos.

Roxanne Chavanel

—Mucho… me arde aquí—se señalo su pincelada coral con cierta inocencia. Se mordió el labio traviesa y trató de cubrirse con la mano pero al colocar sus manos calientes encima, gimió delicado en su oído—Ah… me punzan mucho… ¿Qué tengo doctor?

Hiroyuki An

—Todavía no lo sé, parece muy grave… -mete la mano tras su espalda y desabrocha el sujetador bajandolo y dejando sus pechos al aire.— Tendrás qeu qeudarte ingresada una semana en mi apartamento.

—Te daré tratamientos a base de inyecciones aquí… —susurraba acariciando su sexo sobre las braquitas— y aquí… —retrasaba un poco el dedo rozando su ano sobre la tela.

—También masajes en tus pechos, y succiones…. de tus pezones…

Roxanne Chavanel

—¿Bastará con sólo una semana?—cuestionó encogiendose de hombros al colarse el gélido aire entre sus pechos erizandole la piel, mostrándose sus pezones erguidos, duros.—Las inyecciones duelen mucho doctor ¿Es necesario? Me dejan marca en mi nalguita, miré—se bajó parte de la braga mostrándole un chupete.—¿Como me inyectará…—guardó silencio y gimió en su hombro—¿Tengo fiebre doctor…

Hiroyuki An

—Una semana por ahora… ya veremos si es necesario más… —Observaba sus pezones duros y erectos y se le erizaba toda la espalda.

—Las inyecciones solo duelen si no se prepara bien la zona, yo me ocuparé de que se haga correctamente. No tengas miedo… —Bajó un poco más la braguita y pasó sus dedos despacio por su nalgas, justo en la zona que se unían a los muslo y los metia entre sus piernas rozando sus labios mayoeres.

—Creo que necesitas una inyección ahora mismo para bajar esa fiebre…

Roxanne Chavanel

Con inocencia disfrazada, su índice delineó su pequeño botón coral deslizándose por su pincelada coral tan suave y tersa como un pétalo. Alzo la vista a él asintiendo—Como usted diga doctor, confio en usted…

Sus ojos se abrieron con amplitud y su espalda se arqueólogo un gemido como garita apareció al delicado roce, se mordió el labio intentando controlarse. Sus caderas por inercia se movieron de frente-atras disfrutando de su piel haciéndole hundirse entre sus labios como si le succionara con su boca—Si es así… inyecteme, me quema mucho la ropa doctor, siento un temblor en todo el cuerpo… ayudeme—suplicó mirandole con cierta ansiedad.

Hiroyuki An

Metió sus dedos entre los labios menore y al sacarlos un líquido transparente y viscoso lo inundaba. Lamió el líquido mirándola a los ojos y volvió a repetir la acción empepándolos de nuevos.

—Es realmente grave… se moja con mucha facilidad siempre? es posible que sea usted un poco pervertida? —llevaba los labios mojados en la esencia a los labios de ella para que lo lamiese.

Bajó las braguitas sin quitarlas dejándolas a mitad d esus muslos, de este modo le limitaba la mobilidad. Hizo que se sentase con las piernas juntas a un lado y se sacó la dura erección en un rápido movimiento.

—Quédese quieta estas inyecciones son grandes y peligrosas… —Su delicoso coño estaba apretado y cerrado en esa psotura, entrar sería uan delicia. Metió la punta con facilidad y poco a poco se deslizó hasta el fondo solo una vez

Roxanne Chavanel

Sentía hacérsele agua la boca. Roxanne, no podía creer lo sensual que se miraba su mayor en ese instante, lo era, vaya que sí pero era un grado más de lo permitido por la ley, debería estar preso.

Su rostro se tornó rojizo como un tomate. La avergonzó su pregunta—Y-yo… —sentía el corazón en la garganta, desvió la vista ocultándose tras sus cabellos rebeldes y despeinados. Al tocar sus labios con su liquido, se humedeció un poco más y lamió sus dedos como si le chupara el pene, juntandolos en un cilindro.

Al sentarles de lado, sus glúteos temblaron a la palmadita de su falo. Le miró y juntó sus manos tratando de controlarse. Sus muslos estaban atados por sus bragas de encaje. Le hizo impulsarse al frente al sentir su cabeza adentrarse en su mojada cavidad—Doctor!—exclamó sujetándose de su antebrazo totalmente apretada, sintiéndole deslizarse con dificultad, algo exquisito para él.

Hiroyuki An

—Quieta… —sus manos agarraban los brazos de ella con firmeza aunque no presionando— si te mueves puede dolerte mucho, te he dicho que era peligroos pequeña…

Comienza a mover su cadera casí sacando la erección por completo y metiéndola entera de nuevo. —Tenemos que segurarnos de que la medicina entra bien dentro verdad? No querras ponerte malita de nuevo? O si?

Levantaba una ceja soltando uno de sus brazos, sus dedos traviesos echaban de menos torturar sus pezones con caricias y ligeros pellizcos.

—Quizás te haces la malita para venir a ver el doctor? Eres así de traviesa pequeña? Te gustan tanto las inyecciones?

Roxanne Chavanel

Su cuerpo iba de arriba abajo con rápidez. Aplausos continuos. Era una sensación distinta, no debía moverse por lo que sus caderas estaban tensas—Sí… inyecteme muy bien, que la medicine entre—dijo tratando de bajar su mano a su clítoris pero él se lo impedía, eso desquiciaba su cordura. Sus senos iban como pequeñas olas impetuosas chocando entre sí—Doctor me arden mucho-mis pechos, ah—exclamó contrayendo los glúteos sintiendo como su miembro se lubricaba con sus fluidos.

—Soy muy traviesa pero ah-ah-mgh-tembló sintiéndose escurrir entre las piernas—No… pero su jeringa mgh… doctor quiero mucha medicina por favor—se reclinó un poco más colocando sobre el sillón dejando su culo expuestos atado por sus muslos en encaje rosado.

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Roxanne Encuentro con el lobo feroz Chavanel

Hiroyuki An

te amo...

Roxanne Chavanel

Te amo bebé.

Hiroyuki An

-se muerde el labio mirándola. suspira feliz y le guiña un ojo.

Roxanne Chavanel

Jajaja Hmm ¿Por qué te muerdes ese labio?-cuestionó acercandose mordisqueandole el labio- ese es mi derecho...

Hiroyuki An

porque me pongo nervioso... —ríe y acerca sus labios para que ella los tome como suyos—

Roxanne Chavanel

Amor ya van a ser tus doce, verdad?- cuestiona frotandole entre los cabellos notando esas risitas nerviosas. Lo abraza chupandole los labios- Seguro que no quieres dormir? Me preocupa tu sueño, lo sabes...-acarició su cintura y glúteos-somos la pareja perfecta, tú y yo, juntitos, muy juntitos.

Hiroyuki An

—No te voy a mentir, ahora mismo no tengo nada de sueño cariño. Pero me sabe mal acapararte tanto tiempo aquí, imagino tendrás coasas que ahcer. —baja las manos por su espalda y al igual que ella, acaricia sus nalgas.

Roxannne Chavanel

De aquí a las doce y a dormir... La próxima semana sé que andarás ocupado desde temprano, así que nos quedaremos tus tardes hasta que sean las diez, derechito y a la cama, bien? -indagó apretandole una nalga y morderle una mejilla- me encanta estar contigo, mucho, me fascina, si fueramos niños podría quedarme todo el día dejandote jugar conmigo al doctor y viceversa, creeme, me encantas An, mucho...-repitió buscando sus labios, chupandolos con deseo.

Hiroyuki An

Pero amor… —suspiraba abrazándola— te prometo que cuando esté cansado o tenga mucho trabajo yo seré el primero en decirte que debo irme… son los últimos días del verano.. quiero pasarlos a tu lado

Roxanne Chavanel

Suspiró y exhaló sobre sus labios-Esta bien amor, entonces pasaremos estos días muy ricos… todo para que me recuerdes cuando no estamos juntos…

Hiroyuki An

—De verdad que te echaré de menos cuando tenga días ocupados… pero no pasa nada, ahora tengo la aplicación en el móvil, solo tengo que entrar y recordarte lo mucho que te quiero y cuanto te echo de menos.

Roxanne Chavanel

se enternecía con sus atenciones ¿Cuantas veces no deseo ser amada de ese modo? Ahora lo tenía todo eso y más, estaba agradecida por eso. respiró su cuello-mi bebé hermoso…. mi chiquito, mi gatito, mi todo- estrujó de la cintura y friccionó su pelvis contra su bulto-mi rico…

Hiroyuki An

Tu hombre… no lo olvides. Soy tu hombre, el que te cuida y te protege. —Agarra su cintura y la abraza de un modo posesivo haciendo que arquée la espalda en un beso profundo y húmedo. Acariciaba la pierna de ella para que la elevase rodeando su cadera.

Roxanne Chavanel

jadeó al tomarle de esa manera,- me encanta como lo dices “mi… sí eres mi hombre, todo mío- mencionó pegando sus senos a su pecho, ladeando el cuello, sintiendo su respiración tibia sobre este y de nuevo, volvió a sus labios en esa hipnitica danza humeda. Su pierna obediente se elevó a su cadera abrazandole, sintiendole acoplarse entre sus bragas-ah, An…

Hiroyuki An

Eres mía… Desde ese primer día en aquella fiesta. —mientras hablaba repartía besos por su cuello y su escote— Desde que nuestra miradas se cruzaron y sonreiste de auqel modo que me hizo ver que deseas tenerme. Me pasé la fiesta entera mirándote, lo recuerdas? Buscando cualquier excusa para acercarme a ti. No me importaba quien demonios fuese tu marido, tenía que salir de allí con tu número…

Roxanne Chavanel

arqueó una ceja escuchandole—yo sólo era amable—fingió inocencia mientras se contraía de los hombros marcandose sus claviculas.—tan sólo era una caperucita roja caminando por los pasillos del húmedo bosque—su mirada era dulce y de pronto una sonrisa traviesa apareció, acariciandole por lo largo de su espalda—no sabía que me encontraría con le lobo feroz….

Hiroyuki An

—Admitelo… —cogía su barbilla y sonreía cerca de sus labios.— Viste al lobo y se te mojaron las braguitas… pensaste. Quiero a ese lobo entre mis piernas, quiero a ese lobo a cuatro patas… —Lamía sus labios mirándola a los ojos— Después… ese lobo se ganó tu corazón, y comenzaste a ver al lboo con otros ojos, pero nunca olvidaste lo mucho que le deseabas. Un día cuando el lobo se había portado muy bien contigo, te había cuidado y protegido, le confesaste tu amor.


Roxanne Chavanel

La forma en que lo dijo, captó su atención, sin darse cuenta le hablaba como lo haría un dominante a su sumisa, podía ver su esencia allí, escapando de sus poros sólo a su vista. Le miró detenidamente a sus avellanas, sonrió nerviosa al sentir su sonrisa, podía sentir sus labios —Vi al lobo… he inmediatamente sentí un vuelco en mi pecho… mi interior sabía que cambiarías mi suelo—expresó con lentitud sintiendo como su húmedad bañaba sus labios, los rozó compartiendole aquel brillo—El lobo devoró a caperucita de la única manera que debe hacerse, con amor, con veneración, con dedicación… pero sobre todo con deseo, un deseo vehemente por devorarla, por saborear su piel, beber su sangre, absorber sus pensamientos, deseos, su amor…. El lobo absorbió el amor de caperucita—mordió el gordillo de su labio inferior, llevando su mano detrás de su espalda, rasgandole hasta descender en medio de sus glúteos, acariciandole sobre el pantalón—Me has convertido en tu loba…

Hiroyuki An

Así es preciosa… —asintió dándole la razón, su cuerpo seguía atrapándola por completo inmovilizándola contra el suyo porque no había nada que desease más que sentirla cerca.

—La caperucita cogió confianza con el lobo cuando se dio cuenta de que no quería comersela, solo amarla. Tanta confianza que un día quiso domarlo, convertirlo en su juguetito de placer. Sabes… aquello sorprendió al lobo, pero estba tan enamorado de ella que aceptó. Podía dejar de lago su lado dominante, porque la amaba y quería serlo todo para ella.

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Roxanne El gato y la mariposa Chavanel

Roxanne Chavanel

Pensandolo bien

Te metere a clases de baile(?) así me muestras que tanto aprendes. Mi geishito TE VOY A PONER KIMONO UN DÍA

Hiroyuki An

yo si te que lo voy a poner cuando viajemos a japón

Roxanne Chavanel

Quitarte las telas hasta dejarte desnudo como la pelicula de Memorias de una Geisha, aunuqe ahí la querían violar. Te haré un baile especial

Hiroyuki An

lo estaré deseando

Roxanne Chavanel

te serviré el té y tocaré una canción en arpa.

Hiroyuki An

seduciré a la geisha durante la cena, conseguiré que me deje besar su blanco cuello, la excitaré tanto que ella se entregará a mi sin dudarlo

Roxanne Chavanel

Ahora que lo recuerdo... las geishas poseen mucho conocimiento de la sumisión. En su tiempo comparé su espiritu con el de una sumisa, son similares.

Hiroyuki An

Supongo que se debe aprender a ser una buena sumisa para servir a los hombres como ellas lo hacen. Cuidando cada detalle para agradar a su cliente. De todos modos el concepto de la sumisión en asia está muy extendido desde la infancia. Te enseñan a ser sumiso y respetuoso para progresar en la sociedad.

 


Roxanne Chavanel

Sí, deben ser cultas. Tanto en temas de arte, politica, ciencia, como saber el arte de la conversación, la danza, la sensualidad, son provocativas sin caer en la vulgaridad.

Hiroyuki An

Muy provocativas

Roxnne Chavanel

Como se dice de ellas son una obra de arte en movimiento y así, debe ser un sumiso. Esa obra de arte que llene de orgullo a su autor, en este caso, su dominante.

Hiroyuki An

Yo seré una obra de arte para ti?

Roxanne Chavanel

Mi más grande obra de arte. La única e irremplazable.

Hiroyuki An

Ninguno se comparará a mi? —cogía la mano de ella con suavidad, apretándola ligerament

Roxane Chavanel

-le acarició por encima de sus nudillos asintiendo- tienes el poder de borrar el pasado… nadie se compara al toque de tus dedos ni la caricia a mi corazón, mi cielo.

Hiroyuki An

No respndiío, solo cerró los ojos abrazandola con fuerza. Acariciando su pelo y suspirando. A veces se le agolpaban los sentimientos en el pecho, eso era una novedad para él, gracias a ella había aprendido a expresar en todo momento lo que sentía pero a veces era tanto que no era capaz ni de concentrarse.

Roxanne Chavanel

sonrió mirandole callado. entrelazó sus dedos y jaló hacia su cuerpo abrazandole fuerte, dejando un sonoro beso en su cuello- mi bebé hermoso ¿Ya estas cansadito? -cuestionó acariciandole la punta de la nariz con la suya- ¿Quieres que te lea otro cuento mientras vamos a dormir?

Hiroyuki An

Asintió suspirado y besando sus labios una vez antes de coger su mano. —Sí cariño, tus cuentos me calman mucho, me adormecen.

Caminaba jugando con sus dedos entre los suyos y cuando llegaron a la habitación se puso frente a ella.—Otra norma… dormiremos desnudos… pero nos desnudaremos el uno al otro sí? —Se puso detrás de ella besando su cuello mientras desabrochaba auqel precioso vestido que marcaba todas sus curvas.— no quiero perderme este placer. Cuando el vestido cayó retiró también el sujetador y sus braguitas jugueteando con sus dedos sobre la piel blanca y perlada de su cuerpo.

Roxanne Chavanel

Como un par de niños, sus dedos se rozaban, se enroscaban, soltaban y volvían a unirse con más fuerza que antes. Continuó así por el pasillo hasta volver a su templo del amor. Al llegar y colocarse frente a ella, se sintió orgullosa de él, de como percibía y ejecutaba las cosas, con cada pequeño detalle, sabía se fundía en su mundo, al llegar el día, sin duda ella podría entregar su sumisión total, sabía estaría en las mejores manos mortales. 

Recostó su cabeza en su hombro en aquel abrazo, las telas fueron deslizandose lentamente liberando sus hombros, senos, posandose en sus caderas para luego dejar un último beso a sus glúteos cayendo como cortina a sus pies. Siguió el sosten de encaje purpura y una mano fue a sus senos sujetandolos cubriendoles de él, sólo para -de ahora en adelante así será… el uno al otro- tembló al sentir sus yemas presionarse contra sus caderas, el sostenerle fuerte de las bragas causó una sensación de placer en su intimidad-Ah- al bajarlas, giró mirandole desnuda, su melena sólo cubría la orilla de su cuello. Sonrió con travesura, tomando sus manos, acariciandolas ascendiendo por sus brazos, sintiendo sus venas saltadas tomó el borde de su camiseta y alzó descubriendo su exquisito y trabajado abdomen, como a una barra de chocolate blanco. Suspiró conteniendose y entonces dejó caerla detrás de su espalda. se arrodilló quedando a la altura de su pantalón, bajó este con lentitud, notando su boxer, le jaló el resorte saltando su miembro al liberarle- tan puntual como siempre-expresó en susurro, presionando sus labios sobre su carnosa punta-Buenas noches mi rey…

Hiroyuki An

Cuando acabó por desnudarla dio un ligero paso atrás, necesitaba observarla. Grabar en su memoria cada curva y cada pequeña peca que cubría su piel.

Al ver como ella se sostenía los pechos traviesa sonrió porque le parecía una escena preciosa digna de una bonita pinta. Pero pronto dejó la vergüenza atras y en seguida se acercó a conseguir lo que tanto deseaba.

Se dejó desnudar por ella con gusto. Sus manos ya experimentadas sobre su cuerpo sabían perfectamente como recorrerle, como conseguir que se estremeciese con unos ligeros toques.

—A este paso te pedirá el beso de buenas noches cada día… —bromeaba gracias a laconfianza que ambos habían desarrollado con el tiempo y acariciaba su mejilla atnes de acercarse a besarla.

—¿De qué será el cuento de hoy? —antes de que respondiese la cargó en sus brazos como una princesa y se arrodillo sobre el colgón dejándola con cuidado sobre las sábanas.

Roxanne Chavanel

No sólo te daré besos de buenas noches o buenos días…-susurró sobre su miembro y delineó con la punta de su nariz en carcia, de su orificio alrededor de su glande para descender por su largo hasta sus genitales, presionando sus labios con ternura, rozandolos con sus labios, pequeños chupetones-Sabes… que haré cuanto me plazca y sea necesario para tener a mi rey muy bien atendido….-separó alzando su vista, mirandole traviesa. Bajó sus prendas atascadas en sus pies y levantó, entrelazó sus manos encaminandole a la cama, cayendo sobre esta y al jalarle, él sobre su cuerpo.- ¿Qué clase de cuento quieres escuchar mi amor?

Hiroyuki An

—Uno… —se quedó pensativo— uno sobre ese gato que se enamoró de la mariposa…

La estrechó entre sus brazos y se acomodó junto a ella. Estaba preparado para caer en el mundo de la fantasía junto a ella, se había convertido en una deliciosa tradición. Sus manos recorrían la piel de ella con mucha suavidad, solo roces travieso y curiosos. Quería que ella también se relajase a tu lado.

Roxanne Chavanel

Le acarició entre sus hilos caramelo dejando un beso en su frente- bien mi cielo… -esa clase de abrazos le fascinaban. Beso su pecho y alzó su vista a él mirandose de lado- Había una vez… en alguna parte de la pradera un gatito de pelaje azabache que vivía libre, feliz… en algunas ocasiones peleaba con otros gatos porque no lo comprendían, él era muy juguetón, alegre y ellos un tanto huraños, amargados… pero, el gatito no perdía la esperanza, un día decidió aventurarse a la ciudad, recorrió sus calles y un aroma llamó su atención, fue hasta una pastelería, el aroma del pan recien hecho, los panecillos de frutillas no sólo habían llamado su atención, alguién más estaba allí…-hizo una pausa mirandole y acarició su mejilla-¿Quién crees que era, amor?

Hiroyuki An

La escuchaba atento, ahora su cuerpo descansaba sobre el colchón junto a ella. El sielncio era absoluto, solo su dulce voz explicando aquella bella historia improvisada y privada. solo él la disfrutaría.

—La bella mariposa se había colado en la pastelería? —Le miraba curioso por si había acertado.

Cogió la mano de ella y la llevó a sus labios jugueteaba con las yemas de tus dedos, besandolas con tranquilidad intentando no interrumpirla.

Roxanne Chavanel

No- refutó tomando sus manos entre las suyas, colocandolas debajo de su mentón-también lo había hecho otro gato… uno de ciudad, no como el gatito de pradera… pero ese gato de pelaje dorado no había entrado sólo a la pasteleria, le acompañaba en la orejita una mariposa, de enormes alas turquesas con detalles tornasol en sus alas. La dejó volar por la pasteleria cuidando sus aletes, miró al gatito con despreció avanzando en el sitio, era mascota del dueño de la tienda…-hizo una pausa mirandole divertida, besó sus nudillos musitando- ¿Crees que haya sentido algo el gatito al ver a tan extraña mariposa?

Hiroyuki An

Sonrió por sus besos y asintió pensativo.

—Si la mariposa era tan bella y tan extraña. Tan diferente a todas las maripsoas que él había visto antes seguro que cayó prendado. Enamorado de ella…

Cogió su mano de nuevo y la llevó a su mejilla apoyandose en ella como la priemra vez que se contaron cuentos, como si fuese su osito de peluche para dormir.

Roxanne Chavanel

El corazón del gatito palpitó a prisa, sus ojos hazel se abrieron con amplitud, quería ver de cerca a la mariposa, tocar sus alas aunque no sabía que eso podía tener un precio… su vida. La hija del dueño tomó al gato de pelaje dorado y se lo llevó a pasear, al hacerlo, el gato maullaba pidiendo quedarse, maullaba a la mariposa por que le siguiera pero ella estaba descansando sobre una de las flores que adornaban el lugar. Era un miembro más de la familia. Ese momento, el gatito sigiloso, encontró en eso una oportunidad, y con cuidado, fue acercandose hasta llegar a ella, que dormía con sus alitas juntas pero al agitar el aire intentado tocarle con su garrita, la mariposa despertó alejandose como pudo de él, tenía miedo de que la lastimara…. -hizo una pausa pegandose un poquito más a su cuerpo, entrelazandose en sus piernas, acurrucandose- ¿Qué crees que hizo el gato al verla asustarse, bebé?

Hiroyuki An

La escuchaba embobado y la estrechó más entre sus brazos cuando se acercó. sus piernas se entrelazaban deliciosamente, encajaban a la perfección.

—Seguro que se asustó mucho también cariño. Se dió cuenta de que era demasiado peligroso para ella. Temió lastimarla si volvía a intentar tocarla. Pero al mismo tiempo era demasiado atrayente, era demasiado preciosa y necesitaba sentirla.

Roxanne Chavanel

-sí… la mariposa jamás había sentido la caricia de un humano ni un animal… el gato del cuál se colgaba no la tocaba, sólo la poseía como un dije de su collar, un adorno más.. La mariposa ascendió hasta lo alto de un candelabro, sabía allí estaría a salvo. El gatito se sintió triste, decepcionado ¿Cómo lograría llegar a ella si era tan inalcanzable? Entonces, ideó un plan, vió una enredadera cercana a ese candelabro, fue escalando, la mariposa le miraba acercarse, y a pesar del temor, despertó curiosidad en ella, saber que tanto podría hacer por tocarle… entonces al llegar al limite, el gatito dio un salto sobre el candelabro, la mariposa brinco y aleteó fuera del candelabro, el gatito se había quedado sólo allí arriba….¿Qué crees le pasó al gato? -indagó de nuevo y acercó rozando su nariz.

Hiroyuki An

—N-no lo sé… ¿se cayó al suelo y se lastimó? Debió dolerle mucho, arriesgarse así por ella.

Cerraba los ojos y escondía la cara cerca de la de ella, rozaba su nariz y se mantenía en silencio. Quería disfrutar de su voz y de la historia.

Así me tendrás preciosa, me tendrás como tú más desees

Roxanne Chavanel

El gatito se aferraba al candelabro que se movía mucho por su peso, maullaba pidiendo ayuda pero nadie le escuchaba. La mariposa en cambio, curiosa, se acercó mirandole tan vulnerable, fue ella quien ahora lo tocó, se posó sobre su nariz, tocandole con sus patitas y de pronto, dejó un pequeño beso al oler un poco de dulce sobre su nariz. Se miró en el reflejo de sus ojos y movió sus alas contemplandose, se sorprendía de sí misma, no sabía que era de ese modo, por primera vez se descubrió en los ojos de alguien más, de ese gatito azabache. Estaba por darle un segundo beso pero un maullido feroz la hizo retirarse, era el otro gato furioso…

Hiroyuki An

—Que momento más bonito y tierno… un primer encuentro inolvidable amor… estaba muy celoso el otro gato?

Vovía a abrir los ojos, él también quería verse reflejado en los ojos de ella, al igual que cuando se conocieron por primera vez.

Roxanne Chavanel

-Mucho, furioso… el gato se subió a la enredadera queriendo brincar y separarlos. la mariposa asustada, se aferró a su cuello tratando de ocultarse. El gato brinco tumbandoles, a la mariposa le rasgó una de sus alas y al gato un rasguño en su cachetito. Estaba por pelear con él pero al ver que la mariposa no podia mover su alita, la tomó con su ocico y salió a toda prisa en el instante que un cliente llegó. El gato trató de seguirlos pero la hija del dueño lo retuvo. El gatito azabache corría con todas sus fuerzas con la mariposa en su boca, tenía miedo de romperla por lo que la llevó al parque más cercano, dejandola reposar en una rosa…-hizo una pausa mirandose en sus ojos y entre sonrisas susurró- ¿Pasa algo amor?

Hiroyuki An

Cogió su mejilla y besó sus lbios de un modo tierno.

—Pasa que te amo… continua preciosa, quiero saber el final.

Sonríe avergonzado porque le había pillado totalmente inmerso en ella.

Roxanne Chavanel

acarició detrás de sus orejas y rozó su nariz en beso esquimal- me encantas… -suspiró y colocó sus yemas sobre sus labios- La mariposa se quejaba muy bajito… el gatito no sabía como ayudarla ¿Cómo pegas alas de mariposa? Intentó buscar ayuda, curitas que miraba servian a los humanos, pegamento pero eso era inútil, demasiado pesado, demasiado pegajoso y entonces, con cuidado, tomó los dos pedazos desgarrados uninedolos, acercó su ocico y lamió, curiosamente su saliva logró unir ambos lados de la ala, la mariposa le miró asombrada, su liquido era como medicina para ella. se quedó quita mirandose en sus ojos por unos momentos y después durmió por el cansancio…

Hiroyuki An

—Seguro que él se qeudó a su lado hasta que se despertó, cuidándola de que no corriese ningún peligro más. ¿verdad amor?

Sonríe feliz por las caricias tras sus orejas, acercó un poco más y apoyó la cara en sus pechos. Su pierna pasaba por encima la cintura de ella y de ese modo sus cuerpos quedaban totalemnte pegados el uno al otro

Roxanne Chavanel

Lo hizo, la cuido toda la noche pero en algún punto de la madrugada… se quedó dormido. A la mañana siguiente, la mariposa despertó sobre los petalos de la rosa, levantó y logró aletear, aun no volar…. buscó al gatito con la mirada pero no lo encontró, entonces el gato de pelaje dorado apareció, la había llevado de nuevo a su mansión…. -al sentirle entre sus senos acurrucandose, se ruborizó hundiendole su cabeza, suspirando entre sus calidas caricias- Mi An, ya estas adormilado ¿verdad? -cuestionó con ternura acariciandole la pierna con su pie, friccionandose lentamente entre sus piernas.

Hiroyuki An

—Hm… —asintió no sin un poco de pena.— Pero quiero saber el final… quiero saber que la mariposa se queda con él… —Negaba frotando su mejilla contra sus pechos y se abrazaba más a ella.

Roxanne Chavanel

No mi amor….-refutó.- ya es hora de dormir… mañana en la noche te cuento el final de la historia, aun estamos a mitad de la historia, bebé- susurró sobre su cabeza- mejor vamos a mimir muy abrazaditos… esta mariposa no será raptada de los brazos de su gatito….-agregó besando su cabeza, cerrando sus parpados por el sueño.

Hiroyuki An

Bueno… pero abrazate mucho a mí, quiero asegurarme de que nadie se te lleva de mi lado. —Acarició el pelo de ella para apartarlo de su cara y poder verla cómodamente— Otro día más a tu lado, tengo una fortuna que no me la merezco.

Cerraba los ojos y buscaba sus albios en la oscuridad.

Roxanne Chavanel

Yo me siento afortunada de tenerte mi vida…-decía sintiendo como apartaba sus mechones del rostro, sonrió y besó con ternura, moviendo sus labios de arriba hacia abajo entre calidos jadeos-muy juntitos, siempre…

Hiroyuki An

—Por y para siempre… —continuaba el beso que cada vez era más lento y poco a poco cayó dormido con su dulce sabor entre sus labios.

Roxanne Chavanel

Quedo dormido entre sus labios. Eso la enterneció. Acomodó sobre la cama y jaló la cobija acurrucandose a su pecho, aferrandose de su cintura como a un osito de peluche-Buenas noches mi amor, descansa… -susurró y poco a poco, quedo dormida entre sus brazos.

A la noche siguiente…

 

Hiroyuki An

Amor…

 

Roxanne Chavanel

Dime

Hiroyuki An

Podemos irnos a dormir juntos hoy también?

Roxanne Chavanel

Shí bebé ¿Ya nos vamos?

Hiroyuki An

Asiente y coge su mano suavemente. —Estoy un poco cansado.. lo siento

Roxanne Chavanel

Ya se te había pasado la cuerda amor—bromeó entrelazando su mano, llevándole al borde de la cama para desnudarlo—muy desnuditos y juntitos.

Hiroyuki An

Qué significa pasar la cuerda? —le pregunta curioso y se sienta en el borde dejándo que le vaya desnudando—

Roxanne Chavanel

—Qué tenías mucha energía, hasta iba a esconderte los chocolates—comenzó a quitarle la camisa, los zapatos, calcetines y pantalón. Suspiró al ver su bóxer y lo retiró besandole el glande—Hora de dormir, mi rey…—esta vez, fue a sus gluteós dejando un par de chupetes—A la camita

Hiroyuki An

Se incorporó y la abrazó con ternura antes de comenzar a desnudarla. —Me gusta pasar tiempo contigo… me alegras.. —Sus manos se deslizaban rápido, conocía cada curva de su piel y por eso mientras quitaba el pequeño vestido y su sujetador aprovechaba también para acaricarla.

—mi reina… —se dejó caer de rodillas frente a ella y apoyó la cabeza entre sus muslos.— Te amo.. —subió la cara y dejó un suave beso en su monte de venus y otro suave en su clítoris

Roxanne Chavanel

La hacia inmensamente feliz. Acarició su cabeza mientras sentía sus dulces besos. Le subió del brazo, llevándole a la cama metiendo entre las sabanas para esta vez, tan sólo dormir abrazos, se colocó de cucharita para que él la abrazaraabrazar por detrás llevándose sus manos a sus pechos entre sonrisas—duermete mi gatito.

Hiroyuki An

—Hm… mi cuento… ayer no supe el final… —apoyaba la barbilla en el hombro de ella. sus cuerpos encajaban a la perfección en esa postura y sus barzos reposaban tranquilos sintiendo los roces de sus pechos.— es un final bonito?

Roxanne Chavanel

Sonrió asintiendo mirandole de reojo—Hmm ¿En qué nos quedamos la noche de ayer bebé?

Hiroyuki An

—La mariposa despertó en casa del gato malo… —Acarició su vientre. Amor si estás cansada puedes contarmelo mañana.— Sus dedos recorrían con suavidad su suave piel pasando por su ombliguito

Roxanne Chavanel

Negó serena y comentó—No mi cielo… bien, el garito azabache despertó preocupado buscando a la mariposa creía se había perdido, la buscaba desesperado por todas partes… mientras tanto, el gato azabache llenaba de mimos a la mariposa pero ella esta furiosa con él aunque podía aletear, ya no podía volar, estaba muy débil y en su mente esta la imagen de ese garito de pradera… los días pasaron y una noche hubo una gran fiesta en la ciudad, el gato y la mariposa fueron allí, la familia era invitada de honor… la mariposa colgaba de nuevo de su oreja mirando alrededor sin gran interés hasta qué…—hizo una pausa acariciando sus dedos—¿La fuerza del destino?

Hiroyuki An

Estaba el gatito azabache allí? —sonreía feliz por como avanzaba la historia— deberían aprovecharlo amor, escapar juntos

Roxanne Chavanel

Podía sentirles feliz. Entrelazo sus manos—era un garito enmascarado como el zorro pero versión gato, con capa, antifaz y sombrero… galopó como caballo hasta ella tomándole con cuidado de sus alitas ocultándole en su cuello, tomó velocidad y comenzó a volar gracias a su capa, el gato dorado trataba de alcanzarlos pero era inútiles, el gatito azabache era muy listo. La mariposa asomó sus ojitos sorprendida, sentía de nuevo el aire, como si pudiera volar… al final, llegaron a la tierra del garito lejos de la ciudad, viviendo una tranquila vida juntos en el campo, culminando sus días como empezaron con un tierno beso en la nariz…

Hiroyuki An

Cerró los ojos escuchando la historia y sonrió buscando la mano de ella para entrelazarla. —Nunca podré agradecertelo suficiente, gracias por estos momentos amor.

Roxanne Chavanel

Besó su cuello, acurrucandose en su pecho—Te amo bebé siempre veré la manera de demostrartelo…—susurró y suspiró dejando caer sus párpados para dormir calientita entre sus brazos.—nos vemos en sueños mi vida…

Hiroyuki An

—Siempre lo haces mi amor, no te imaginas como… —la estrecha en sus brazos y se queda unos minutos despierto, disfrutando del calor que su cuerpo desprendía— Te amo…

Roxanne Chavanel

—Muchito, al infinito y más allá como Buzz a su Jessie—jugueteó entre sonrisas acariciando su pierna con su pie.

Hiroyuki An

—Tontorrona mía… —pasa su manos suavemente por sus omóplatos y se queda mirando su cara, se la veía tan relajada con los ojos cerrados, adoraba verla así—

Roxanne Chavanel

—Caprichosito mío, ja—refutó con los ojos cerrados sin poder dejar de sonreír, estrujandose entre sus brazos—mgh you feel so good baby …

Hiroyuki An

—Amor… —cerraba los ojos como ella y la abrazaba de un modo protector dejandoq ue se acurrase completamente en él— nos amaremos por mucho mucho tiempo, verdad?

Roxanne Chavanel

Sentía como la aferraba a su cuerpo, esa necesidad de fundirse en uno sólo.—más allá de esta vida… de las galaxias, del tiempo y espacio, en mi pasado, mi futuro aun antes de nacer, ya te amaba porque eres mi extremo del hilo rojo amor.

El siguiente año(?) Ahorita importo nada más yo, ella que se espere.

Hiroyuki An

Suspiró completo al oirle decir eso y besó su frente aún ambos con los ojos cerrados. —Te amo, no podía haber un fin más bonito al otro lado de mi hilo rojo. Duerme amor. Buenas noches

Solo tú amor, ya sabes que eres mi todo

Roxanne Chavanel

Le acarició los nudillos feliz—shi gatito, sueña bonito…—susurró entre bostezos.

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Roxanne Acurrucados Chavanel

Hiroyuki An

amor ¿me acurrucas un poco? creo que así podré dormir

Roxanne Chavanel

De inmediato, se metió a la cama para hacerle compañia—¿me quitas la ropa amor?—preguntó cubriendoles con la cobija.

Hiroyuki An

—Claro mi vida... —se metió bajo las sábanas y subió el vestido retirándolo, besó su vientre suavemente mientras desabrochaba el sujetador, sacó la mano bajo las sábanas y lo dejo caer fuera de la cama.— Mi dulce... de cada noche.

Retiró sus pequeñas bragas despacio acaricianado todo lo largo de sus piernas conforme las bajaba. Al subir dejó un beso suave en su monte de venus, en sus labios mayores. los abrio un poco y lamió su clitoris antes de tumabrse con ella.

Se puso sus bragas sobre la cabeza y rió mirándola

Roxanne Chavanel

Creaba una casa de campaña con la cobija, le gustaba como sus cabellos revoloteaban en todas direcciones. Una sonrisa, una mirada, roces, ese toque bohemio, romantico, complice.—Tu posees la boca más exquisita y empalagosa de todas...—susurró sintiendo su cuerpo ir como ola con cada beso humedo, por un momento meneó las caderas, acoplando sus labios mayorea entre sus cerezos, empujandose contra ellos, acariciandole y deslizarlos con anhelo.—Dame tu...—un roce entre su pequeña nuez y lengua fueron un pedacito de cielo.

Al retirarse y verle las bragas se ruborizo pero en venganza, descendio por su cuerpo hasta debajo de sus testiculos.

Hiroyuki An

Sonrió travieso al salir de las sábanas y le guiñó un ojo.

—Dónde vas conejita? Vas a despedirte de tu rey? Dale las buenas noches amor.

Metió la mano bajo las sábanas quería acariciar su suave pelo azabache.


Roxanne Chavanel

El rey parecía exhausto despues de haber conquistado unas tierras vecinas. Le hizo reposar sobre su cabeza mientras que ella iba a ese camino trazado donde el placer hacía correr leche y miel. Chupó y rasgó con sus dientes la delicada tela de sua genitales hasta el remolino de carne que ocultaba su tesoro. Dio un par de lamidas rapidas friccionandole e introdujo su lengua, tan sólo su punta quedando atrapada, exhaló caliente en su piel y dio un par de palmadas contra sus muslos—Muy buenas noches….—retiró cayendo su miembro por la punta de su nariz, le retuvo y atrajó sus testiculos como a un par de caramelos, llevandole a ambas mejillas entre acuosas succiones.

Hiroyuki An

Cerraba los ojos buscando intensificar sus sensaciones, rápido sus manos agarraron las sábanas y eso que solo había sentido su aliento.

—Me vuelves loco Roxanne… —gemía de placer, pero sauvecito al igual que lo eran sus acciones sobre su miembro.

—Ven amor… quiero dormir contigo encima… quiero sentirte cerca. —buscaba abrazar su cintura para guiarla de camino sobre su cuerpo.

—Daddy quiere dormir con su pequeña.

Roxanne Chavanel

Podía sentir la leche burbujeante en el interior de sus testiculos, los liberó dejando un par de besos sonoros y con los labios apretados ascendió de su grosor a su glande llevandoselo a la boca como una paleta, bañandole de su saliva para después, liberarle y traviesa, ascender como gatita hasta sus pectorales, asomando su mirada a su mayor—Miau…

Hiroyuki An

—Mi gatita… —sus manos abrazaban su espalda y la apretaban ligeramente contra él— estaba rico el dulce antes de dormir?

Besaba sus labios que tenían un ligero sabor a su propio sexo y sonreía después de relamerse.

—Me encanta irme a dormir con la humedad de tus labios en en mi. —Acariciaba uno de sus muslos para que abriese un poco las piernas y se acomodase.

Sus sexos se rozaban completamente en aquella postura y la caebza de ella quedaba sobre su pecho.

—¿estás cómoda? ¿quieres dormir así?

Roxanne Chavanel

—Mucho… —musitó coqueta dejando besitos en sus tetillas, acariciandole como el viento—An…—su corazón se estrujó por la sensacion. Rehuía, rechazaba a su esposo y sin embargo, Año conseguía no sólo un sí sino el pedir más de él. Una mano fue a su hombro y la otra a su cintura, estrujandole ante el caliente y húmedo roce—me encanta An… —movió las piernas de derecha a izquierda rozandole por completo—baja tu mano a mi cadera amor…—pidió pegando sus labios a su cuello entre gemidos.

Hiroyuki An

—Traviesa… no me enciendas… —gruñía de placer mientras sus manos viajaban a coger sus caderas tal y como le pedía.

—Mañana tu marido me ha llenado de obligaciones y no puedo ir agotado o lo notará… —besaba su cuello suavemente.— Prometo satisfacerte como te mereces mañana. Se buena, ¿sí?

Roxanne Chavanel

Lo maldijo en sus adentros. Le acarició detrás de la oreja, besando su mejilla haciendo menor la intensidad de sus roces—esta bien mi cielo, sé lo peligroso que es tu trabajo—tomó sus manos acariciandole los dedos, entrelazandoles, soltandoles, besando sus nudillos—Te amo An… vamos a dormir amor.

Hiroyuki An

Cogió su mejilla y suspiró, hubiese dado lo que fuera por parar el tiempo y poder pasar la eternidad a su lado.

—Te amo cariño… —la estrechaba contra su cuerpo y cerraba los ojos disfrutando de su calor. —Mañana te despertaré con muchísimos besos.

Sus manos se colaron en su pelo, sus dedos acaricaban su pelo despacio para relajarla y que durmiera con él.

Roxanne Chavanel

—Dejarme cubierta de tus besos antes de irte…—susurró respirando su fragancia—Eres tan dulce, me malcrias—dijo entre sonrisas y estrujó con fuerza—Buenas noches mi amor…

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Roxanne Un sumiso travieso Chavanel

Hiroyuki An

Hola preciosa ¿ has tenido un buen día?

Roxanne Chavanel

Sí hasta eso amor y tú ¿Como estuvo el día de mi gatito—se le monta como koalita llenandole las mejillas de besos.

Hiroyuki An

Ha sido un día ocupado pero bien. —La abraza agarrando sus caderas cuando se sube— Te he pensado mucho

Roxanne Chavanel

¿Ah sí y cómo?—levanta una cejita coqueta y le guiñe.

Hiroyuki An

Quería abrazarte, y besarte. Decirte que te amo... cosas un tanto cursis la verdad. —sonríe y se acerca buscando sus labios.

Roxanne Chavanel

Ladea su rostro sintiendo su aliento caliente mientras le habla. Suspira y al respirar su aliento pronuncia sus labios para que la bese—¿muchos besitos ricos... dónde?

Hiroyuki An

Aquí... —Acaricia su nuca suavemente y se acerca hasta rozar sus labios de un modo tierno buscando que sus labios jugasen un poco con los suyos

Roxanne Chavanel

Cerró los ojos al sentir la suavidad de sus cerezos posarse contra los suyos. De derecha a izquierda, dio pequeños roces con el gordillo de su labio superior atrapando su inferior entre jugueteos—También pensé mucho en ti... en la decoración de nuestro nidito de amor... muebles para las sesiones—susurraba en su boca con coquetería abriendo sus ojos para contemplarle—accesorios... prendas... comestibles...

Hiroyuki An

Estoy desando que tengamos todo eso amor, no te imaginas cuanto... —apoyaba la frente en la de ella— quiero hacer la doma, y todas las sesiones posibles... quiero aprender... —suspira cansado, obviamente no por ella ni por el momento sino por el día tan largo y cansado— me duermo preciosa...

Roxanne Chavanel

Estaba por jugar un poco más, tentarlo, tenerlo ronroneando, suplicante pero, al ver su expresión, le acarició la mejilla y estrujó frotandole la espalda—vamos a la camita entonces…

Hiroyuki An

Sí por favor. estoy realmente agotado… —en el fondo no se encontraba muy bien, tneía incluso una ligera fiebre que le había dejado KO a media tarde— suspiró sentándose en el borde de la cama

—Quiero abrazarte… y dormir…

Roxanne Chavanel

Notó sus párpados a medio caer. Intuyó que algo no andaba bien por lo que comenzó a quitarle la ropa sólo dejándole en calzoncillos. Le sintió el cuerpo caliente y acomodó en la cama con cuidado—mi amor… te siento mal ¿comiste algo que te cayó mal? —se preocupó por él. Se quitó la ropa y dejó en bragas. Fue a su lado besandole el cuello—¿No quieres un baño de agua tibia?

Hiroyuki An

Negó sintiendo como su cuerpo se relajaba un poco sobre el colchón y estiró los brazos necesitandola cerca.

—Creo que he sudado y he cogido frío… solo es un pequeño resfriado. Pero me ha dejado somnoliento y agotado… —Hablaba entre suspiros muy cansado. Pero poco a poco sentía que se mejoraría y dormía un poco, y sobre todo, si podía hacerlo al lado de ella.

—quédate conmigo

Roxanne Chavanel

Suspiró pesado al sentirse preocupada por él pero, al pedirla, de inmediato fue a su lado haciéndole encajarse entre sus piernas, colocándole su pierna por encima de la propia.—mi bebito— besó la punta de su nariz acurrucandole en su pecho—duermete.

Hiroyuki An

—Gracias amor… eres la mejor… —se snetía mal por ella, realmente no quería preocuparla pero sentía como su cuerpo se adormecía y más ahora gracis a su calor.— te amo cariño…

Suspira una última vez y cae totalmente dormido, deseando que su cuerpo se restaurase durante la noche.

A la mañana siguiente…

Hiroyuki An

Se remueve en la cama y se acerca a ella aún medio dormido. —Hm…. —Se abraza a su cuerpo desnudo y ronronnea sobre sus pechos.

Roxanne Chavanel

Roxanne estaba medio despierta, con un ojo en él y otro tratando de dormir. Le preocupaba lo de su fiebre, por lo que lo revisaba constantemente. Al sentirle moverse, volteó a verlo y de pronto, se ruboriza acariciandole detrás de las orejas-Gatito…. -susurró y acarició su espalda.

Hiroyuki An

—Se ha despertado el gatito… —todavía no abría los ojos se había despertado con una erección intensa y dura que ella aún no había notado.

La empujó suavemente para que se tumbase boca arriba como si quisiera abrazarla. Se colocó con cuidado sobre ella, con su cadera apartada para que no notase su erección.

—Este gatito anda mimoso. —Sonreía travieso mientras ronroneaba contra sus pechos, tocando sus pezones con su nariz, respirando sobre ellos.

Roxanne Chavnel

El tono varonil de su voz causaba un revoloteo en su interior, pasó un poco de saliva, mirandolo fijamente, sus labios se relamían y pronunciaban con cierta sensualidad. De la nada, se sintió colocar debajo suyo, la luz dejaba ver el color miel de sus ojos, tan dulce y magico. —¿mi…—no pudo terminar la palabra cuando ya le tenía jadeando, respirando y exhalando sobre sus senos. su piel se erizó por completo y sus botones parecían abrirse como una flor al rocio de la mañana.—An…—susurró pasando sus dedos detrás de su nuca, jalandole el cabello hacia sí y de nuevo regresarle a su sitio. Descendió sus manos por sus omoplatos hasta delinear los musculos de su espalda baja alcanzando su cintura—Mi gatito ya esta mejor… para ¿jugar? —cuestionó al alzar la pierna, sintiendo algo pronunciado chocar con su rodilla.

Hiroyuki An

No respondió a su pregunta era obvio que se encontraba mejor. Se había despertado agitado por su último sueño, uno en el que ella le recibia en casa abierta de piernas ofreciéndose solo para su placer.

—Abre las piernas.. —su voz sonaba ronca, por el recien despertar y por la creciente excitación.— Y sube los brazos…

Acariciaba sus tiernos brazos hacia arriba, los unía por las muñecas y los agarraba con una de sus grandes manos. Él no necesitaría cuerdas, era mucho más fuerte que ella.

Arrugó la nariz completamente desesperado pero aún debía esperar un poco.

—Te he oído esta noche… gemías mi nombre… —ahora sí su cadera se acercaba y toda su erección se rozaba contra sus labios mayores.— Tanto echas de menos a tu rey?

Roxanne Chavanel

Abrió los ojos con amplitud, ¿dónde quedaba ese pequeño dulce y reservado? Lejos, muy lejos de donde se encontraba ahora frente a quien miraba como un hombre dominante, lo sabía, podía ver a kilometros lo que era él en realidad. Se mordió el labio inferior tratando de no decir ni un sólo pensamiento.

Sus piernas, como un abanico japones, se abrieron ante sus ojos mostrando un delicado hilo manchando las sabanas, sí, su voz imperante la había excitado. Pasó sus manos detrás de su cabeza respirando hondo, sus senos fueron en un pequeño vaiven. Sujetó de la comoda de la cama sin despegar su vista de él, su mirada cambiaba a ambar, sus labios se pronunciaban y su sangre fluía de forma distinta, podía notarlo en la vena saltante de su cuello.

Le sentía como si fuera un guitarrista, buscando las notas perfectas de la mejor canción que aun no se escribía ni tenía idea de. Él, guiaba sus movimientos transformandose en una cuerda humana, no podía creer lo rápido que aprendí y reinventaba sus actos.

Sus pezones se erectaron, punzaron como si gritaran un sonoro “sí’ poniendola en evidencia, desvió el rostro cubriendole sus hilos azabaches tan sólo dejando sus carnosos labios rojizos al descubierto—Yo… —no le respondió, sentía su corazón saliendo de su pecho, lo amaba, lo deseaba aun hasta en sueños ¿Debía dejarle en claro que poder ejercía en ella?

Hiroyuki An

Mientras su mano izquierda aún sostenía sus muñecas para que no se revelase en un momento de excitación la otra cogió su barbilla.

—Preciosa, mira al frente. No me quiero perder tus gestos. —Su erección seguía jugueteando aunque gracias a su humedad su punta había conseugido colarse entre sus labios mayores y ahora rozaba los menores y su clitoris.

La mano de su barbilla comenzó a descender hacía sus pechos, los agarraba completamente aunque eran grandes y su mano no podía acapararlos enteros. Sus dedos los estrujaban y acarician con cierta impaciencia. Jugueteó sobre uno de sus pezones hasta ponerlo bien duro y cuando lo consiguió lo atrapó entre sus yemas estirando, torturándolo con pequeños pellizcos.

Aprovechó ese momento de presión y la penetró de una sola vez. Entró rápido y suave gracias a la excitación.

—Ya lo sabía yo… —observaba sus ojos mietnras hablaba— mi gatita estaba cachonda… te has tocado traviesa?

Roxanne Chavanel

Una pequeña rafaga de aire frío le hizo centrar de nuevo su vista a él. Los rebeldes cabellos como cortina se entre abrían, logrando verle tan dominante. “Fuck” pensó y frunció el ceño, podía sentir su glande pronunciado juguetear entre sus pliegues, tan travieso y atrevido como su dueño. Apretó los labios para no gemir, sus dedos temblaron y su pecho se agitó.

Dejó caer sus ojos ladeando su rostro, por un momento se dio el lujo de sólo verle a través de sus sentidos. Aun, no cruzaban la línea del Dominante/sumiso pero por un instante, tan sólo, quiso retroceder el tiempo, cuando creía en las historias de caballeros y dragones, dónde su inocencia y sumisión eran completas—An… por favor —suplicó sintiendo como jugaba con su par de bombones, estrujandoles, expandiendolos, meneandolos entre sus dedos de tal forma, que sus labios comenzaron a hincharse y su clitoris salió por completo de su escondite, pidiendo tan sólo uno de esos roces.

—¡Ah! —gritó sintiendose ir hacia la pared por la estocada. Su cuerpo rebotó dentro del mismo sitio, en un tira y jala, exquisito. Abrió los ojos al momento de hablarle, ante su pregunta, no contestó, pero con reto, lamió su boca tratando de callarlo, movió sus muñecas, quería safarse, volver a dominarlo pero no podía, apretaba fuerte con su mano, por lo que comenzó a ronronear como gatita, meneando las caderas de lado a lado, disfrutando de como su miembro se apretaba en su húmeda entrada— ¿Es malo…. tocarme pensando en ti… Amo?

Hiroyuki An

—Lo es si lo haces sin mi permiso… —sonreía travieso porque eso es lo que ella le decía siempre.— Debes saber controlar tus instintos pequeña.

Ahora su cuerpo se posaba sobre el de ella sin soltar sus muñecas. La tenía aún más atrapada sobre su peso y podía escuchar con claridad su respiración agitada.

—Seguro que estabas aprovechando que dormía, observabas mi cuerpo desnudo, lo acariciabas suavemente para no despertarme y mientras te metías un par de dedos desesperada por tenerme.

Sus labios atrabapan los de ella entre palabras, los succionaban y ronroneaban sobre ellos totalmente desatado. Esa vez no abrían ordenes, deseaba tomar el control.

—Me debes esperar por muy cachonda que te pongas amor… —mordía su cuello y lo lamía después para calmarlo— quiero todos tus orgamos para mí


Roxanne Chavanel

Dulces bofetadas del destino. Una sonrisa victoriosa se colocó en su rostro ¿Cómo podía lucir tan seductor? Quería comerselo a besos, montarlo y hacerlo correrse en leche contra su vientre, su cara, sus pechos, lo quería debajo suyo y el no tenerlo así, causaba un caos en su vagina.

Sus piernas actuaban como lazos sobre sus caderas, inmovilizandola, apretaba estas de forma que, aunque se trataba de mover, sus movimientos eran cortos, limitados ¿Cómo había aprendido eso tan pronto o acaso estaba tomando clases extracurriculares? No lo sabía pero descartaba lo último por la confianza y amor que sentía por él y sabía era reciproco. No, ese pequeño mayor aprendía muy rápido, era como una esponja absorbiendo todo y eso, daba una alerta a Roxanne, debía cuidar sus pasos, darle el mejor ejemplo o podría ser fatal.

Descubierta, se relamió los labios y su mirada se tornó felina—¿Cómo evitarlo? Estabas allí al baño de la luna, con el cuerpo cubierto en sudor, tu rostro era tan dulce… tus glúteos al girarte lucían tan esponjosos, mordisqueables, tu culo parecía llamarme… Un dedo arrastrando la húmedad de mi interior, después un par de dedos jalandome los labios mayores, rasgandolos con las uñas como si arañaras una guitarra… la música nació de mis entrañas…. tú eras mi inspiración—volvió a lamer su labio inferior con reto e intentó de nuevo, mover sus caderas—Como una sinfonía de Chopin—agregó sintiendole devorar sus labios, no se quedo inmovil, como en una guerra sin cuartel, sus labios se acomplaron entre los suyos en una lucha, como una espada, sus lenguas se rozaban, enroscaban intentado derrocar al contrario. Deseó estrujarle, por lo que sólo logró rasgarle un poco de piel de su mano—Fuck An… Dejate de juegos, me estas volviendo loca, ponte debajo de mí, ahora, quiero rebotar en tu pene una y otra vez hasta dejarte seco—una Roxanne autoritaria intentaba poner orden a tan caotico momento en su vagina.

“Rayos” Sus cuerpo se estremeció. Apretó los ojos y labios sintiendole en su cuello como un león en celo—An, por favor, desatame…—esta vez, una Roxanne sumisa aparecía, sólo él conseguía hacerla titubear.

Hiroyuki An

—Incluso te sientes orgullosa de ello? —sus palabras elaboradas y tranquilas, no solo disfrutaba de tocarse mientras dormía sino que disfrutaba de hacerselo saber, porque eso le desesperaria más.— qué sea la ultima vez… si me necesitas, me despiertas si?

Ahora sí su voz sonaba totalemtne dominante, lo decía en serio, no quería perderse nada de ella.

al escuchar la orden por parte de ella elevaba una ceja mirándola curioso, era una gatita sí que lo era, pero una con las uñas muy largas. se había acostumbrado a ordenarle y a recibir respuesta inmediata pero esa noche no sería el caso.

—tranquila fiera… —sus labios recorrian los brazos de ella, la piel de la cara interna era suave y tierna.— no estás en posición de dar ordenes.

Le sacó la erección de una sola vez y se puso de pie frente a la cama.

—Ponte contra la cabecera de la cama de espaldas. —La observaba tranquilo con su erección completamente dura y llena de los jugos de ella.— Obedece o te quedas sin tu rey

Roxanne Chavanel

—Sí Amo… —por unos momentos, bajó la cabeza en sumisión. Sabía que una sonrisa triunfal se plasmaría en el rostro de su mayor ¿En verdad estaba cediendo?

¡Pamplinas! Era una dominante y sabía que en algún momento el poder volvería a ella, ahora como cazador a su presa, lo miraba fijamente con cierto recelo. Apreciaba, el como el sol daba brillo a sus hilos caramelo, color a sus mejillas y ese brillo a sus labios, no lo resistía era demasiado hermoso y ella lo deseaba a cada segundo.—An… no despiertes a la fiera que te pongo en cuatro —dijo en amenaza, tratando de zarandearse, agitando sus manos pero con cada movimiento, él como serpiente se enroscaba más a su cuerpo, dejandola inmovil, era una conejita en sus redes.

Desenvainó su espada arrancandole un gemido sonoro en la habitación. Por un instante, sus muñecas se liberaron, exhaló y dio medio giro, respirando hondo, tratando de buscar una manera de domar al león rebelde. Ante su órden, después de uno segundos, giró estaba por obederle pero de nuevo, su espiritu dominante, no le dejó, por lo que, se paró en la cama de frente a él, estaba por usar su mano como látigo pero fue ante su amenaza, bajó su mirada a su rey, cayó de rodillas frente a él—Yuki—sus piernas temblaron al verle de esa forma erecto, grueso, palpitante entre sus propios liquidos, deseo llevarselo a la boca y sólo por eso, sus caderas por inercia se giraron hacia el contrario, apoyando sus manos en la cabecera, con una sóla imagen fija en su mente, su exquisito pene.

Hiroyuki An

—Más quisieras… —sonreía viendola tumbada sobre la cama, su delgado y tierno cuerpo era delicioso, tanto que por momento sentía ganas de ceder, de arrodillarse frente a ella y mostrarle lo sumiso que podía ser, pero no en ese momento, le daría ese gusto más tarde.

Le llenaba de orgullo verla tan nerviosa, se notaba que por momento tenía ganas de abalanzarse sobre él pero finalmente obedecía y eso le excitaba aún más. Ver como dentro de su mente había una lucha por satisfacer una fantasía o mantener su posición como reina.

—Buena chica… —Se acercó abrazandola. sus cuerpos encajaban perfectamente y sus manos grandes acariciaban su espalda casi en un leve cosquilleo— La fiera comienza a amansar parece…

Con una mano fuerte agarró uno de sus mulos para que lo avanzase dándole má acceso a su sexo de nuevo.

—Será que en el fondo te gusta sentirte como una gatita?

Cogió sus manos atrapandolas contra los barrotes del cabezal de la cama y metió toda su erección entre sus muslos.

—pídelo. pideme que te folle y quizás lo consigas

Roxanne Chavanel

Era el tono de su voz, su mirada, el como movía su cabello de lado , su porte, todo en él indicaba un hombre dominante y eso, le hacía desear domarlo aun más, No había placer más exquisito para una mujer, que ver a un hombre “macho” doblegarse a sus pies, pidiendo clemencia y un poco más de placer.

Un suspiro largo, melancolico apareció de pronto, por más que daba vueltas al asunto no encontraba la famosa puerta que le abriera la oportunidad de recuperar su dominio. Pero fue entonces, que un abrazo calido le hizo girar su rostro detrás suyo, él quien minutos antes le desquiciaba la razón, le otorgaba la sensación más grande que puede experimentar un ser humano, el amor. Respiró su fragancia y delineó su mejilla con la punta de su nariz, ronroneandole suplicante. Sentía podía hacerle ceder pero a su último chiste, entrecerró los ojos furiosa agitandose de lado a lado tratando de bajarle de su cuerpo, aunque con eso, su miembro rebotaba sobre sus glúteos aumentando su libido y con ello, su sed de poder.

—¡Bajate, es una órden!—exigió como una leona gruñendo pero un grito apareció al de nuevo empujarla al frente con su pelvis. Lo tenía atascado debajo de sus labios, entre sus muslos. Se sentía grueso, venoso, caliente y palpitante. Su corazón se aceleró, le miró por el hombro y su lengua lamió su cuello meneandose, lo necesitaba, lo quería dentro, muy. Se balanceó de frente atrás entre su húmedad, pequeños circulos sintiendole rozar sus labios hinchados—Amo… por favor, metela hasta el fondo… quiero rebotar en ti, quiero que te corras por mis muslos… mi rey quiere entrar al trono de su reina, lo sé, puedo sentirlo… me desea tanto como yo a él, An, por favor…

Hiroyuki An

su olor era delicioso entre dulce y picante, le obligaba a tragar saliva por las ganas de besarla suavemente. ahora ronrroneaba, intentando convencerle, era lista sabía cual era su debilidad pero se había despertado dispuesto, toda su mente estaba concentrada en dominarla y no perdería el control dejándose llevar por sus mimos.

Sonrió travieso al escuchar como gritaba, porque eso era lo único que podía hacer, gritarle y revolverse entre su cuerpo y la pared. pero no era suficiente, la tenía totalmente agarrada y a penas sentía que podía soltarse.

—no hace falta que lo intentes… tu misma sabes que lo que realmente deseas es tenerme muy dentro verdad? no finjas…

Sabía que no finjía, para nada, su mujer era dominante como ninguna pero adoraba picarla de ese modo, desesperarla mucho más.

—Quien sabe si podrás volver a dominarme después de esto. —susurraba en su oido mientras lamía su lóbulo y su erección rozaba más y más su piel de los muslos.— Escuchame atenta… te voy a soltar una mano solo una y no vas a hacer tonterías me oyes?

Mientras hablaba su nariz rozaba su cuello.

—Me vas a coger la polla y te la vas a meter en el culo, pero solo la punta, si no lo haces, o metes más te juro que la saco y te quedas sin ella.

Roxanne Chavanel

Al imaginarle “dentro” sintió agua la boca, un cosquilleo recorriendole la espina dorsal, un temblor en las caderas y allí, en el calor de su intimidad lava ardiente a la espera de derramarse por todo enrededor. Arqueó una ceja y dio una sacudida a su miembro, aprentadole un poco más con los muslos—¿Seguro que sólo yo quiero tenerlo muy… dentro? —devolvió como en juego de ajedrez.

Bajó la cabeza hacia sus senos sintiendo su calido aliento rozarle, se estremeció sintiendo la húmedad de su boca y un jadeo apareció, intentado así, no darle más poder de lo que ya estaba poseyendo. Una pequeña puerta se abría, no la desaprovecharía, por lo que al soltarle estuvo por descenderla entre sus piernas pero al rozarle con la punta de su nariz, volvió a gemir, apretandose por completo, sintiendo su pulso dilatarse, sus manos temblar y sus senos firmes y rojizos como un par de manzanas—An… por favor, detente… —suplicó retorciendose con cierto placer, sus caricias le eran un deleite.

Se sentía a merced. Abrió sus piernas dejandole caer sobre las sabanas. Pegó su pecho a la almohada, haciendo que sus nalgas tuvieran la forma de un durazno. Tomó su pene, y lo ascendió por enmedio de sus muslos, hasta su vagina, recogió bastante liquido creando un hilo hasta en medio de sus glúteos, allí dio pequeñas palmaditas con su glande en la entrada y abrió un poco más las piernas, tomó una bucanada de aire, sus uñas se clavaron en la mano de su mayor en el instante que metio su cabeza quedando atorada su punta dentro—Fuck!—exclamó sintiendo ardor. Sus dedos accidentalmente resbalaron tocando sus genitales, rozandolos caminando un poco más arriba por el puente que une con su delicioso ano, rozandolo con su yema en pequeño circulo, tentandolo—¿Puedo menearme Amo?

Hiroyuki An

—¿Quién más podría pequeña? Mi cuerpo y mi alma han hecho un voto de respeto, de fidelidad y sumisión a ti. Aunque… hoy olvidaremos lo último por unos momentos. —Sonreía excitado, totalmente cegado por sus movimientos y su respiración, que se agitaba más conforme hablaban.

—Ya es tarde amor, voy a ahcerte mía como nunca. —su mano libre agarraba sus pechos, jugueteaba con ellso dándoles ligeros toques para que se moviesen y rebotasen.

Por fin obedecía, agarró la mano de ella con fuerza, para ayudarla a liberar la tensión de comenzar a meterse en su ano, sus labios también la ayudaban con besos en su espalda que adornada con su saliva gracias a los lametones.

—Aún no… —cogió esa mano juguetona que quería recuperar un poco de su lado dominante y la volvió a llevar sobre los barrotes juntos a la otra.

—No hagas trampa, te he avisado. Tienes que comportate bien o tu amo no te dará lo que estás deseando desde anoche.

Ahora sí, al verla más tranqila comenzó a mover la cadera, su erección apretada por la fuerza que ejercían los músculos de su ano se adentraba despacio, pero sin freno. Movía la cadera en circulos para ayudarla a abrirse. Una cosa esa convertirla en su sumisa y otra muy diferente lastimarla. Si hubiese hecho lo último no se lo perdonaría nunca si mismo.

—Ves amor? Cuando te comportas bien, yo te premio. —Ahora soltaba sus manos y se abrazaba a su cintura amoroso. Movía la cadera con más libertad porque se había acostumbrado a tnerle dentro y llenaba su espala de besos y caricias.


Roxanne Chavanel

Ahora, un meloso tono de voz le hacía perderse, como el canto de las sirenas a los marinos. Delicados gemidos se difuminaban sobre las paredes, retorcía de placer sintiendo como sus manos amasaban debajo suyo—Por favor… sigue, ah—sentía la garganta seca, estaba extasiada, el calor de su respiración aumentaba su ansiedad, quería romperle la pelvis con sus meneos. “Hazmelo ya” su interior sufría, sus muslos estaban tensos.

—Ah…god!—exclamó alzando su cabeza al techo, sus labios quedaban entreabiertos mientras sentí el ardor de su espada penetrando su interior, de forma lenta, continua, atascandose a mitad del camino—Just fuck me right now, please master…—finalizo con una frase sumisa. Su mano se aferró a su ante brazo, rasgandole la piel, sintiendo el deseo de encajarse y hacerle sangrar sólo para que sintiera lo que le provocaba.

El camino que creaba de besos y humedad liberaba jadeos, gemidoa como una gatita en celo—Mgh… An…

De nuevo, sus manos estaban unidas a la cabecera, se arañaba los dedos con el corazon estrujado—Oh god! Yes…—al pegarse a su cuerpo, se echó hacia atras pasando sus manos por detras de su nuca. Su interior le recibía por completo, el dolor y el placer se mezclaban en una agridulce sensación. Mordió su cuello gruñendo como leona pero sus caderas dejaban guiarse por él, yendo y viniendo encima suyo. Su mente se desprendía de su cuerpo en medio del arroyo que fluía entre sus piernas—Mgh An… amor, ah-ah-uuh-mgh tocame el huesito mgh.

Hiroyuki An

—Se siente rico verdad? has visto… solo tienes que obedecerme —mientras hablaba besaba sus labios y estos le llenaban la boca de gemidos— cuando me obedeces te doy cosas bien ricas…

Sus manos agarraban ahora sus pechos que rebotaban cada vez que la penetraba con fuerza.

—La próxima vez me follare a estas delicias… —susurraba en su oido sin dejar de penetrarla a cada vez más rapido— te arrodillarás frente a mí y me las ofrecerás empapadas en aceite sí?

Fantaseaba con volver a dominarla algún día, aunque después de esta travesura lo veía lejano. De todos modos sabía lo mucho que a ella le gustaba oirle hablar así de dominante.

—Ahora tu amo te dará un pequeño regalo… —coge su pelo recogiéndolo en una coleta alta y besa su mejilla suavemente para que gire la cara— ahora mírame. Cuando te corras no quiero perdérmelo…

Su mano libre bajaba entre sus piernas y jugueteba antre sus labios, un poco inchados por los juegos y toqueteaba su clítoris, bastante erecto, no le faltaba mucho para correrse.

—Regálame un orgasmo sí preciosa? —su dedos atrapaban su clítoris y lo estimulaban con caricias y algún pellizco casual

Roxanne Chavanel

Era como un listón de seda que se atraía en caricias y soltaba al vacío, creándose miles de figuras todas expresando un mismo sentimiento. Roxanne podía escuchar el latido de su corazón, su respiración agitada, el fuego recorriendo sus venas, ese aire tibio de su cabeza a su espina dorsal y como cereza a su pastel, la fanfarronearia de su mayor— Eres un…—se mordió el labio, en cualquier momento lo haría sangrar.

Sus palabras la excitaban al punto de cruzar la agonía quería morir entre estocadas y revivir como el ave fénix, todo en el mismo segundo. —An, por favor ¡callate ya!— exclamó haciendo añicos las sabanas. Una, dos, tres, cuatro, cinco, la jalaba con fuerza contra su pelvis, sus nalgas temblaban como gelatinas contra sus muslos, su piel se tornaba camarón. Su piel se bañaba en sudor y entonces, clavó una de sus manos detrás de su muslo, haciéndole tembrar, soltando un alarido de placer al haber alcanzado tocar su huesito, su ano se contraía como si lo chupara. Roxanne pegó su cabeza a su hombro meneando las caderas como las manecillas del reloj para después ir al contrario. De frente-atrás, de arriba hacia abajo, le hacia recorrer cada centímetro de su ano desquiciandole.—Oh yeah, Fuck my hole like this baby ah-ah-uuh-uh-oh-mgh don’t stop honey…—se perdía en el orgasmo que tensaba sus pezones, su clitoris, el ardor que causaba en su vagina.

Su rostro quedo expuesto, mostrando su perfecta forma ovalada. Sus pestañas ascendian y descendian como un abanico en calor. Sus labios rojizos a punto de reventar se apretaban y soltaban con cada gemido de placer que le causaba. Sus piernas temblaban de menor a mayor intensidad mientras la masturbaba. De pronto, sus ojos se humedecieron, estaba llegando a un climax distinto, sintió la garganta seca, toda su humedad concentrandose en su interior, sus pezones punzaban y entonces jadeo colocando su mano sobre la suya, cascadas de su vizcoso y transparente liquido desbordaban entre sus muslos mojandole la mano. El rubor atacó sus mejillas por la verguenza—Amo…—susurró con ternura y dejó caer su cabeza, se sentía echa un batido de placer.

Hiroyuki An

Una de las visiones más le maravillaban era su espalda, tersa y jugosa, un poco brillante por el sudor y como sus nalgas se apretaban contra su cadera a cada penetración. cuando movía sus caderas podía ver como los musculos de su espalda cubiertos por aquella suave piel se estremecían de placer.

—¿Qué soy preciosa? —sonreía porque sabía que iba a insultarle por dominarla de ese modo.— ¿El amor de tu vida?

cuando su mano agarró su mejilla sus caderas aún acrecentaron más la velocidad, estba disfrutando como un loco por la presión que ejercia.

Prestó atención a sus respiraciones, adoraba como podía deducir cuando se iba a correr gracias a eso, pero aquella vez era diferente, más alto más entrecortado. De repente lo sintió, como un torrente salía cálido empapando toda su mano. Abrió los ojos sosrprendido y aquello hizo click en algún interruptor de su mente porque perdió el control, no lo ahbía visto llegar pero se estaba corriendo sin poder evitarlo dentro de ella, llenando todo el interior de su ano con su caliente leche blanca.

—Ahhhhh… joder joder joder… —abrazó su vientre y observó por encima de sus hombros, pudo ver su mano aún empapada que seguía rozando su clitors pero mucho más suavemente y las sábanas empapadas en líquido transparente.— Te amo mi vida…

Sacó su erección con suavidad, sabía que después de un orgasmo de ese tipo ella debía sentirse un tanto tocada emocionalmente.

—Que bonita eres… —la abrazó con fuerza haciendo que callese con él al colchón, estaba feliz y realmente emocionado— Has hecho a tu amo el hombre más feliz del mundo.

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Novelas Cortas Detrás del Antifaz Reflejo en la Oscuridad Nuestro amor traspasará el tiempo

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